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“Solo yo puedo predecir el futuro antes que suceda. Todos mis planes se cumplirán… llamaré a una veloz
ave de rapiña desde el oriente, a un líder de tierras lejanas, para que venga y haga lo que
le ordeno. He dicho lo que haría, y lo cumpliré. Pues estoy listo para rectificar todo…
Estoy listo para salvar a Sión y mostrarle mi gloria a Israel”
Isaías 46: 10-13


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson que nos llegó hoy: 16 de junio del 2011:

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El propósito de Dios para cada uno de sus hijos es que nos rindamos al gobierno y autoridad del Espíritu Santo.


“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”  Gálatas 5:25). En otras palabras: “Si Él vive en ti, ¡déjalo dirigirte!” Quiero mostrarles lo que significa caminar en el Espíritu. Yo aún no he llegado a este glorioso caminar, pero, ¡estoy ganando terreno!


Hemos oído la expresión “andar en el Espíritu” durante toda nuestras vidas, pero ¿qué significa en realidad? Creo que el capítulo 16 de Los Hechos es uno de los mejores ejemplos de lo que quiere decir andar en el Espíritu Santo.


El Espíritu Santo provee de instrucciones detalladas, absolutas y claras a aquéllos que andan en él. Si usted anda en el Espíritu, entonces no anda en confusión, sus decisiones no están nubladas.


Los primeros cristianos no caminaban en confusión. Ellos eran guiados por el Espíritu en cada decisión, ¡cada paso, cada acción! El Espíritu les hablaba y los dirigía en cada momento. No tomaban ninguna decisión sin consultarle a Él. El lema de la iglesia a lo largo del Nuevo Testamento era: “¡El que tiene oídos para oír, que oiga lo que el Espíritu dice!”


Comencé ministrando en la ciudad de Nueva York porque el Espíritu Santo me lo dijo claramente: “Ve a la ciudad de Nueva York y levanta una iglesia”. Y me dijo cuándo venir. Ni el diablo ni sus demonios podían moverme de esta convicción, porque el Espíritu me había dado instrucciones detalladas. Recuerdo estar parado entre Broadway y la Séptima Avenida, llorando y levantando mis manos. El Espíritu Santo me dijo: “En esta misma área Yo voy a levantar una iglesia. Obedéceme, David. ¡Comienza una iglesia en la ciudad de Nueva York!” La Iglesia Times Square no es un accidente. ¡Es el resultado de instrucciones claras y detalladas del Espíritu Santo!

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