“Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel…
Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las
escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y
ellos serán mi pueblo”
Jeremías 31, 33

 

“EN DOLOR SERÉIS SEPULTADOS”

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“Por tanto, profetiza, y diles:
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He aquí, yo abro vuestros sepulcros,
pueblo mío, y os haré subir
de vuestras sepulturas,
y os traeré a la tierra de Israel…
Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis…”

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Ezequiel 37: 11-14

 

¡Que misteriosos son los planes de Dios/Elohim para con su pueblo, y que maravillosos!. Todos los días debemos renovar nuestro pensamiento para ponernos en sintonía con Él. ¿Qué puede haber mas siniestro para la mente carnal que la muerte? Pues Dios/Elohim nos dice: “yo abro vuestros sepulcros”. Esta es una promesa del AT que alcanza su manifestación gloriosa en el Nuevo Testamento, con la resurrección del Hijo/Siervo Sufriente que abrió la puerta de la eternidad a todos los que en Él creen.

 

¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?”
1 Corintios 15:55

 

Y ¿qué puede haber hoy mas conflictivo, contradictorio y difícil para vivir que el lugar en donde se asienta hoy el Estado de Israel? Un país rodeado -y en parte habitado- por enemigos irreconciliables, en donde conviven el ateísmo, la fe, el odio ancestral, la idolatría, el pasado y el futuro. Tierra llena de heridas de muchas guerras y en donde el agua, tal vez como una señal, es amarga y escasa. Pues Él promete que esta tierra convulsionada de hoy será transformada en una delicia infinita en donde habitará gozoso un pueblo que “subirá” de su sepultara para heredarla.

 

En donde nuestra mente carnal ve el fin, Él ve el inicio. Y en el lugar en donde las noticias nos angustian con guerra y odio perpetuo Él ve un vergel dichoso que será el centro de un mundo de Paz y Justicia en el cual la Gloria de YaHWéH resplandecerá para siempre.

 

Veamos las cosas con la “mente de Cristo”, descansemos en Sus planes y en Sus promesas que son tan ciertas como la venida del alba.