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“Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado:
Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago… vendrá,
y os salvará… Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo;
porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad”
Isaías 35:3-6


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“Por tanto, el Señor mismo os dará una señal:
He aquí, una virgen concebirá y dará a luz
un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”
Isaías 7:14

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En el capitulo 31 de Jeremías se habla proféticamente de la misericordia -amor inmerecido- de YaHWéH por “Efraín”, a quien llama “mi primogénito” (ver. 9). Y anuncia la conversión de un resto/remanente fiel de la multitudinaria descendencia de Israel en las naciones -que esto es “Efraín”- que sería lavado de sus rebeldías. Y finalmente se anuncia el retorno de ese remanente fiel limpio de rebeldías a la tierra de donde fue echado -Sión- en días en que será establecido un Nuevo Pacto entre YaHWéH y Su pueblo, que es el ISRAEL de doce tribus del cual un remanente se convertirá en el ISRAEL DE DIOS/JEZREEL. Hagamos un repaso de los temas anunciados en este vertiginoso capítulo:


1) la restauración de un REINO israelita de doce tribus (también llamado “Tabernáculo de David”).


“En aquel tiempo, dice YaHWéH,
yo seré por Dios a todas las familias de Israel,
y ellas me serán a mí por pueblo”.
Jeremías 31:1


2) La conversión de Efraín de su apostasía y la Misericordia de YaHWéH extendida hacia él:


“Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito;
conviérteme, y seré convertido,
porque tú eres YaHWéH mi Dios”.
(ver. 18)


“Por eso mis entrañas se conmovieron por él;
ciertamente tendré de él misericordia,
dice YaHWéH”.
(ver. 20)


3) El retorno de un remanente de la descendencia multitudinaria de Efraín a la tierra de donde fue echado:


“Oh YaHWéH, salva a tu pueblo,
el remanente de Israel”.
(ver. 7)

“He aquí yo los hago volver de la tierra del norte,
y los reuniré de los fines de la tierra”.
(ver. 8 )

“El que esparció a Israel lo reunirá y guardará,
como el pastor a su rebaño”.
(ver. 10)


4) el Nuevo Pacto y la invalidación del primer pacto:


“He aquí que vienen días, dice YaHWéH,
en los cuales haré nuevo pacto
con la casa de Israel
y con la casa de Judá.
No como el pacto que hice con sus padres…;
porque ellos invalidaron mi pacto,
aunque fui yo un marido para ellos…”
Jeremías 31:31-32


En donde observamos que YaHWéH se refiere a Si Mismo como el Marido de ISRAEL –que es la suma de la casa de Judá y la casa de Israel– lo que hace que la ruptura del pacto del Sinaí sea equivalente a la ruptura de un pacto matrimonial.


Y en medio de estas conmovedoras revelaciones hay un versículo que es tan impactante como todos los referidos. Es Jeremías 31:22 y dice así:


“¿Hasta cuándo andarás errante,
oh hija contumaz?
Porque YaH
WéH creará
una cosa nueva sobre la tierra:
la mujer rodeará al varón”.


Es a este pasaje en especial al que me voy a referir:

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Un sinónimo para “contumaz” es “rebelde”, o “la que va tras sus amantes”. Y esto define el comportamiento de Israel(Efraín) que motivó su excomunión de la familia de ISRAEL. Y para curar esa rebeldía, y como expresión de Su Misericordia, Dios/Elohim –YaHWéH- afirma que creará una “cosa nueva”. Esta expresión en boca de YaHWéH es muy fuerte. Él fue quien creo el universo, “los cielos y la tierra” y  por lo tanto lo “nuevo” que habría de hacer -agregar a lo ya hecho- y manifestar a los hombres (ya que se dice “sobre la tierra”) debería de ser algo coherente con esa inmensa escala cósmica de Su creación. Y su manifestación sería tal que impactaría el corazón del concupiscente Efraín volviéndolo de su rebeldía. ¿Qué podría ser?


Teniendo en cuenta que todo este capítulo de Jeremías anuncia los misterios fundacionales del Nuevo Pacto, esta “cosa nueva” tiene que tener algo que ver con el. Y sabemos que hubo una “cosa nueva” que vino en “la plenitud de los tiempos” que lo cambió todo. Algo coherente con lo que se afirma sucintamente, como un enigma, en este pasaje:


“la mujer rodeará al varón”.


Aquí “varón” se refiere a un “hombre fuerte”, no a cualquier varón. ¿Y como se relaciona esto con el  Nuevo Pacto? Si lo meditamos veremos que es la gran novedad que preside el Nuevo Pacto: la encarnación del Verbo de Dios en el vientre de una doncella israelita virgen. Esto de hecho es algo radicalmente nuevo, una divisoria de las aguas. Una Novedad que lo impacta todo, lo ilumina todo, tanto que fue celebrada con gran regocijo en las alturas por “una multitud de huestes celestiales”:


“Y repentinamente apareció con el ángel
una multitud de las huestes celestiales,
que alababan a Dios, y decían:
¡Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz,
buena voluntad para con los hombres!”
Lucas 2:13-14


Estas numerosísimas huestes celestiales “alababan a Dios” del mismo modo que -como se nos dice en el libro de Job- los ángeles alabaron en el principio a la creacion de los cielos y la tierra “y todo lo que en ellos hay”, por parte de YaHWéH. ¿Habría algo todavía por crear o manifestarse mayor que aquella primera Creación de todas las cosas? ¿Podría esta “cosa nueva” impactar para siempre la Creación y la relación del hombre con Dios? Es claro que sí: nada sería igual a partir de la encarnación del Verbo que habitó en el seno del Padre desde la eternidad. Dios hecho hombre. Por eso los ángeles levantan una encendida alabanza similar a aquella primera. Es que esto conmovería los fundamentos mismos de la fe de ISRAEL y su devenir en la historia.

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Dice Juan refiriéndose a lo que divide a quienes confiesan el nombre de Cristo de los que permanecen en el espíritu del anticristo:


“En esto conoced el Espíritu de Dios:
Todo espíritu que confiesa que Jesucristo
ha venido en carne, es de Dios;
y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo
ha venido en carne, no es de Dios;
y este es el espíritu del anticristo”
1 Juan 4:2-3


Y en 1 Timoteo 3:16 se dice:


“E indiscutiblemente,
grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne…”


De modo que la confesión de que “Jesucristo ha venido en carne” -la encarnación del Verbo- es la linea que separa la piedad de la impiedad y el fundamento primero de la fe cristiana. Es lo que separa los rudimentos de este mundo de la fe que viene por iluminación del Espíritu y anuncia el mundo venidero/atid lavó. Todo eso se dice sucintamente, cripticamente, en la expresión: “la mujer rodeará el varón” que permaneció como un misterio hasta la encarnación del Hijo de Dios/Elohim en el vientre de María/Myriam. Esa es la “cosa nueva” que lo renovaría todo: Dios venido (manifestado) en carne, el acontecimiento más portentoso de la historia de la creación, la mayor dádiva de Dios/Elohim -YaHWéH- a favor de los hombres (Juan 3:16). Algo tan “novedoso” que era imposible de concebir en días de Jeremías. En otros estudios vamos a completar este comentario sobre el hecho central de la historia de la redención.


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sigue en: la virgen encinta, electa desde antes de la fundación del mundo.


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Jeremías 31:22 y