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“Pero Moisés trató de apaciguar al Señor su Dios. —… ¿por qué estás tan enojado con tu propio pueblo …
!Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob. Tú mismo te comprometiste… diciendo:
“Haré que sus descendientes sean tan numerosos como las estrellas del cielo, y entregaré
a sus descendientes toda esta tierra que prometí darles, y ellos la poseerán para
siempre”. Entonces el Señor cambió de parecer…”
Éxodo 32, 11-14


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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El erudito bíblico R. Anderson hizo un conocido cálculo cronológico de la profecía de las setenta semanas de Daniel. Y en ese cálculo se establece en el calendario que hoy utilizamos la fecha final de la “69 semana de años”. Ese período –69 semanas de años– indica el día en que el Mesías Príncipe entró en Jerusalem.


Para hacer ese cálculo, R Anderson estableció primero con precisión la fecha de inicio de la cronología de esa profecía, es decir, el decreto de Artajerjes que permitía y ordenaba la reconstrucción de la muralla de Jerusalem en días de Nehemías.  Y a esta fecha de inicio le sumó las “69 semanas de años”, pero atendiendo a un detalle importante: consideró años proféticos de 360 días, en lugar de años de 365 días como los del calendario corriente que hoy utilizamos. Esto lo hizo según el principio hermenéutico que “la Biblia interpreta la Biblia”, y son años de 360 días los que se utilizan en numerosos pasajes proféticos, y no años de 365 días según nuestro calendario gregoriano.


Y así llego al día 6 de abril del año 32, como la fecha de entrada del Mesías Príncipe en Jerusalem, y eso es muy coherente con lo que se deduce por otros medios como la fecha en que Jesús lo hizo “montado en un “pollino, hijo de una bestia de carga”.¡Asombroso!


Ahora bien, hay un pasaje profético que anuncia el espacio de tiempo que habría de pasar entre la primera venida del Mesías de ISRAEL como Siervo sufriente/ Cordero redentor, y Su segunda venida como Mesías-Rey/ León de Judá descendiendo del cielo para traer el Reino de su Padre a la tierra. Ese pasaje es Oseas 6:2 y dice así:


“Nos dará vida después de dos días;
en el tercer día nos resucitará,
y viviremos delante de él”.


Es decir, el intervalo de ausencia entre la primera y la segunda manifestación del Mesías de ISRAEL se dice en este pasaje que esta  compuesto por una parte fija de “dos días” proféticos sumado a una parte indeterminada de “el tercer día” profético. Voy a referirme a la fecha de cumplimiento de la parte fija, los “dos días” proféticos, y en un comentario posterior voy a dar una idea de cuanto podría durar la parte indeterminada del tercer día que completa el tiempo profético de Oseas 6:2. Naturalmente  sin indicar “día y hora”  ya que esto no está en nuestra potestad conocerlo y solo pertenece al Padre.

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El cálculo de la parte fija de Oseas 6:2



En profecía se cuenta “un día” como “1.000 años” (2 Pedro 3:10), de modo que “dos días” serían entonces 2.000 años. Ahora bien, para seguir el criterio que utilizó R. Anderson debemos de calcular cuántos son dos mil años proféticos en nuestro calendario corriente, el gregoriano.


¿Cuanto serian dos mil años proféticos de 360 días, en años del calendario gregoriano de 365 días?


El cálculo es así:


2.000 x 360 = 720.000 días
720.000 días / 365 = 1972 años (en números redondos) (1)


Es decir, los “dos días” de Oseas 6:2 equivalen a 1972 años en el calendario gregoriano  (el que utilizamos hoy).


Ahora necesitamos discernir a partir de que año debemos de sumar este intervalo de 1972 años que equivalen a los dos días proféticos de Oseas 6:2.


Pues nos parece que debemos hacerlo a partir del año de cumplimiento de las “69 semanas” de la profecía de Daniel, es decir del año en que nos ‘dejó’. Y según el estudio de R. Anderson que citamos el cumplimiento de la “69 semana” de Daniel fue en el año 32 de nuestra era. En ese año, el 6 de abril, nuestro Señor entró en Jerusalem. Y resucito de entre los muertos una semana después. Por lo tanto este es el año indicado a partir del cual tendremos que contar los “dos días” o 1972 años (que recordemos es la parte fija de la profecía de Oseas 6:2, no el intervalo completo que debía de pasar para la vuelta de Quien nos dejó en el año 32 prometiendo volver).


Y ¡sorpréndanse!: 32 + 1972 = 2004 (2)


El año 2004 es el año del cumplimiento de los “dos días” de la profecía de Oseas 6:2.


A partir de ese año, en la alborada del “tercer día”-que no sabemos a cuantos años corresponden pero de lo que daremos una idea en el estudio “Después de dos días apresuradamente”- el Mesías/Gran Rey se manifestara a Su pueblo ISRAEL congregándolo de entre las naciones y descendiendo en poder y gloria sobre Jerusalem para derrotar a la Bestia y sus acólitos e inaugurar Su bendito Reino milenial.


Maranatha, Ven Jesús/Yeshua

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(1) : el año corriente (cal. greg.) tiene un poco mas de 365 días por lo cual se agrega un año “bisiesto” cada cuatro años. Esta diferencia absorbería la fracción “,6027″ (720.000 días % 365 = 1972,6027) que no he considerado pero que, si se considerara, igual confirma que el año de 2004 – en una fecha que no me atrevo a especificar – fue el cumplimiento de la parte fija de los “dos días” proféticos de Oseas 6:2.


(2) : este estudio fue escrito en el año 2004

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sigue en:

“Como el alba esta dispuesta su venida”

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