“En los días venideros —dice el Señor—, el pueblo de Israel
volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán
llorando en busca del Señor su Dios. Preguntarán por el
camino a Jerusalén y emprenderán el regreso a su
hogar. Se aferrarán al Señor con un pacto
eterno que nunca se olvidará”
Jeremias 50, 4-5

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy: 22 de agosto del 2012:

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Dios no esperó hasta que yo me convirtiera en “alguien lo suficientemente bueno” para ser Su hijo. Tampoco esperó hasta que entendiera toda la doctrina. No, Él dijo: “Incluso cuando estabas perdido en pecado, vine a ti para que seas reconciliado. Te amé cuando estabas complaciéndote en inmundicia. Te llamé, te escogí y te adopté por esta única razón: Te amo.”


A veces me pregunto cómo Dios pudo habernos mirado desde lo alto  y habernos amado, si somos tan incapaces de inspirar amor, a veces tan malos, tan indignos. Pero en Su misericordia Él nos dice a cada uno de nosotros: “Te quiero y te escojo, porque ¡Quiero ser un Padre para ti!”


“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1).


“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. ” (1 Juan 4:10).


Él me escogió, no porque yo lo amé primero, sino porque Él me amó primero. Me adoptó como Su hijo solamente porque me amó. Todas estas cosas me llevan a una maravillosa conclusión: No es obligación que lo entienda completamente todo. No tengo que entender las profundas doctrinas de la justificación, santificación,  mortificación y glorificación. Todo lo que tengo que saber es que Él me escogió para ser Su hijo, lo cual significa que soy amado por Dios el Padre.


No importa lo que el infierno trate de arrojarme, nada puede moverme de este maravilloso conocimiento: Soy amado y puedo descansar en ese amor. El que me escogió y me ama me guardará, me sostendrá y nunca me abandonara. Él nunca soltará mi mano, porque Él es Abba Padre ¡Y es mío!


Amado, Yo soy un padre terrenal y no existe alguna razón en el cielo ni en la tierra por la cual alguna vez abandone o deje a uno de mis hijos. Te pregunto: ¿Cuanto más tu Padre Celestial va a estar contigo a través de todo lo que tengas que soportar en esta vida?

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