“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

ir a página principal

…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

+

+

“Me gozaré y me alegraré en tu misericordia, porque tú has visto
mi aflicción; has conocido las angustias de mi alma, y no me
has entregado en manos del enemigo; tú has puesto mis
pies en lugar espacioso”
Salmo 31, 7-8

+

+

“Según su grande misericordia [Él] nos hizo renacer para una esperanza viva,
por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia
incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los
cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de
Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que
está preparada para ser manifestada en el
tiempo postrero”
1 Pedro 1, 3-9

+

+

“Nuevamente recibí un mensaje del Señor:  «… toma un trozo de madera y
grábale estas palabras: “Esto representa a Judá y a sus tribus aliadas”
Luego toma otro trozo y graba en él estas palabras: “Esto representa
a Efraín y a las tribus del norte de Israel”. Ahora toma ambos
trozos en tu mano como si fueran una sola pieza de madera.
Cuando la gente te pregunte qué significa lo que haces,
diles: “Esto dice el Señor… ‘Tomaré a Efraín
y a las tribus del norte y las uniré a Judá.
Las convertiré en una sola pieza de
madera en mi mano’”
Ezequiel 37, 15-19

+

+

“Luego me dijo: «… estos huesos representan al pueblo de Israel. Ellos dicen: “Nos hemos vuelto
huesos viejos y secos; hemos perdido toda esperanza. Nuestra nación está acabada”. Por lo
tanto, profetiza y diles: “Esto dice el Señor…: ‘Oh pueblo mío, abriré las tumbas del
destierro y haré que te levantes. Luego te regresaré a la tierra de Israel.
Cuando eso suceda, pueblo mío, sabrás que yo soy el Señor”
Ezequiel 37, 11-13

+

+

“Cuando los llame con un silbido vendrán corriendo, porque los he redimido.
De los pocos que queden, volverán a ser tan numerosos como… antes.
Aunque los dispersé como semillas entre las naciones, aun así en
tierras lejanas se acordarán de mí… sobrevivirán y volverán
otra vez a Israel… Yo los estableceré… hasta que no
haya espacio para todos”
Zacarías 10, 8-10

+

+

“Pero en el monte Sion quedará un remanente, y será lugar santo,
y la casa de Jacob volverá a tomar sus posesiones…
Y subirán libertadores al monte Sion para juzgar
al monte de Esaú, y el reino será del Señor”
Abdias 1, 17-21

+

+

“Confía callado en el Señor y espérale con paciencia; no te irrites
a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva
a cabo sus intrigas… buscarás con cuidado su lugar, pero
él no estará allí. Mas los humildes poseerán la tierra,
y se deleitarán en abundante prosperidad”
Salmo 37, 7-11

+

+

“… los que el Padre me da, vienen a mí; y a los que vienen a mí, no los echaré fuera.
Porque yo no he bajado del cielo para hacer mi propia voluntad, sino para hacer
la voluntad de mi Padre…que…no pierda a ninguno de los que me ha dado,
sino que los resucite en el día último”
Juan 6: 37-39

+

+

“Aunque el Señor te dio a comer adversidad y a beber sufrimiento,
él seguirá contigo a fin de enseñarte; verás a tu maestro con
tus propios ojos. Tus oídos lo escucharán. Detrás de ti,
una voz dirá: «Este es el camino por el que debes ir»,
ya sea a la derecha o a la izquierda”
Isaías 30, 20-21

+

+

“Mientras continuó mi visión esa noche, vi a alguien… descender con las nubes
del cielo. Se acercó al Anciano y lo llevaron ante su presencia. Se le dio
autoridad, honra y soberanía sobre todas las naciones del mundo, para
que lo obedecieran los de toda raza, nación y lengua. Su gobierno
es eterno, no tendrá fin. Su reino jamás será destruido”
Daniel 7, 13-14

+

+

“Yo recordaré sin embargo mi pacto contigo en los días de tu juventud,
y estableceré para ti un pacto eterno. Entonces te acordarás de tus
caminos y te avergonzarás…  Estableceré mi pacto contigo; y
sabrás que yo soy el Señor… cuando yo te haya
perdonado por todo lo que has hecho…”
Ezequiel 16, 60-63

+

+

“Se acerca el día —dice el Señor—, cuando aumentaré en gran manera la
población humana y el número de los animales en Israel y Judá. En el
pasado con determinación desarraigué y derribé a esta nación. La
derroqué, la destruí y sobre ella traje el desastre; pero en el
futuro con la misma determinación la plantaré y la
edificaré. ¡Yo, el Señor, he hablado!”
Jeremías 31, 27-28

+

+

“¿quién es Dios aparte del Señor? ¿Quién más que nuestro Dios
es una roca sólida? Dios me arma de fuerza y hace perfecto
mi camino. Me hace andar tan seguro como un ciervo, para
que pueda pararme en las alturas de las montañas”
Salmo 18, 31-33

+

+

“Ahora sé que el Señor rescata a su rey ungido… Algunas naciones se jactan
de sus caballos y sus carros de guerra, pero nosotros nos jactamos en el
nombre del Señor nuestro Dios. Esas naciones se derrumbarán y caerán,
pero nosotros nos levantaremos y estaremos firmes”
Salmo 20, 6-8

+

+

“Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega
la destreza de sus manos. Día tras día no cesan de hablar;
noche tras noche lo dan a conocer. Hablan sin sonidos ni
palabras; su voz jamás se oye. Sin embargo, su mensaje
se ha difundido por toda la tierra y sus
palabras, por todo el mundo”
Salmo 19, 1-4

+

+

“… llegará el día cuando el pueblo de Israel será como
la arena a la orilla del mar, ¡imposible de contar! Así
que en el lugar donde se les dijo: “Ustedes no son mi
pueblo”, se dirá: “Ustedes son hijos del Dios viviente”.
Entonces los pueblos de Judá e Israel se unirán,
elegirán un solo líder y regresarán juntos
del destierro. Qué gran día será —el día
de Jezreel— cuando Dios plantará de
nuevo a su pueblo en su tierra”
Oseas 1: 10-11

+

+

“¡Cuánto se alegra el rey en tu fuerza, oh Señor! Grita de alegría porque
tú le das la victoria. Pues le diste el deseo de su corazón; no le has
negado nada de lo que te ha pedido. Le das la bienvenida con éxito
y prosperidad;le colocaste una corona del oro más puro sobre la
cabeza.Te pidió que le preservaras la vida, y le concediste
su petición;los días de su vida se alargan para siempre”
Salmo 21, 1-4

+

+

“y para eso tenía que hacerse igual
en todo a sus hermanos, para llegar
a ser un Sumo Sacerdote fiel y
compasivo en su servicio a Dios,
y para obtener el perdón de
los pecados de los hombres
por medio del sacrificio”
Hebreos 2:17

+

+

“Fortaleced las manos débiles y afianzad las rodillas vacilantes. Decid
a los de corazón tímido: — Esforzaos, no temáis. He aquí… la
retribución vendrá de Dios mismo, mas El os salvará.
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, y los
oídos de los sordos se destaparán”
Isaías 35, 3-5

+

+

“Aun antes de que comenzaran los dolores de parto, Jerusalén dio a luz
un hijo. ¿Acaso alguien ha visto algo tan extraño como esto?…
¿Acaso ha nacido una nación en un solo día? ¿Acaso ha
surgido un país en un solo instante?… ¿Llevaría
yo a esta nación al punto de nacer para después
no dejar que naciera?… ¡No! Nunca impediría
que naciera esta nación», dice su Dios”
Isaías 66: 7-9

+

+

«Se acerca el día —dice el Señor—, cuando aumentaré en gran manera la población
humana y el número de los animales en Israel y Judá. En el pasado con
determinación desarraigué y derribé a esta nación. La derroqué,
la destruí y sobre ella traje el desastre; pero en el futuro
con la misma determinación la plantaré y la edificaré.
¡Yo, el Señor, he hablado!
Jeremías 31, 27-28

+

+

»Proclama también: “El Señor de los Ejércitos Celestiales dice:
‘Otra vez las ciudades de Israel rebosarán de prosperidad
y otra vez el Señor consolará a Sión y elegirá a
Jerusalén para sí mismo’”».
Zacarías 1, 16-17

+

+

“Miren a mi siervo, al que yo fortalezco; él es mi elegido,..
He puesto mi Espíritu sobre él; él hará justicia a las
naciones. No gritará, ni levantará su voz en público.
No aplastará a la caña más débil, ni apagará una
vela que titila. Les hará justicia a todos los
agraviados… hasta que prevalezca la
justicia en toda la tierra”
Isaías 42, 1-4

+

+


“Fortaleced las manos débiles y afianzad las rodillas vacilantes. Decid
a los de corazón tímido: — Esforzaos, no temáis. He aquí… la
retribución vendrá de Dios mismo, mas El os salvará.
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, y los
oídos de los sordos se destaparán”
Isaías 35, 3-5

+