“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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25/11/13

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by Gary Wilkerson

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“El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará” (2 Corintios 9:6).


Hace varios años yo estaba sirviendo como pastor asistente en la Iglesia Times Square en Nueva York. Anteriormente, cuando vivía en Texas, había comprado un par de botas originales de vaquero de Texas y ¡eran preciosas! Las llevaba puestas en mi oficina cuando un indigente entró. Él había estado a la deriva y pidiendo aventones por todo el país y tenía una mala actitud.


“No sé por qué estoy aquí”, dijo. “Todas las iglesias son iguales. Gastan su dinero en edificios y ustedes, los pastores ricos, tienen autos y esas cosas”. Luego miró hacia abajo y dijo: “Mírate, tienes esas hermosas botas de vaquero y yo tengo estos zapatos viejos y rotos de lona”.


“¿Te gustan estas botas?” pregunté. Y antes de que pudiera responder, ni siquiera lo pensé dos veces. Simplemente me quité las botas y se las di, y luego volví descalzo a mi casa.


Unos seis meses después, recibí una llamada telefónica de un amigo que pastorea en Greensboro, Carolina del Norte. “Gary”, dijo, “no vas a creer esto. Tengo frente a mí a un tipo sentado en mi oficina que dice que hace seis meses tú le diste un par de botas de vaquero. Él no puede olvidarse de ti ni de tu iglesia. Él ha estado pidiendo aventones por todo el país durante seis meses y mientras camina, sigue mirando esas botas y pensando en el amor de Jesús”.


Este hombre entró en la iglesia de mi amigo y le dijo: “Oye, este pastor en la ciudad de Nueva York me dio estas botas de vaquero. Fui a una iglesia llamada “Times Square” y él era uno de los pastores asistentes”.


Steve preguntó: “¿Se llamaba Gary?”.


“Sí, ése es el tipo. Se llamaba Gary”.


Mi amigo Steve le dijo al hombre: “Bueno, durante seis meses, el Espíritu Santo ha estado detrás de ti. ¿Estás listo para darle tu vida a Cristo?”


El hombre respondió: “Es por eso que estoy aquí. Vine a esta iglesia a dar mi vida a Jesús hoy”.


Quiero animarte a que, incluso si sientes como si estuvieras en una hambruna, busques oportunidades. ¿Estás en una hambruna en tu matrimonio? Busca una oportunidad de servir, de amar, de bendecir a tu cónyuge. ¿Estás en una hambruna con tus hijos? ¿Hay división y tensión? Busca una oportunidad de amar, de servir, de ordenar tu casa según los caminos del Señor.


¿Tienes dificultades económicas? Busca la manera de ser de bendición a otros en medio de la hambruna y encontrarás las ventanas de los cielos abiertas. Dios derramará ricas bendiciones sobre tu vida.

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