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“Por fin han llegado la salvación y el poder, el reino de nuestro Dios, y la autoridad
de su Mashiáj. Pues el acusador de nuestros hermanos —el que los acusa
delante de nuestro Dios día y noche— ha sido lanzado a la tierra.
…Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…
Apocalípsis 12, 10-12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson que nos llegó hoy: 4 de agosto del 2011:

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José estaba en una de sus horas más oscuras, solo, abatido, a punto de renunciar a sus sueños, poniendo en duda su lugar en Dios. De repente, llegó la llamada de uno de los guardias del rey: “¡José, prepárese, Faraón le llama!”


En ese momento, creo que el Espíritu de Dios vino sobre José y su corazón saltaba de emoción. ¡Estaba a punto de entender de lo que se trataba todo esto!


Una vez que José se afeitó y arregló su cabello, probablemente pensó, “Este es el comienzo de lo que Dios me prometió. ¡Ahora sé que le oí! El diablo no ha tenido el control y mi vida no ha sido en vano. ¡Dios ha dirigido todo, todo el tiempo!”


En cuestión de minutos, José estaba de pie delante de Faraón, escuchó acerca de sus sueños, dio la interpretación de la hambruna que venía y dijo al Faraón que tenía que recoger y almacenar el grano de la nación: “Alguien debe estar a cargo de los almacenes. Tienes que encontrar a un hombre que este lleno de sabiduría para supervisar todo esto”. (ver Génesis 41).


Faraón miró a su alrededor y luego se volvió hacia José: “¡Tú, José! Te nombro segundo gobernante. Sólo yo voy a tener más poder que tú en el reino. Te encargarás de supervisar todo”.


¡Cuan rápido las cosas habían cambiado! Llegó el día en que José se paró frente a sus hermanos y fue capaz de decir: ” Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente. “(Génesis 50:20).


“Dios me envió delante de ustedes: para salvarles la vida de manera extraordinaria y de ese modo asegurarles descendencia sobre la tierra. Fue Dios quien me envió aquí, y no ustedes. Él me ha puesto como asesor del faraón y administrador de su casa, y como gobernador de todo Egipto.”(45:7-8).


Querido santo, muy pronto va a entender sus actuales pruebas de fuego. Dios lo traerá a la promesa que le dio, y de repente todo tendrá sentido. Verá que Dios nunca le ha abandonado. El le ha traído por este camino porque ha estado entrenándole, preparándole y enseñándole a confiar en Él para todo. ¡Dios ha planeado un tiempo para usarle y este tiempo está justo frente a usted!
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