"...velad... orando para que tengáis fuerza
para escapar de...estas cosas que están por suceder,
y... estar en pie delante del Hijo del Hombre"
Lucas 21:36
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En estos días el Instituto Nacional de Antropología e Historia de Tabasco -México- salió a la prensa a fin de desmentir que el calendario maya anuncie el “fin” del mundo para el 21/22 de diciembre del 2012. Según José Luis Romero -su subdirector quien dictó la conferencia– lo que el calendario anuncia es un “fin de ciclo” para esa fecha y la venida de un “dios” al que los mayas llamaban “señor de los cielos” y que estaba “asociado a la creación del universo”.


Sorprende la similitud de este anuncio con lo que nos dice la profecía bíblica. En efecto, la Palabra no anuncia el “fin del mundo”, sino el fin de “este mundo” y su sustitución por “nuevos cielos y nueva tierra” en los cuales mora la Justicia . Y también habla del retorno de un Dios -con mayúscula-: Jesucristo/ Yeshuahamashiaj, Hijo de Dios, y muchos contextos de la verdadera profecía están cumpliéndose y nos dicen que ese retorno es para breve. Y Jesucristo/Yeshuahamashiaj ciertamente está asociado con la creación del universo. De Él se dice en Colosenses 1:15-16:


“El es la imagen del Dios invisible,
el primogénito de toda creación.
Porque en él fueron creadas todas las cosas,
las que hay en los cielos
y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles”


Hoy se acumulan señales que gritan que la venida del Rey del mundo venidero es inminente, y esta “aclaración” del Instituto Nacional de Antropología mexicano, sin proponérselo, suma una más. Digamos sin embargo que la prédica “nuevoérica” sobre el calendario maya siempre afirmó que a la catástrofe planetaria de fines del 2012 le sucedería un nuevo mundo -ellos lo llaman “nuevo ciclo- en el que el énfasis estará en lo espiritual y no más en lo material. Y en este sentido la “aclaración” del Instituto de Antropología mexicano es innecesaria -y algo extraña-. Pero respecto a la “tranquilidad” que este comunicado parece querer infundir en los espíritus afectados por la “profecía maya” -de lo contrario es completamente innecesaria- queremos advertir a los “nuevoéricos” que para entrar a ese pulcramente llamado “nuevo ciclo” es necesario hacer algo más que repetir mantras o pronunciar sortilegios. En esto reside el engaño anestesiante del anuncio sobre el 2012 que proviene de esas fuentes: hace suponer que nadie sufrirá mucho después de todo en la catástrofe venidera si  nos mentalizamos -”espiritualizamos”- correctamente. Pero el anuncio bíblico dice con rotundidad que hay que sacar “billete de entrada” aquí -por así decirlo- para entrar en ese beatífico “nuevo ciclo”. Hay que tomar la decisión correcta en este mundo que caduca: esto es, para poder pertenecer al Reino milenario de Gozo, Paz y Justicia venidero hay que hacerse súbditos del Rey que Viene ¡AHORA!. Dice 2 Pedro 3:13-14:


“Pero nosotros esperamos, según sus promesas,
cielos nuevos y tierra nueva,
en los cuales mora la justicia.
Por lo cual, oh amados,
estando en espera de estas cosas,
procurad con diligencia ser hallados por él
sin mancha e irreprensibles, en paz”.
2 Pedro 3:13-14


Esta bien claro a Quién y Qué esperamos los creyentes. El pasaje citado dice que: “estando en espera de estas cosas” debemos de ser hallados “sin mancha e irreprensibles por Él”. De modo que solo pasaremos al verdadero “nuevo ciclo” de la humanidad -para usar este termino descafeinado de la “nueva era”- si esperamos lo correcto: esto es, si esperamos a Jesucristo/ Yeshuahamashiaj -Mesías/Meshiaj de ISRAEL- y Su Reino milenario. Pero para hacerlo debemos ser hallados “irreprensibles” por Él en Su venida. De lo contrario nada de nada. Y esto no se logra mediante “mentalizaciones”, mantras o sortilegios, sino si somos lavados de nuestras transgresiones por la fe en la sangre redentora del Cordero. Esto es, si nos volvemos de los rudimentos de este mundo, y tomando la dirección correcta entregamos nuestros vida a Él hoy mismo -si es que ya no la entregamos-. De lo contrario permaneceremos en nuestros pecados, no seremos irreprensibles y no podremos participar en Su Reino -el tal “nuevo ciclo”-.


Agreguemos que cuando vamos por fe a la cruz adquirimos además el glorioso don de llevar en este mundo la (pequeña) cruz que nos toca por ser testigos de Él. Esto es: sufriremos incomprensiones y padeceremos persecuciones tal como Él las sufrió y padeció. Somos/seremos ahora partícipes de Sus padecimientos, este mundo nos odiará y aun nos matará. Y esto nada tiene que ver con recitar mantras y adherir a una actitud mística/onírica que nos promete que todo saldrá bien si nos “mentalizamos” o si acudimos a determinados lugares escogidos del planeta para liberarnos de la catástrofe final. Esto es lo que se dice en 1Tesalonicenses 1:9-10 cuando el apóstol Pablo se alegra de:


“cómo os convertisteis de los ídolos a Dios,
para servir al Dios vivo y verdadero
y esperar de los cielos a su Hijo,
al cual resucitó de los muertos,
a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”
1Tesalonicenses 1:9-10


Es Él -el Hijo de Dios, Jesús/Yeshua- Quien nos libra de al ira decretada para los impíos (sin fe verdadera), y no otro ni otras cosas. Pero es bueno comprobar esta nueva e inesperada señal -por si fuera necesaria- de la pronta venida del “Deseado de las naciones”: Jesucristo/ Yeshuahamashiaj

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Este es el link del “desmentido” del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Tabasco sobre lo que anuncia el calendario maya:

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http://america.infobae.com/notas/21937-La-estela-del-calendario-maya-desmiente-la-prediccion-del-fin-del-mundo-


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Nota: también se dice en Salmos 102:


“En el principio tú afirmaste la tierra,
y los cielos son la obra de tus manos.
Ellos perecerán, pero tú permaneces…
ellos se desgastarán como un vestido…
y los dejarás de lado”
Salmos 102:25-26

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“Ellos perecerán pero tu permaneces….ellos se desgastaran como un vestido y los dejarás de lado”. El creador de cielos y tierra anuncia que habrá un día en que los cielos actuales no estarán más, esto es, habrá un colapso cósmico, y sin embargo Él (y una nueva creacion según sabemos por Ap 21:1) permanecerán por las eternidades.
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