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“Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios. Y ahora, que
toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o
incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros. ¡Gloria a él en
la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde
hoy y para siempre! Amén”
Efesios 3:20-21


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“Se congregarán los hijos de Judá y de Israel,
nombrarán un solo jefe… porque grande
será el día de Jezreel”
Oseas 1:11

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Si observamos los confusos sucesos de hoy a la luz de la profecía discerniremos que hay mucha agitación en el cielo. Y es que allí se están haciendo los preparativos finales para la restauración del “Tabernáculo caído de David”, o sea la inauguración del Reino de los Cielos en una tierra de la promesa que será llena de Gloria celestial. Esto -entre otras cosas- supone volver a reunir en un solo pueblo (ammi) a la “casa de Israel” y a la “casa de Judá” como en los días de David, superando así la división en dos casas/familias/reinos del único Reino de ISRAEL que se hizo efectiva en el año 930 A.C..


Y esta agitada preparación en los cielos impacta sobre los acontecimientos en el plano de la historia. Es que se está poniendo en marcha la transformación mas radical a escala planetaria que haya visto jamás la historia de la humanidad. Lo que viene será “cielos nuevos y una tierra nueva en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13).


Dice en Isaías 2:17:


“La altivez del hombre será abatida,
y la soberbia de los hombres será humillada;
y solo YaHWéH será exaltado en aquel día.”


El momento mas oscuro de la noche se produce justo antes del amanecer, y nos estamos internando en ese momento de densas tinieblas después del cual despuntará el “sol de justicia”: el día en que Dios/Elohim –YaHWéH- morará en la tierra y regirá el mundo con la vara de hierro de Su Justicia. Y lo llamaremos “YaHWéH justicia nuestra” (Jeremías 23:6)

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Recordemos brevemente como se llegó a la división del único reino de ISRAEL en dos reinos/familias/casas:


En el año 1.010 A.C. el rey David consiguió unificar efectivamente el reino de ISRAEL luego del traumático reinado de Saúl e hizo de la “fortaleza de los jebuseos” –Jerusalem- la capital de un reino unificado bajo la “casa de David” que fue engalanado por victorias y gran renombre. A su muerte el reino unificado fue pasado a Salomón, su hijo de David con Betsabé.


Pidiendo sabiduría al cielo y libre de guerras, el joven rey Salomón llevó el reino de su padre a un mayor esplendor. Pero luego de su muerte el reino davítico se divide en dos casas reinantes: el Reino de Judá al sur bajo la “casa de David” – o casa de Judá – y el Reino de Israel al norte de la geografía de la tierra de la promesa. Este último mas tarde fue conocido también por el nombre de su ciudad capital -construida y fundada por el rey Omri-, esto es: reino de Samaria. Y es necesario recordar que cuando Roboam -el hijo heredero de Salomón- intenta marchar sobre el reino separatista del norte para someterlo de nuevo a la “casa de David· es detenido por YaHWéH con estas palabras:


“No vayáis, ni peleéis contra vuestros
hermanos los hijos de Israel;
volveos cada uno a su casa,
porque esto lo he hecho yo.
Y ellos oyeron la palabra de Dios,
y volvieron y se fueron,
conforme a la palabra de YaHWéH.”
(1Reyes 12:24; 2 Crónicas 11:2-4)


¡Anotemos esto!: la división en “dos casas” reinantes del único reino de ISRAEL –“Tabernáculo de David” (Amos 1:11)- fue decidida por YaHWéH en los cielos para el cumplimiento de Su Propósito. Y así el norteño reino de Israel siguió su curso en la historia bajo el linaje de Efraín y no bajo un rey de la “casa de David”, siendo su primer rey el efrateo Jeroboam (1 Reyes 11:26).


Ahora bien, la profecía anuncia la restauración del reino davítico -el ISRAEL de doce tribus- en los últimos días bajo un rey del linaje de David: el “Hijo de David”/”Hijo del Hombre/“León de Judá” (Apo 5:3: 22:16). Dice Amos  9:11:

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“En aquel día yo levantaré
el tabernáculo caído de David:
cerraré sus portillos, levantaré sus ruinas
y lo edificaré como en el tiempo pasado”

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Y lo que está agitando los cielos estos días son los preparativos para el cumplimiento -luego de casi 3.000 años- de esta profecía central del plan profético: la restauración del “Tabernáculo caído de David”, a la que también se refirieron los apóstoles en el primer concilio de la iglesia (Hechos 15: 16-17).

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RESUMIENDO: la profecía dice, y aun grita, que un remanente salvo de Israel volverá a su tierra y en el “día de Jezreel” se fundirá con un remanente salvo de Judá y volverán a ser un solo pueblo. Este pueblo estará bajo la Autoridad de un solo Jefe: el “Hijo de David”/”Hijo del Hombre”/”YaHWéH justicia nuestra” y en esos días habra un mundo de Justicia, Paz y Gozo –“nuevos cielos y una nueva tierra en los cuales mora la Justicia”-. Por lo tanto, los dolorosos eventos que estamos viendo ahora en Oriente Medio y Oriente Próximo son la contrafaz de un hermoso tapiz que esta siendo tejido en los cielos por el Guía de la historia (Isaías 41:4). ¡Creámoslo los que confesamos su Nombre!. “Yo anuncio el fin desde el principio” dice YaHWéH: las guerras y conflictos de hoy tienen sus causas profundas en el lejano pasado (que es cercano para Dios/Elohim -YaHWéH- que Vive en un eterno presente) y apuntan al cumplimiento final de la profecía: el establecimiento del reino mesiánico en el mundo venidero/athid lavo, o, lo que es lo mismo, la restauración del “Tabernáculo de David que está caído” (Am 9:11).

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(escrito en el 2005)

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Ver también:

Una paz inefable finalmente irradiará de Sion

El nacimiento repentino de una gran Nación

Afganistán, señal “prenatal” del reencuentro venidero”

El azote de YaHWéH contra la vara del asirio”

El fuego y la estopa

La trilladora y las palomas

“Discerniendo el filo de la profecía”

El retorno del remanente de Israel a Sión

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