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“No oyes el alboroto que hacen tus enemigos? ¿No ves que tus arrogantes adversarios se levantan?
Inventan intrigas astutas contra tu pueblo; conspiran en contra de tus seres preciados.
«Vengan —dicen—, exterminemos a Israel como nación; destruiremos hasta el
más mínimo recuerdo de su existencia”
Salmo 83: 2-4


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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China sigue estando en las noticias en lo que respecta al avance del cristianismo: en otros artículos informamos sobre su crecimiento en las ciudades, en donde una incipiente ‘clase media’ – denominación genérica y a veces sin mucho contenido – comenzó a buscar perspectivas mas trascendentales para su vida, lejos del obsoleto punto de vista ateo que quiso imponerse como el forjador de un nuevo tipo de hombre.


Ahora la noticia es sobre las zonas rurales de ese gran país, que están mas postergadas en lo económico. Allí desde hace muchos años se cuenta que el Espíritu Santo se mueve con poder. Y el articulo que hoy compartimos habla de un verdadero avivamiento. Se dice por ejemplo:


“Gente que no podía caminar, comienzan a hacerlo, los ciegos ven, he visto a un hombre levantarse de la muerte. Las sanidades y milagros que vemos mientras viajamos son sorprendentes”.


Parecen cosas sacadas de las páginas de los evangelios similares al relatorio que Jesús/Yeshua hace a los discípulos de Juan – en la cárcel – sobre las cosas que estaban sucediendo en Su ministerio. El avivamiento de China no es un dato pequeño en el panorama mundial, por lo contrario es sabia nueva que puede sacudir a toda la cristiandad. Y la tradición cristiana allí viene desde lejos, del siglo I, cuando cuando comenzaron a llegar los primeros misioneros. En el siglo XIII el Kublai Khan  pido a los hermanos Polo – Mateo y Nicolás – que trajeran a China un centenar de misioneros y óleo santo de Jerusalem, cosa que solo pudieron cumplir en parte. En tiempos modernos China es la patria de Watchman Nee, un poderoso apóstol de la fe cristiana que murió en las mazmorras de ese régimen que ahora reconoce, entre bambalinas, que el cristianismo es un seguro contra revueltas sociales radicales que se pueden producir como consecuencia de su acelerado crecimiento económico. Por eso ahora, de algún modo, lo deja crecer.  En todo caso, una buena noticia que contrasta con lo que sucede en muchos países de la llamada “cristiandad” – especialmente en Europa – en donde perdieron el primer amor y hoy parecen caminar hacia la impiedad y el escepticismo.


Este es el link en Mundo Cristiano:

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http://www.cbn.com/mundocristiano/elmundo/2011/June/China-experimenta-avivamiento-en-zonas-rurales/

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febrero de 2015:
Los fieles que inquietan a Pekín

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