“En los días venideros —dice el Señor—, el pueblo de Israel
volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán
llorando en busca del Señor su Dios. Preguntarán por el
camino a Jerusalén y emprenderán el regreso a su
hogar. Se aferrarán al Señor con un pacto
eterno que nunca se olvidará”
Jeremias 50, 4-5

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó el 1 de octubre de 2013:

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Dios asegura promesas especiales para aquellos que determinan buscarle con todo su corazón. Una de esas promesas es el pacto de Su presencia. No obstante, este pacto es estrictamente condicional. Las escrituras dejan en claro que si nos atenemos a la regla de este pacto, gozaremos de la increíble bendición de la presencia de Dios en nuestras vidas. Y esto no se refiere tan solo a asuntos de salvación. Habla de ser tal buscador de Dios que Su impresionante presencia es derramada sobre nosotros y es vista y conocida por todos.


Dios reveló este pacto de su presencia a través de un profeta anónimo quien le entregó un mensaje a Elí, el sumo sacerdote de Israel. En ese tiempo, Elí estaba descarriado. El Señor le había hablado, advirtiéndole en contra de permitir el pecado y la transigencia, pero Elí había ignorado todas las palabras de Dios. Y ahora, este profeta anónimo le dijo a Elí: “Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.” (1 Samuel 2:30).


La frase “tenidos en poco” tiene que ver con Dios quitando su presencia. Esto no significa que una persona está maldita, sino más bien que tendrá que caminar por el poder de su propia carne. Dios le estaba diciendo a Elí, “Mi intención fue bendecir tu casa, favorecerte, pero me has menospreciado, volviéndote suave con el pecado y permitiendo que tu lujuria me eche a un lado. ¡Ahora quitare mi presencia de ti!”


Muchas personas vienen a Cristo con una gran explosión inicial de fe. Sin embargo, al pasar el tiempo su celo se acaba, y comienzan a descuidar al Señor. “Tienen en poco” sus mandamientos y vuelven a sus viejos caminos de pecado. Aún así todavía creen que la presencia de Dios permanece sobre ellos. Pero eso es una mentira, una ilusión. La Biblia deja en claro que si tú lo abandonas, ¡Él te abandonará!

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