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“Solo yo puedo predecir el futuro antes que suceda. Todos mis planes se cumplirán… llamaré a una veloz
ave de rapiña desde el oriente, a un líder de tierras lejanas, para que venga y haga lo que
le ordeno. He dicho lo que haría, y lo cumpliré. Pues estoy listo para rectificar todo…
Estoy listo para salvar a Sión y mostrarle mi gloria a Israel”
Isaías 46: 10-13


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy: 11 de noviembre del 2011:

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Dios bendice a aquéllos que caminan fielmente con Él. ¡Dios manifiesta su favor en aquéllos que le favorecen!


¿Cómo es que naciones, familias, individuos pierden la bendición y el favor de Dios? El profeta Hageo habla al respecto. Él dice que la primer razón se debe a que el interés propio reemplaza a los intereses de Dios.


“No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada” (Hageo 1:2). ¡Los israelitas dejaron de construir la casa del Señor para poder construir sus propias casas!


Esta escena aconteció sesenta y ocho años después de que el templo de Salomón fuera destruído. Un remanente había regresado a Jerusalén tras haber sido cautivos en Babilonia con el objetivo de reconstruir la casa de Dios. E incluso, ¡ellos establecieron los cimientos para la edificación del templo con celo y entusiasmo!


Sin embargo, posteriormente ellos se enfrentaron a cimientos duros -dificultades y desánimo. Lentamente perdieron el interés en la obra de Dios, diciendo, “Este no es el tiempo. Estamos teniendo muchos problemas. Además,estamos invirtiendo mucho tiempo en esto y estamos descuidando a nuestras familias y negocios.”


Uno por uno, se hizo a un lado en pos de sus propios intereses. ¡Los menesteres del Señor que tenían que ver con su propio bienestar llegaron a ser secundarios! Ellos empezaron a construir sus propias casas y usaron la madera que habían guardado para edificar el templo.


¿Cómo hoy en día los creyentes pierden la bendición y el favor de Dios? ¡Al dejar de obrar en Su templo! Esto sucede cuando dejamos de orar y de buscar a Dios – ¡cuando dejamos de edificar Su cuerpo espiritual!


Hageo hace referencia a este problema: Cuando la gente puso los intereses de Dios primero, Él proveyó su comida y sustento. Incluso, ellos en todo sentido fueron cuidados por Él. Sus viñedos crecieron, sus uvas eran grandes, ellos durmieron en paz y sus niños danzaban por las calles. Ninguno de sus enemigos prevalecieron contra ellos. Fue un tiempo maravilloso de la bendición de Dios en sus vidas, pero ¡su gente terminó absorbida por sus propios intereses!


¡Esto es lo que está sucediendo hoy! Nuestro mundo está consumido en sí mismo -orgullo, ambiciones y voluntades propias – ¡cada persona está en busca de sus propios intereses! De ahí que halla tanta gente embriagada, sumida en drogas, y caminando en oscuridad y confusión.


Dios dice, “Yo llamé la sequía sobre esta tierra…y sobre todo trabajo de sus manos” (Hageo 1:11). Él está diciendo, “¡Si empiezas a descuidar tu alma y pones atención en cosas materiales, entonces terminarás sin gozo, insatisfecho, vacío y seco! Yo quiero que pongas mis intereses primero para que pueda bendecirte y favorecerte nuevamente!”
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