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“Pero Moisés trató de apaciguar al Señor su Dios. —… ¿por qué estás tan enojado con tu propio pueblo …
!Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob. Tú mismo te comprometiste… diciendo:
“Haré que sus descendientes sean tan numerosos como las estrellas del cielo, y entregaré
a sus descendientes toda esta tierra que prometí darles, y ellos la poseerán para
siempre”. Entonces el Señor cambió de parecer…”
Éxodo 32, 11-14


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“pues todos los que habéis
sido bautizados en Cristo,
de Cristo estáis revestidos”.
Gálatas 3:27

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¡Que soberbia afirmación! ¡Que escudo de defensa! Aunque los cristianos parezcamos a veces ante el mundo ser poca cosa, seres vacilantes y soñadores, en realidad tenemos la coraza de Aquel mediante el cual fueron hechas todas las cosas, el Rey de reyes y Señor de señores: el Alfa y Omega de toda la creación.  El mundo no percibe lo esencial, mira sin ver. Y así como hoy estamos revestidos de Cristo en misterio mañana despertaremos a nuestra semejanza con Él que es nuestro Hermano Mayor, como se dice en el Salmo 17:15:


“En cuanto a mí,
veré tu rostro en justicia;
estaré satisfecho
cuando despierte a tu semejanza”.

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A este revestimiento divino también se refiere el AT en el salmo 3:3:


“Mas tú, YaHWéH, eres escudo alrededor de mí;
mi gloria, y el que levanta mi cabeza”.


Jesús/Yeshua es el que nos protege y nos anima en nuestras dificultades. En el mundo estamos en terreno enemigo y es lógico que seamos atacados. Y también se dice:


“Mi escondedero y mi escudo eres tú.
En tu palabra he esperado”.
(Salmo 119:114)


Y la Palabra es Jesús, el Verbo divino hecho carne. Y también se dice en el Salmo 5:12:


“Tú, YaHWéH, bendecirás al justo;
como con un escudo lo rodearás de tu favor”.

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Ver “Títulos y atributos compartidos entre Jesús/Yeshua  y YHWH”


Somos rodeados como un escudo envolvente por la protección del Altísimo cuando a Él entregamos nuestra vida. Esto es lo que simboliza el bautismo: la muerte de nuestro Ego ajeno a Dios para resucitar a una “nueva vida en Cristo” – una vida que proseguirá mas allá de la muerte física -. Cuando estemos en Su Presencia por la eternidad nos vamos a enterar de cuantas veces hemos sido protegidos en esta vida de situaciones peligrosas sin que nos hayamos dado cuenta.

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-> El bautismo nos libra de la Ira

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Un episodio en los evangelios que nos revela un aspecto no muy comentando del significado del bautismo, pero que es un lógico corolario de lo anterior. Cuando Juan estaba bautizando venían a Él religiosos judíos –fariseos y saduceos – a recibir el bautismo, y él los reprendió:


“Al ver él que muchos de los fariseos
y de los saduceos venían a su bautismo,
les decía:

“¡Generación de víboras!,
¿quién os enseñó a huir de la ira venidera?
“Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento”

Mateo 3:7-8


Lo que nos dice dos cosas:


1) el bautismo nos libra de la Ira venidera -el terrible “día de la Ira”, algo muy inminente- al ser revestidos por el escudo protector que es Cristo,


2) para recibirlo es necesario antes dar “frutos de arrepentimiento”, esto es: haber sido lavados en nuestro hombre interior por la Palabra de Dios o iluminadas nuestras tinieblas por la Luz de Su Espíritu que nos constriñe y nos revela cuento hemos ofendido a Dios.

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¿Quieres ser libre la Ira venidera? Revístete de Cristo, acepta por fe el lavado de la sangre redentora del Cordero y luego !sumérjete en las aguas del bautismo!


Amen y amen

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