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“No oyes el alboroto que hacen tus enemigos? ¿No ves que tus arrogantes adversarios se levantan?
Inventan intrigas astutas contra tu pueblo; conspiran en contra de tus seres preciados.
«Vengan —dicen—, exterminemos a Israel como nación; destruiremos hasta el
más mínimo recuerdo de su existencia”
Salmo 83: 2-4


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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La encomienda de YaHWéH a Su Siervo, Mesías de ISRAEL

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El pueblo de ISRAEL del primer Pacto era fácilmente discernible en el espacio. Se sabía en donde comenzaba y en donde terminaba, se percibían sus límites. Estaba acampado cada uno bajo su estandarte, ordenado como un ejercito para la batalla, disciplinado hasta donde esto era posible: no podía haber confusión de quien era el pueblo de ISRAEL , donde comenzaba y donde terminaba. De hecho ese pueblo separado por YaHWéH para el cumplimiento de su Propósito con las naciones estaba también físicamente separado de ellas.  En su nacimiento era un islote de gente en medio del desierto.


Sin embargo cuando se manifestó Jesús/Yeshua/ Siervo de YaHWéH la situación era muy diferente: no tenia ante sus ojos a “todo” ISRAEL como lo tuvo Moisés, sino a una parte de el: “Judá” o la “casa de Judá”. La otra parte del pueblo descendiente de aquel campamento del Sinaí, “Israel” o la “casa de Israel”, ni siquiera estaba en la tierra de la promesa en esos días, sino mezclada entre las naciones. Y es a esta otra parte de ISRAEL de tan confuso paradero que YaHWéH encomendó a Su Siervo que volviera a congregar a su tierra. La encomienda de YaHWéH a su Siervo -el Hijo en su primer advenimiento- está especificada en Isaías 49:6. Este versículo/ ‘encomienda al Siervo’ lo podemos dividir en dos partes. La primera parte hace mención a esta obra de congregar el “Israel” disperso de que hablamos que era su objetivo primario:


“…que…seas mi siervo
para levantar las tribus de Jacob,
y para que restaures el remanente de Israel…”


“tribus de Jacob” = Israel desterrado entre las naciones


Y a esta congregación del Israel desterrado -la ‘casa de Israel’- es a la que se refirió Jesús cuando declaró a sus discípulos en Mateo 15:24:


“No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”


en donde Jesús/Yeshua de hecho reconocía que la encomienda de Isaías 49:6 era la suya.


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Recordemos: en el año 722 a.C., alrededor de 750 años antes de que el Siervo de YaHWéH -Jesús/ Yeshua- fuera levantado al Cielo, el riquísimo e idólatra reino de Israel del norte separado del reino de Judá al sur en el año 930 A.C. y formado por diez tribus fue capturado y llevado al exilio a una región ignota del norte del imperio Asirio. Entre estas diez tribus estaban Efraín y Manases, cauces de la profecía de una prolifera descendencia según la Promesa de YaHWéH a Abraham. Y cuando este imperio se desmembró esta descendencia del reino de Israel -que la profecía llama “hijos de Israel”, o ”casa de Israel”, o ”Efraín”, o “tiendas de Jacob” entre otros nombres- fueron moviéndose a lo largo de los siglos hacia el oeste y el este y aun hacia el África cubriendo toda la tierra.


Los “hijos de Israel” había vivido en lujosas “casas de marfil” en el reino de Samaria y sus comodidades y su ocio les hicieron olvidar a su Dios/Elohim -YaHWéH- sustituyéndolo por Baal y Astarte, ídolos fenicios. Pero el castigo por su apostasía incluyo el volver a morar en tiendas, como en los días del éxodo de Egipto. Esto esta profetizado en Oseas 12:9:


“aún te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta”

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Y en ese “morar en tiendas” y vida trashumante a que fueron condenados los “hijos de Israel” se habían vuelto un pueblo sin identidad nacional, “mezclado” (Oseas 7:8) con naciones paganas de quienes habían adoptando gran parte de sus creencias (Oseas 2:11). Incluso habían perdido hasta su nombre ya que serían conocidos primero como “hijos de Omri” –de donde deriva “kimris” y “cimerios”– y en su migración hacia el este fueron conocidos como “sakas” –nombre que parece aludir a “sukas” que quiere decir “tiendas” en hebreo-. Y aun estos nombres fueron sustituidos a lo largo del tiempo por un ramillete de otras denominaciones: galos, celtas, escitas, germanos, y un largo etc… Es a ese pueblo desterrado, completamente desdibujado del punto de vista cultural hebreo y “mezclado” en una sola masa con las naciones (Oseas 7:8) al que el “Siervo de YaHWéH” debía encontrar para separar de ellos un remanente santo que sería congregado de nuevo a la Sión transmutada por la Gloria del Altísimo que existirá en el mundo venidero/athid lavo. Ese remanente nacido de lo Alto es el ISRAEL DE DIOS/JEZREEL (que ya existe incubado en el “trigo” de las iglesias de Cristo).

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“Luz a las naciones”


Pero Isaías 49:6 tiene una segunda parte, que extiende y complementa la operación de búsqueda y rescate planetaria del Israel disperso incluyendo a las naciones -”toda criatura”-. Leamos la parte “b” de esta encomienda:


“…también te di por luz de las naciones,
para que seas mi salvación
hasta lo postrero de la tierra.”
Isaías 49:6 (b)


Recordemos que cuando el pueblo de ISRAEL original salió de Egipto hacia la libertad se le unió una “gran multitud de toda clase de gentes” (Éxodo 12:38) que no era israelita pero que por distintas razones acompañaron al pueblo de Jacob/Israel en su huida.  Y estos “extranjeros” fueron asimilados luego a la nación de ISRAEL por designio de Dios (Éxodo 12:48; Levítico 19:34). De la misma manera, al remanente de Israel y por lo tanto semilla de Abraham que será congregado a la Sión venidera se le unirá una multitud de gente, la que recibió la Palabra del evangelio en su corazón cuando la oyeron (el evangelio esta dirigido a “toda criatura”) ya sea de boca de los apóstoles o por la obra misionera de las “iglesias de Cristo” durante los siglos de la gracia. Así los gentiles también también integraran “un pueblo para su Nombre” (Hechos 15:14) y formarán parte del ISRAEL DE DIOS/JEZREEL.


Y quiso Dios/Elohim -YaHWéH- en Su sabiduría que la predicación del evangelio se caracterizara más por este agregado a la misión original, es decir, por ser “luz a las naciones”, que por congregar al Israel disperso (que era la misión original). Y es que la identificación y congregación de las “tiendas de Jacob” de entre las naciones es un obra que YaHWéH quiso mantener en misterio. Y así el ser “luz del mundo” pasó a ser la característica principal de la “iglesia de Cristo” a los ojos de las naciones. Pero en estos días la primera parte de la encomienda de YaHWéH a su Siervo –congregar al Israel disperso (Isaías 49:6 a)– comienza a ser revelada, esto es, comienza a levantarse el velo del misterio,  porque pronto será manifestado “todo Israel” (Romanos 11:26), o el remanente santo que volverá a Sión en el inicio del mundo venidero/atid lavo como Esposa del Cordero e ISRAEL DE DIOS/JEZREEL.

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Resumiendo: la encomienda de YaHWéH a Su Siervo en Isaías 49:6 se compone de dos partes:


1) encontrar a las diez tribus dispersas de Israel entre las naciones


2) ser “luz a las naciones” durante esa operación de búsqueda y rescate del Israel disperso,

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Estas dos primeras partes están en proceso y se completaran con:

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3) traer de vuelta a Sión desde los lugares de exilio al remanente de Israel redimido, esto es, el que haya recibido el Mensaje del evangelio, al que se juntará –como fue el caso del primer éxodo- un remanente de gentes de las naciones que alaben su Nombre . Esto es lo que viene (ver: “El Éxodo de Israel que se aproxima“)

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Veámoslo de otra forma: el cumplimiento de esta encomienda de Isaías 49:6 tuvo un acto inaugural o primer momento compuesto de cuatro eventos trascendentes: 1) la “ultima cena”, en que Jesús/Yeshua anuncio y estableció el Nuevo Pacto que sería sellado con la sangre que Él derramaría en la cruz como Cordero expiatorio a favor de la Salvación de Israel (Hechos 13:13). Este Nuevo Pacto sería el fundamento legal de la iglesia que ya había encomendado liderar al apóstol Pedro y se completaría con otros tres eventos: 2) la resurrección que abrió el camino al mundo venidero/atid lavo a todos los que en Él creen haciéndolos partícipes del Reino venidero; y 3) la ascensión a los Cielos a la vista de sus discípulos a los que prometió volver en Su Reino ¡Aleluya!. Cincuenta días después vino: 4) el derramamiento del Espíritu Santo en el cenáculo sobre sus enviados/apóstoles y discípulos cercanos, incluyendo a María/Myriam, su madre carnal. Estas lenguas de fuego sobre ciento veinte discípulos que hablaron diferentes lenguas fueron las primicias de un pueblo que sería electo de todas las naciones y lenguas de la tierra (Ap. 5:9), y sería nacido de lo Alto, no de voluntad de varón. Todas estas cosas fueron la preparación de la encomienda y el fundamento de la iglesia, que se dividiría como el espectro de un solo y poderoso rayo de luz en “las iglesias” de Cristo.


Un segundo momento del cumplimiento de la encomienda fue la misión apostólica y la obra misionera y de enseñanza de la Palabra en las iglesias de Cristo durante los siglos de la gracia, bajo la dirección del Espíritu Santo.


Y el tercer momento será en el mundo venidero/atid lavo cuando sea establecido el “Reino de Dios”/ “Tabernáculo de David restaurado” cuyo día inaugural será el gran “día de Jezreel” (Oseas 1:11). En ese día volverán a re-unirse un remanente de “Israel” y “Judá” (Oseas 1:11) -las dos partes en que se dividió el único ISRAEL en el año 930 A.C.- bajo un solo Jefe -YaHWéH Justicia Nuestra- . Este será efectivamente el ISRAEL DE DIOS o JEZREEL, el Pueblo Santo formado por las gavillas de trigo fruto de la siembra de la Palabra en toda la tierra. Y el cumplimiento final de la encomienda de YaHWéH a Su Siervo


(ver sobre la misión apostólica)

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