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“Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre
de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para la gente en el futuro lejano, es
decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios”
Hechos 2, 38-39


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“He aquí que todos vosotros
encendéis fuego,
y estáis cercados de centellas:
andad á la luz de vuestro fuego,
y á las centellas que encendisteis.
de mi mano os vendrá esto;
en dolor seréis sepultados”.
Isaías 50:11


En este pasaje -y el anterior- se hace un contraste entre las luces encendidas por los hombres que lo apabullan y rodean por todos lados, y el andar a la Luz de YaHVéH y de su Siervo. Leamos Isaías 50:10:


“¿Quién de entre vosotros teme a YaHVéH
y escucha la voz de su siervo?
El que anda en tinieblas
y carece de luz,
confíe en el nombre de YaHVéH
y apóyese en su Dios”.
Isaías 50:10


Y se dice que las centellas artificiales encendidas por el hombre redundarán en su desolación:


“de mi mano os vendrá esto;
en dolor seréis sepultados”.


Este es un potente mensaje para estos días de luces pasajeras, tanto en el ambiente iluminado por miles de luces artificiales como de artilugios electrónicos centelleantes que encandilan con efectos vacíos.

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Es sabido que la violencia en que vivimos -y que ha perdido sus límites– tiene su origen en la compulsión emanada de la sinergia infinita entre los medios de luces destellantes y sus contenidos perniciosos: TV,  Red, redes sociales, cine, juegos cibernéticos, teléfonos móviles “inteligentes” con múltiples funciones, mas lo que viene que será aún peor.  Recordemos que ellos son vehículos perfectos para la pedofilia, la pornografía, la moralidad permisiva y toda seducción malsana, ademas del crimen liso y llano. Sus destellos hacen sentir a jóvenes y no tan jóvenes que las barreras morales han desaparecido. Y a este “mundo nuevo” acunado por la “tecnología” se adosa el mundo de la droga que es su pariente cercano.


Pues bien, la Palabra advierte: “en dolor seréis sepultados”. En violencia domestica, en crueldad en las calles,   en los vientres, en el tránsito, en los espíritus… Y en violencia incomprensible en escuelas y liceos. Y cada vez mas vemos rostros inocentes que no distinguen el bien del mal porque han sido embaucadas por las falsas centellas de las deliciosas luces de este “cultura global” en caída libre. Y es que la paz social – a ausencia de violencia- es imposible en medio de las centellas tecnológicas que hemos creado y que todo lo distorsionan. En ellas -dentro de ellas- no hay futuro y nos están transportando a un mundo de dolor y desolación a pesar de que parezcan augures de un mundo mejor.

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