“Nuevamente recibí un mensaje del Señor:  «… toma un trozo de madera y
grábale estas palabras: “Esto representa a Judá y a sus tribus aliadas”
Luego toma otro trozo y graba en él estas palabras: “Esto representa
a Efraín y a las tribus del norte de Israel”. Ahora toma ambos
trozos en tu mano como si fueran una sola pieza de madera.
Cuando la gente te pregunte qué significa lo que haces,
diles: “Esto dice el Señor… ‘Tomaré a Efraín
y a las tribus del norte y las uniré a Judá.
Las convertiré en una sola pieza de
madera en mi mano’”
Ezequiel 37, 15-19

…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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LUEGO DE LA DIVISIÓN del reino davítico en dos casas/reinos/familias en el 930 A.C., después de la muerte de Salomón, hubo otros dos grandes traumas nacionales que marcaron la historia de ISRAEL para siempre:


1) el destierro entre las naciones, sin memoria y sin retorno, del “Reino de Israel” del norte; que fue “mezclado” con ellas,


2) el exilio, la cautividad, la purificación y el retorno del “Reino de Judá” del sur, único testigo ante las naciones del pueblo santo de YaHWéH (1).

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el destierro de los “hijos de Omri” a Asiria

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Y la profecía dice que al final de la historia se produciría la restauración del “Tabernáculo caído de David”, es decir, la reunificación de “todo Israel”, separado luego de la muerte de Solomon como dijimos. Esta reunificación será en el mundo venidero/athid lavo mediante la congregación y el retorno a su tierra -Sión- desde la dispersión y el destierro de un remanente salvo llamado “remanente de Israel” o “redimidos” pescados por el anuncio del evangelio. La cabeza de este venidero reino restaurado/reunificado de ISRAEL será naturalmente el Mesías/Meshiaj de ISRAEL -el “Hijo de David”– al que llamaremos ‘YaHWéH Justicia Nuestra’ (Jeremías 23:6).

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Veamos una reseña el destierro del “Reino de Israel” y el exilio del “Reino de Judá”, los dos traumas a que hacíamos referencia, uno al Reino del norte y otro al Reino del sur:


En el año 722 A.C. el emperador asirio Sargon II (nota 1) completó el destierro del “Reino de Israel” profetizada por Oseas y Amos (Oseas 9:3). Los asirios instalaron primeramente a los cautivos o “hijos de Israel” en “Halah, en Habor, junto al río Gozan, y en las ciudades de los medos” (2 Reyes 17:6; 18:11). Esto es la frontera norte/noreste del Imperio Asirio de entonces. Y vale recordar que los asirios llamaron a los cautivos con un nombre que despistó a los historiadores por mucho tiempo: “hijos de Omri”. Esto es muy diferente al nombre registrado en la profecía: “hijos de Israel”/”casa de Israel”/”Efraín”. Y así, la mayor parte de los pasajes proféticos del AT quedaron sin aparente respaldo histórico hasta el descubrimiento del obelisco negro de Salmanasar III, en el año 1842,  que dio la pista del nombre con el cual la historia secular había registrado a la “descendencia de Israel” entre las naciones: “hijos de Omri”, que derivo en “kumri” y finalmente en “cimerios” (este es el nombre de los pueblos que luego conocemos como galos o celtas).


A partir de esta cautividad de los “hijos de Israel” en el norte/noreste de Asiria, y su posterior migración a los “cuatro vientos” de la tierra, la simiente de Abraham fue “zarandeada” y “mezclada” entre las naciones de modo que todas ellas acabarían entrando en el Plan de Redención de la “casa de Israel” cuando a ella le fue extendida la Misericordia de YaHWéH y les fue enviadas las buenas noticias/ evangelio del Reino por medio de los apóstoles. De este modo el Mesías de ISRAEL se convirtió en el Señor de todos (Hechos 10:36) los que, con independencia de su origen o raza, lo recibieron en su corazón.


El otro exilio, el del “Reino de Judá”, tiene una historia mas conocida. Cuando se declaran los juicios sobre el Reino del Norte -bajo el reinado de Jeroboam II- la Palabra afirma que todavía los “judíos” caminaban con rectitud delante de YaHWéH (Oseas 1.7; 11:12). Pero unos años mas tarde cayeron también en apostasía y “Judá” se hizo merecedor de un juicio similar al de sus hermanos del norte. Así, en el año 587 A.C., el emperador Nabucodonosor captura Jerusalem y los judíos son llevados en cautividad a Babilonia. Sin embargo, a diferencia del exilio del “Reino del Israel”, este exilio babilonio de Judá no sería sin memoria ni retorno. Por lo contrario los judíos conservarían sus costumbres y su identidad nacional y el anhelo de retorno a su patria y a Jerusalem.


Y cuando ese retorno se hizo efectivo setenta años después los judíos purificados de sus idolatrías aparecieron ante las naciones como los únicos guardianes de los oráculos de YaHWéH y de la identidad de ISRAEL, cuya parte mas multitudinaria –la “casa de Israel”- permanecería oculta entre las naciones sin recordar sus orígenes hasta nuestros días.


Pero si bien YaHWéH mantuvo un testigo histórico visible de su pueblo santo, los traumas de la división (930 A.C.) y la mutilación (722 A,C,) del paradigmático reino davítico quedaron sin resolución. Y la profecía comienza a hablar de un Rey de la descendencia de David –el “Hijo de David”- que traería un Reino al final de la historia que cumpliría esa demanda pendiente de reunificación de “todo Israel”. Esto es lo que se llama proféticamente: “la restauración del Tabernáculo caído de David” (Amos 9:11, Hechos 15:16-18) que equivale al “Reino de los Cielos” de los evangelios.


A esta corona de la historia –el Reino de los Cielos/ Tabernáculo de David reconstruido (Amos 9:11)- se refería la pregunta de los discípulos al Maestro resucitado: “¿restituirás el reino a ISRAEL en este tiempo?” (Hechos 1:6). Y a la restauración futura del reino davítico en la coronación de la historia -en el athid lavo- alude Jacobo como el misterio subyacente en la evangelización a los gentiles (Hechos 15:16-19).  Y este  misterio está para ser revelado a las “iglesias de Cristo” a partir del momento en “que haya entrado la “plenitud de los Gentiles” (Romanos 11:25) en el Nuevo Pacto.

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Entonces luego de separada la cizaña del trigo en las “iglesias de Cristo” por los rigores de la persecución venidera, será manifestado en ellas el remanente salvo de los “hijos de Israel”. Estos son los que “volverán” (Romanos 9:27-28) a su tierra –Sión glorificada- en el mundo venidero/athid lavo. Son el Pueblo Santo con el cual cual será reconstruido el “Tabernáculo caído de David”, o, lo que es lo mismo, establecido el Reino de los Cielos al que se refieren los evangelios.

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NÍNIVE, MOSUL, LA BARBARIE Y EL REINO

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Una evidente señal de la historia es que la primera ciudad que sufrió la barbarie del llamado Estado Islámico y en donde están siendo masacrados y/o expulsados los cristianos, es decir la ciudad de Mosul, se encuentre en el lugar en que estuvo la capital del feroz imperio asirio, la poderosa Nínive. Allí fue que YaHWéH mandó profetizar a Jonás y su población se convirtió, pero años después el profeta Naum nos anunciaba su destrucción definitiva, seguramente por su reincidencia en la violencia e impiedad.

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Como dijimos los cristianos son un remanente de la “casa de Israel”, esto es, un remanente de la población que el emperador asirio Sargón II capturó y desterró a la parte norte y noreste de su imperio y luego se esparció por todo el mundo. En el siglo I y II la región en donde estaba asentada Nínive se convirtió al cristianismo y hasta la llegada de estas hordas asesinas de hoy -los cazadores- fue el foco de un cristianismo milenario en Iraq. Tal parece que esta región esta destinada tanto a sufrir comportamientos asesinos como a curvarse ante la Palabra de Dios y dar testimonio del Cristo se ISRAEL. En el libro “El evangelio desde Abraham al Reino” mencionamos su cercanía con Padam-Haran, la región de donde provienen todos los patriarcas y matriarcas de ISRAEL. La profecía nos dice que Asiria, Israel y Egipto -toda la llamada “medialuna de las tierras fértiles”- formaran el núcleo del bendito mundo venidero/athid lavo  (Isaías 19:22-24).

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La sangre de los mártires es exaltada por YaHWéH como merecedora de Su mayor galardón, y su derramamiento antecede a la extensión de su Reino, sea este espiritual -como el que se vive de forma imperfecta hoy en las iglesias de Cristo- o definitivo: la Sión en Gloria venidera. Por eso Dios/Elohim permite estas atrocidades -vistas desde el punto de vista humano- en uno de los extremos de lo que será un territorio resplandeciente de Su gloria. Leemos sobre el futuro en Apocalipsis 20: 4:

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“Vi tronos, y se sentaron sobre ellos
los que recibieron facultad de juzgar.
Y vi las almas de los decapitados
por causa del testimonio de Jesús
y por la palabra de Dios…
y vivieron y reinaron con Cristo mil años”.
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Aquí se habla específicamente de los decapitados por su testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios, lo que vemos todos los días en las noticias. Ellos ocuparán tronos, vivirán y reinarán en el Reino venidero bajo la autoridad del Rey que viene: ‘YaHWéH Justicia Nuestra’.  ¡Aleluya!

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viene la restauración del reino de ISRAEL, la barbarie será sustituida por una radiante paz.con centro en una nueva Jerusalem



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Invitamos al lector a leer la historia de Mosul en Wikipedia:

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http://es.wikipedia.org/wiki/Mosul

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agosto/2014

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Nota 1Es una señal de la historia que la ciudad que hoy es el foco de la barbarie del llamado Estado Islámico, de donde fueron masacrados y expulsados los cristianos, es decir, la ciudad de Mosul, es en donde estuvo la capital del feroz imperio asirio: la poderosa Nínive. Allí YaHWéH mando profetizar a Jonás, y su destrucción es anunciada por el profeta  Naum. Sabemos que los cristianos son un remanente de la “casa de Israel”, esto es, de la población del reino de Israel, separado del único ISRAEL, que el emperador asirio capturo y desterró a la parte norte y noreste de su imperio.En el siglo I y II esa región se convirtió al cristianismo y -hasta  la llegada de estas hordas asesinas de hoy- era el foco del cristianismo en Iraq. De alguna manera esto es la repetición de la conversión que nos narra el profeta Jonas. Así como escucharon a este malhmorado profeta –cuya tumba fue destruida ahora-  también escucharon a los mensajeros del evangelio en plena era de los padres de la iglesia. La violencia extrema de los asirios esta en los anales de la historia y parece que esta ciudad esta destinada a experimentar tanto comportamientos asesinos como a curvarse ante la Palabra.La profecía nos dice que Asiria, Israel y Egipto formaran el núcleo del mundo venidero.  Y la sangre de los mártires sigue siendo exaltada por YaHWéH. Será por eso que Dios/Elohim permite estas atrocidades en una de las puntas del glorioso reino venidero. Leemos en Apocalipsis 20:4:
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“Vi tronos,  y se sentaron sobre ellos
los que recibieron facultad de juzgar.
Y vi las almas de los decapitados
por causa del testimonio de Jesús
y por la palabra de Dios…
y vivieron y reinaron con Cristo mil años”.
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Aquí se habla específicamente de los decapitados por su testimonio. Ellos ocuparon tronos, vivieron y reinaron en el reino venidero bajo la autoridad de YaHWéH Justicia Nuestra. Invitamos al lector a leer  la historia de Mosul el Wikipedia:
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http://es.wikipedia.org/wiki/Mosul

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de donde tomamos las fotos que ilustran esta nbiota.