“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy: 7  de octubre del 2011:

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Dios mismo se describe de esta manera: “Con todo, yo enseñaba a andar a Efraín, tomándolo por los brazos; más ellos no comprendieron que yo los cuidaba.” (Oseas 11:3).


En el lenguage original este versículo dice, “Yo vine a ellos en su desesperación y tiernamente los cuidé en medio de lugares contaminados y escabrosos. ¡Los sostuve en mis brazos y los cuidé!” Pero Oseas dice en 11:7, “Mi pueblo está aferrado a la rebelión contra mí.” La palabra aferrado significa “colgado en suspenso, colgado en duda.”


Israel no estaba seguro del amor de Dios y de su ternura. Y lo que Dios le estaba diciendo a Oseas era: “Mi pueblo está dudando de mi amor por ellos.Ellos realmente no me conocen. ¡Ellos están inseguros de mi amor!”


¡Era verdad! Israel no podía creer que Dios aún los amara. Ellos eran idólatras, rebeldes y escépticos, y posiblemente estaban pensando: “Hemos traído hacia nosotros el desagrado del Señor. Hemos pecado voluntariamente, Él seguramente nos juzagará!” Pero Dios dijo, “¿Cómo podré abandonarte, Efraín?… Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión.” (v. 8).


Escuche Sus palabras de confort y sanidad hacia usted:


“Porque no contenderé para siempre, ni por siempre estaré enojado, pues decaerían ante mí el espíritu y las almas que yo he creado.” (Isaías 57:16). El Señor está diciendo, “Si todo lo que ustedes pudieran ver fuera mi coraje, su espíritu fallaría porque sería algo muy abrumador.”


“Por la iniquidad de su codicia me enojé y lo herí, escondí mi rostro y me indigné; pero él, rebelde, siguió por el camino de su corazón. He visto sus caminos, pero lo sanaré y lo pastorearé; le daré consuelo a él y a sus enlutados.” (vv. 17-18). ¿Acaso esto expone que Dios se da por vencido con su pueblo cuando éste falla?


Usted posiblemente esté pasando por aguas profundas. No me refiero necesariamente a tentaciones o tribulaciones. Estoy hablando de sucesos abrumadores que lo están afectando y que usted no puede entender. Vientos y mares de todo tipo inundándolo, cosas más allá de su comprensión. Situaciones que están afectando su hogar, su iglesia, su trabajo, todo. ¡Pero Dios quiere cuidarlo en medio de todo esto! ¡Él quiere llevarlo a una sanidad espiritual! ¡Si todo lo que usted puede creer en estos momentos es que Él le ama a pesar de sus necios caminos, que Él le ruega que vea su divino cuidado, entonces esto es suficiente!
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Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/15216?src=devo-email


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