“En los días venideros —dice el Señor—, el pueblo de Israel
volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán
llorando en busca del Señor su Dios. Preguntarán por el
camino a Jerusalén y emprenderán el regreso a su
hogar. Se aferrarán al Señor con un pacto
eterno que nunca se olvidará”
Jeremias 50, 4-5

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson del 20 de enero del 2011:

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Si usted se encuentra ahora mismo afligido profundamente como producto de su pecado – si usted está abatido porque la vara del Señor está sobre su espalda, siéntase reconfortado. Él lo está disciplinando porque lo ama tiernamente.  Él lo disciplina porque quiere que usted tenga temor de El – que conozca que tiene cuidado de usted.


¿Qué significa exactamente temer al Señor? Significa que usted pueda decir, “Yo sé que mi Padre me ama. Estoy seguro que soy de Él para siempre y que nunca me abandonará. Él siente mi dolor cuando estoy en medio de la dificultad. Él me tiene paciencia cuando estoy luchando en contra de la incredulidad. Él siempre está listo para perdonarme cuando lo busco. Pero yo también sé que Él no me va a permitir continuar desobedeciendo Su Palabra. Mi Padre celestial no me lo pasará por alto – porque me ama profundamente.” La disciplina es para corregir.


Este es el punto central. Dios quiere que aceptemos su perdón para que le temamos. “Empero hay perdón cerca de ti, para que seas temido” (Salmo 130:4 R.V. Antigua). Una vez que temamos al Señor, vamos a querer más que simplemente obedecerle. Vamos a querer agradarlo, poner una sonrisa en su rostro. Ese es el resultado de un temor santo de Dios.


Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/12026

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