“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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(mega-saetas contra el ramo fructífero)

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En otro estudio -“¿Adonde fue Efraín?”- vimos los oráculos de Jacob (Génesis 49:22-26) y Moisés (Deuteronomio 33:13-17) sobre José y su descendencia. El oráculo del Jacob comienza así:


“Ramo fructífero José
Ramo fructífero junta a fuente”


El adjetivo “fructífero” es poderoso en la profecía y eso es lo que significa “Efraín”, el nombre del hijo menor de José. Mas precisamente significa “muy fructífero”. De modo que”Efraín” esta ligado al cabezal de la profecía que anuncia las mayores bendiciones terrenales registradas en la Biblia.  Éste era el segundo hijo de Jose y había nacido luego de que Jose se curara completamente de la amargura de la traición de sus hermanos y de la  prisión injusta que sufrió en Egipto (Génesis 41:51).  El  olvido de esa amargura es el significado del nombre del  primer hijo: “Manases” (“que hace olvidar”).


Y enseguida de este anuncio de prosperidad superabundante para la prole de José, contenida en la expresión “ramo fructífero”, viene un sorprendente pasaje que nos da la clave del 11-S:


“Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.
Y causáronle amargura, y asaeteáronle,
y aborreciéronle los arqueros:
Mas su arco quedó en fortaleza”


En este pasaje encontramos tres elementos reveladores:

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1) “cuyos vástagos se extendieron sobre el muro”

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la actitud que se anuncia que habría de ser la del “vástago” de José -Efraín- de traspasar el “muro”, sus fronteras, explica hoy el malestar de muchas naciones hacia los EEUU/Inglaterra, ya que el enorme desarrollo de la capacidad productiva, esto es, de la generación de riquezas incluso extrafronteras conmovió y dio forma al mundo. Esto es un cumplimiento de lo profetizado al “vástago” de José: una feracidad que le haría traspasar el “muro” para derramarse mas allá de el.


El economista fundacional de los EEUU, Henry Charles Carey, coetáneo de la escuela inglesa –Adam Smith, Ricardo, Malthus- y el único (curiosamente) respetado por Carlos Marx, definía de esta manera alejada de todo “economicismo” a la ciencia económica:


“El objetivo final de todo esfuerzo humano es la producción de ese ser que  sabemos que es el hombre, capaz de las mas altas aspiraciones”.


Y quien conozca la génesis de las instituciones mas nobles de los EEUU –universidades, salas de conciertos, hospitales, etc.- podrá comprobar que fueron concebidas por hombres prósperos dotados de las altas aspiraciones a las que aludía Carey. Así, el “vástago que se extiende sobre el muro” es expresión del manantial de prosperidad contenido en la profecía Jacob sobre José y su descendencia, y por lo tanto tiene una raíz espiritual que el análisis corriente de los politólogos, y comentaristas de política internacional no consideran y no siquiera sospechan.


Veamos la segunda afirmación de los oráculos de Jacob que ilumina la interpretación del 11-S:

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2) “Y causáronle amargura y asaeteáronle,y aborreciéronle los arqueros”

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Y aquí entramos en el anuncio profético de aquel  mega-atentado. La imagen mas precisa de aquel evento de impacto global. Las “Torres Gemelas” en la  zona financiera mas poderosa del mundo y el “Pentágono” que es la sede del único poder militar de alcance planetario existente, fueron atacados por “mega-saetas”, esto es: aviones guiados por comandos islámicos suicidas, hacia su blanco. Y vimos una y otra vez -hasta la saciedad- el instante sobrecogedor de estos impactos casi irreales. Era el comienzo de la última etapa de la profecía de Jacob sobre la prole de José. Y cumplida esa profecía solo es posible esperar los días finales.


El Islam radical había hecho sus primeras armas derrotando al imperio ateo soviético en Afganistán, en donde aprendió las artes de la guerra un joven Osama Bin Laden. Y haciendo explicito un resentimiento de siglos del “asno montés” (Génesis 16:1) y su ansiedad por devorar “toda cosa verde” (Job 39:5-8) este habitante del desierto y lugares inhóspitos, que es la imagen profética de los descendientes de Ismael (nota 2),  detonó el ataque contra la descendencia de José –el “vástago fructífero”–. Y lo hizo por métodos militares no convencionales pero coherentes con la tecnología de nuestra época.


Y a continuación de la profecía del mega-atentado con las “mega-saetas” del se afirma lo siguiente:

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3) “mas su arco quedó en fortaleza”

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El ataque no doblegó a la prole de Efrain. Es decir, el mismo Dios/Elohim –YaHWéH- que sopló a los pilgrims hasta los “extremos de la tierra” le dio en este día el coraje, poderío y entereza, necesarios para soportar un ataque a su propio territorio y demostrar al mundo que la “fortaleza de su arco” permanecía intacta (nota 3).


La expedición a Afganistán fue una operación militar de tal vigor y complejidad, en el escaso tiempo disponible para un contraataque, que, por encima de consideraciones políticas, militares, estratégicas, económicas o geopolíticas, solo una energía sobrenatural puede explicarla. Recordemos la tensión que produjo aquella  primera expedición militar. Fueron días tremendos. Esta expedición de represalia sobre los lejanos desiertos y montañas de Afganistán, tierra tradicionalmente cerrada el invasor, cambió la escala y los parámetros de la guerra a nivel internacional inaugurando un estado de máxima tensión mundial. ¿No anuncia la profecía que llegarían días en que todo se tomaría en dolor y tinieblas? Leamos Amos 5:20:


“¿No será el día de YaHWéH tinieblas,
y no luz; oscuridad que no tiene resplandor?”


Estos son los días que se acercaron: los de densa oscuridad que anuncian destrucción, pero también un nuevo amanecer para el mundo. Y también esa mega-expedición a Afganistán inaugura la cobertura mediática obsesiva de canales de noticias globales (que había sido anunciada en la primera guerra contra Irak, “Tormenta del desierto”). Y así, esta guerra desgastante mucho mas allá de las fronteras introduce la violencia y el dolor en los hogares del mundo entero debido -en gran parte- al afán de los medios por producir noticias extremas que impacten la sensibilidad mundial. Y de esta manera se da forma a una opinión publica que se debate entre la aceptación de ese contraataque -y lo que vino después- y el sinsabor de ver cosas que hieren (o que atizan el morbo, que es otra de las facetas de los medios de hoy). Este estado de opinión ambiguo, ante cosas para las que no existe una salida clara, impregnó al mundo entero, dando inicio a días de “oscuridad sin resplandor” al final del túnel.


Analizaremos los restantes pasajes de esta profecía en otro estudio.

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nota 1): en Génesis 48:5 nos enteramos que Jacob adoptó a Efraín y Manases como hijos suyos, no como nietos que es lo que en realidad eran. Por eso Efraín y Manases pudieron formar parte de las doce tribus de ISRAEL sustituyendo (y representando) a su padre José.


nota 2): la bendición de Isaac a Esaú, la otra fuente profética sobre los árabes, dice:


“Será tu morada lejos de la tierra fértil
y del rocío que cae de los cielos”.

(Génesis 27:39)


Lo cual se acomoda mucho a pobladores del desierto y es la cara opuesta de la bendición de Jacob a Efraín que habla de fertilidad desmedida, y no de paisajes inhóspitos.


nota 3) otro pasaje que explica esta expedición militar al otro lado de la tierra -y otras realizada por los EE.UU. mucho mas allá de sus fronteras- está en el oráculo de Moisés sobre Jose en Deuterenomio 33:17:


“y corneará a todos los pueblos
hasta los extremos de la tierra
“.


aunque su crudeza hiere la sensibilidad de estos días. Pero es Palabra de Dios.

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(escrito en el 2007)

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