“Dios dice: «¡Reconstruyan el camino! Quiten las rocas… para que
mi pueblo pueda volver del cautiverio». El Alto y Majestuoso… dice:
Restauro el espíritu destrozado del humilde y reavivo el valor
de los que tienen un corazón arrepentido”
Isaías 57:14-15

“…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Todos reconocemos al apóstol Paulo como aquel que, al contrario de “los doce del Cordero”, fue enviado a los gentiles aunque paradójicamente ignoramos – en general- a quienes fueron enviados los doce. Comenzando por esto último leemos en Mateo 10:5-6:


“A estos doce envió Jesús,
y les dio instrucciones  diciendo:
“Por camino de gentiles no vayáis,
y en ciudad de samaritanos no entréis,
sino id antes a las ovejas perdidas
de la casa de Israel”.


que nos dice con claridad que los doce que fueron enviados a la “casa de Israel”. En concordancia con eso podemos leer en Hechos 10 36:


“Dios envió mensaje a los hijos de Israel,
anunciando el evangelio de la paz
por medio de Jesucristo;
este es Señor de todos”.


Ambas expresiones; “casa de Israel” e “hijos de Israel”,  se refieren a la descendencia del norteño reino de Israel, llevado al cautiverio por los asirios en el año 722 a.C. a quienes también se les llama “Efraín” o “tiendas de  Jacob”, o “Jose” en la profecía -entre otros nombres-.


Como decimos en otros lugares de este sitio, luego de desmembrado el imperio asirio los “hijos de Israel”/”casa de Israel”/”Efraín” se movieron en diferentes direcciones. Y fueron conocidos con el nombre de cimerios (derivado de “hijos de Omri”/ “kimris”),  y escitas o “sakas” (derivado quizás de “sukas” porque vivían en tiendas y aun, según algunos, de Jacob). Y de los cimerios sabemos con certeza absoluta por la historia que emigraron hacia al oeste desde las planicies transcaucásicas a partir del siglo V  a.C., ocupando los territorios al norte del Danubio y llegando hasta las costas atlánticas. Estos pueblos formados por diferentes etnias “mezclados” con los “hijos de Israel” fueron llamados “galos” por los romanos y “celtas” por los griegos. Y su cultura –la “cultura celta”– está en la pre-historia de los pueblos europeos que se convirtieron progresivamente a partir de los primeros siglos de esta era, a la fe de Cristo.


¿Fue el apóstol Pablo a predicar a estos “hijos de Israel” ubicados al norte del Danubio, contra las costas del atlántico y en las islas británicas -que también era el objetivo específico de la misión apostólica de los doce- además de llevar el nombre de Cristo a los gentiles?


Efectivamente, pero analicemos algunos aspectos poco comentados de este apóstol tan particular. En su testimonio ante el rey Agripa como prisionero en espera de una sentencia que solo llegaría en Roma, el apóstol Pablo declara:


“Y ahora, por la esperanza de la promesa
que hizo Dios a nuestros padres
soy llamado a juicio;
promesa cuyo cumplimiento esperan
que han de alcanzar nuestras doce tribus”

(Hechos 26:6)


Y esta es una declaración heterodoxa con respecto a lo que creemos sobre  cual fue la misión su misión  él apóstol afirma ante el rey Agripa que es “por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres” que está siendo llevado a juicio. Y para abundar más dice: “promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus”. Y aquí se desenfoca por completo la idea que teníamos de su misión apostólica. No nos dice Pablo que esta siendo jugado por llevar el evangelio a los gentiles, sino a los “hijos de Israel” -y aún las doce tribus- que estan a la espera de la Promesa.


El apóstol Pablo -el único que fue levantado para ir a los gentiles– sabía que el objetivo de los doce apóstoles del Cordero era alcanzar a los “hijos de Israel” en el destierro y que este objetivo de los doce era diferente al suyo como lo dice en Gálatas 2:7:


“….me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión”


en donde la “circuncisión” alude a los “hijos de Israel”/“casa de Israel” –no podía ser la casa de Judá porque llegar a ella con el evangelio no eran las instrucciones del Maestro. Y la “incircuncisión” se refiere a los gentiles, naturalmente.


Recordemos más: Pablo -antes Saulo- había sido levantado apóstol en el camino a Damasco, en donde cegado por el odio y con una carta del Sumo Sacerdote se disoponáa a tomar presos a los partidarios del Camino que encontrara en esa ciudad. Y sabemos que en ese trayecto fue cegado por una luz del cielo y poco después de este glorioso -aunque traumático- encuentro se le había especificó a través del siervo Ananías que su encomienda sería dar testimonio del nombre de Cristo ante los “gentiles”, algo que no estaba incluido en la encomienda a los doce. Pero se añadían a ese otros dos objetivos que quedaron opacados por la primera y principal encomienda: dar testimonio ante “reyes” y a los “hijos de Israel” (Hechos 9:15).


Ahora bien, en cumplimiento de esas instrucciones Pablo llevo el evangelio ante los gentiles, pero cumplió también con los otros dos objetivos para los que fuera levantado. Y así dio testimonio del evangelio -generalmente en cadenas- ante reyes: Felix, Festo, Agripa, el principal de la isla de Malta y César. Y también llegó a los gobernantes de mas lejos.


Y finalmente la encomienda apostólica incluía a los “hijos de Israel”, ademas de gentiles y reyes. ¿Y cuando el apostol Pablo dio testimonio a los “hijos de Israel”?. Fue cuando llegó hasta a los territorios de las actuales Inglaterra, Francia y Suiza, entre su primera y segunda prisión en Roma. Esto no figura en los registros bíblicos, aunque si en la tradición de estos pueblos y otros testimonios.


(Ver: “El apóstol Pablo en Bretaña“)


De modo que el apóstol Pablo comprendía, igual que los doce, cual era la prioridad de la misión apostólica. Esta era para los “hijos de Israel”/”casa de Israel”/Efraín” como lo declara en el testimonio ante el rey Agripa que citamos mas arriba. Quizás hizo esa declaración en esa ocasión para ubicarse en un perfil mas favorable ante el juicio del rey Agripa, mostrando que su misión solo tenia que ver con israelitas y que por eso no le interesaba ni incumbía a las autoridades del imperio. Pero aunque es posible considerar este oportunismo en la declaración del apóstol, Él efectivamente fue a los “hijos de Israel” a llevar el evangelio, como no podía ser de otra manera ya que así se le había indicado el Señor a través de Ananías. Aunque el centro de su particular llamado apostólico fue/es sin duda “ir a los gentiles” (Hechos 22:21), entre los cuales también hubo y hay “hijos de Israel” en misterio, según la profecía de Oseas y Amos de que estos se mezclarían con todos los pueblos de la tierra

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