“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Hay un árbol que purifica las fiestas de fin de año y no es el “árbol de navidad” sino el candelabro de ocho velas/luminarias que se enciende en Jánuca.


Dice así Wikipedia sobre la fiesta de Jánuca;


Jánuca (חֲנֻכָּה, y sin puntuación diacrítica חנוכה), llamada “la Fiesta de las Luminarias”, es una festividad judía que se celebra por ocho días, y en la que se celebra la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos, y la posterior purificación del Templo de Jerusalén de los íconos paganos, del que se recuerda el milagro del candelabro, que ardió por ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite.


Es por lo tanto una fiesta de purificación del Templo -luego de las profanaciones de Antíoco Epifanes- y Jesús/Yeshua celebró esta fiesta en su ministerio terrenal:


“Se celebraba en Jerusalén
la fiesta de la Dedicación.
Era invierno, y Jesús andaba en el templo
por el pórtico de Salomón”.
Juan 10:22


Lo cual es evidentemente un dato significativo desde el punto de vista de una celebración cristiana. Pero hay mas, la fiesta de Jánuca se estructura en torno al número ocho: “ocho días”, “ocho luminarias”. Y el “ocho” es el número que representa al Mesías/Meshiaj. En el simbolismo de las letras hebreas le corresponde “la puerta” o umbral por donde hay que cruzar para ascender a un nuevo nivel espiritual: “Yo soy la Puerta” dijo Jesús/ Yeshua. Y el “octavo día” en la “Fiesta de los Tabernáculos” es el día en que se celebra/profetiza el gozo del Reino venidero. También el “octavo día” es el “primer día” de la semana, esto es, el domingo, el día de la resurrección (el día de las ofrendas mecidas de las primicias).


Por lo tanto el encendido del candelabro/árbol de ocho brazos puede ser entendido como la completitud -la subida de nivel- del judaísmo (las “siete” luminarias) hacia el “Ocho”: Yeshua Hamashiaj/Mesías de ISRAEL/Sumo Sacerdote de la fe completa de YaHVéH: la octava vela/luminaria.


Y es bueno reparar en otra costumbre de esta fiesta inspiradora: el árbol/candelario de Jánuca se coloca en las ventanas, significando que la Luz del entendimiento que habita en nosotros debemos compartirla con todos. Otro principio cristiano.

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