+

“Pero Moisés trató de apaciguar al Señor su Dios. —… ¿por qué estás tan enojado con tu propio pueblo …
!Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob. Tú mismo te comprometiste… diciendo:
“Haré que sus descendientes sean tan numerosos como las estrellas del cielo, y entregaré
a sus descendientes toda esta tierra que prometí darles, y ellos la poseerán para
siempre”. Entonces el Señor cambió de parecer…”
Éxodo 32, 11-14


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

+

+

+

+

+

+

Todos sabemos que la llamada “Sabana Santa” –entre otras denominaciones-  es un lienzo de 4,32 metros de largo por 1,10 de ancho que presenta manchas que dibujan la figura de un cuerpo humano de frente y perfil. Ese cuerpo ha sido torturado, tiene marcas de perforaciones en las manos y los pies, diversas laceraciones en el cuerpo y una corona de perforaciones mas pequeñas en torno a su cabeza.


Todas estas huellas se corresponden con la de alguien que ha sufrido el martirio de cruz.  Se han hecho diversos estudios en este lienzo por parte de:


biólogos, criminólogos, botánicos, forenses, químicos, anatómicos, geólogos, estudios de micro y macro fotografía y medicina molecular.


Todos estos análisis concluyeron en que este lienzo –tejido a mano- es originario de Palestina en años coherentes con la crucifixión, muerte y resurrección  de Jesús/Yeshua. Que el cuerpo fue cubierto por el lienzo dos horas después de muerto, y que entre 30 o 40 horas después comenzó a levitar emitiendo una energía que de alguna forma imprimió las manchas que hoy podemos ver en el lienzo . Ellas son superficiales, no penetran en las fibras del tejido, de modo que es imposible hacerlas “pintado”,  además de la dificultad inherente a haberlo hecho en estas dimensiones reproduciendo con meticulosidad todos los detalles anatómicos de un cuerpo humano de frente y espalda y –mas aún- de un cuerpo lacerado y martirizado por muerte de cruz.


De modo que la “Sabana Santa” es una fotografía milagrosa tomada al cuerpo yaciente de nuestro Señor Jesucristo, con las marcas de la crucifixión, en el instante mismo de la resurrección. ¡Aleluya!. Y es un testimonio incontrovertible de su existencia histórica –cosa que algunos osan u osaron negar-.


Pero en este año ha aparecido un testimonio más, que se suma a esta impresionante serie de análisis: la aparición de letras en torno a la cabeza de la figura de la “Sabana Santa” que descifradas corresponden a un “certificado de sepultura” de alguien llamado “Jesús nazareno” coherente con la legislación romana de la época.


Tomamos del sitio www.fluvium.org este apasionante testimonio:

+


http://www.fluvium.org/textos/historia/his177.htm



NUEVO ESTUDIO CONFIRMA

QUE EL SANTO SUDARIO

NO ES FALSO (haga clic)


*