“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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En algunos estudios de este sitio hacemos mención a la astronomía inspirada, tal como le fue enseñada a Adam y a la familia de Set. Los cielos cuentan la historia de la redención de los hombres por la misericordia de Dios. Los nombres con los que hoy conocemos de las constelaciones son de origen griego, pero muchas estrellas conservan aún sus nombres ancestrales, y, así como en las ruinas de un magnífico templo se puede percibir su antigua estructura y esplendor, en la historia contada en las constelaciones –aún con nombres postizos- se puede percibir ecos de cosas que los que tenemos alguna intimidad con la Biblia conocemos muy bien.


Naturalmente que sabemos que el estudio de estas cosas es un camino peligroso para quien no tenga madurez en la fe. La astrología, esa ciencia adivinatoria profana que todos conocemos, recubre hoy como una hiedra malsana las ruinas de la ancestral profecía celestial. Y para llegar al mensaje original hay que desbrozar el camino a través de esa planta maléfica. Y solo si sobrevivimos a tentaciones, ponzoñas y desvíos podremos, al final, percibir al antiguo esplendor de la construcción abandonada.


Y está abandonada porque ahora tenemos “la Palabra mas segura” que son las Escrituras reveladas por el Altísimo a sus siervos, que hace innecesaria ese relato del fresco celestial inscripto desde los orígenes en los cielos, cuando aún no existía otra revelación universal de Dios -salvo la propia Creación-. Pero a pesar de los peligros de esa hiedra adivinatoria nos hemos decidido a incluir algunos estudios desde la perspectiva de la astronomía inspirada porque para nosotros son un testimonio poderoso de cuan grande, sabio y misericordioso, es el Creador de los cielos y la tierra. Él nunca ha dejado al hombre sin testimonio de Su plan de redención establecido desde antes de la fundación del mundo. Ya hemos citado a E. W. Bullinger  y su libro: “El Testimonio de las Estrellas” (que creemos que esta agotado) que habla in extenso de estas cosas y que fue nuestra primera fuente.


De todos modos insistimos que el evangelio en las estrellas NO introduce “otro evangelio” sino que expone en otro “soporte” y “lenguaje” –para utilizar términos modernos- el mismo evangelio que conocemos. El libro de E. W. Bullinger  -que no es el único material escrito sobre estas cosas- solo es una introducción a un tema mucho mas vasto pero que, como decimos, es innecesario introducirnos demasiado en el porque hoy tenemos las inerrantes Escrituras. Pero estos estudios sirven como información general de que Dios/Elohim –YaHWéH-  es tan ciertísimamente el Creador de los cielos que escribió con ellos -y en ellos- un mensaje para nosotros. Pero los hombres lo hemos corrompido y entonces nos dio Su Palabra escrita por intermedio de siervos íntegros para que este mensaje ancestral estallara ahora por Su Palabra en el corazón de los hombres y fuese testimonio fiel para todas las generaciones. Dice 2 Corintios 4:6:


“Porque el mismo Dios
que mandó que la luz
brotara de la oscuridad,
es el que ha hecho brotar
su luz en nuestro corazón”


El mismo poder que operó en el inicio de todo, en la creación del universo, es el que explota en nuestro corazón hoy cuando leemos Su Palabra revelada y nos inunda de Su luz. Para que, siendo iluminados, iluminemos a otros. ¡Dios permita que nos convirtamos en grandes luminares de Su evangelio!

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ver:

OFIUCO, HÉRCULES Y LA HUMILLANTE DERROTA DE LA SERPIENTE/DRAGÓN

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