“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Si queremos seguir el eje principal del plan profético revelado en la Biblia descubriremos que trata de cómo un remanente escogido de la descendencia del norteño ‘reino de Israel’ –compuesto por las diez tribus llamadas ‘perdidas’ por la historia corriente- será retornado a la tierra de sus antepasados -Sión- de donde fue echado por YaHwéH debido a su infidelidad por manos del rey asirio Sargón II a partir del año 722 AC. Este retorno en el mundo venidero/athid lavo de un remanente de las diez tribus norteñas, que son llamados en la profecía “Israel”, “casa de Israel”, “hijos de Israel”, “tribus de Jacob” o “Efraín” entre muchos otros nombres, es imprescindible para la restauración prometida de lo que el AT llama “Tabernáculo  de David restaurado” (Amos 9:11) y el Nuevo Testamento ‘Reino de Dios’/’Reino de los Cielos’, compuesto por el ISRAEL DE DIOS/ JEZREEL de doce tribus, esto es, los redimidos.
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Esa es la trama casi excluyente de la profecía bíblica: el retorno de un remanente de Israel(Efraín) a Sión en el mundo venidero/athid lavo. También  se habla de Judá -o la ‘casa de Judá”/”casa de David’– a través de la cual vendría/vino el Mesías prometido –“la Salvación viene de los judíos” (Juan 4:22)-. Y se hace con un énfasis muy especial anunciando para el fin de los tiempos la venida del  majestuoso León de Judá. Pero el plan profético se focaliza principalmente en el rescate de un remanente escogido de los ’casa de Israel’/’tribus de Jacob’/’Efraín” de entre las naciones para retornarlos a Sión, según se da por obvio en la primera parte de la encomienda al Siervo de YaHWéH –Jesús/Yeshua- que podemos leer en  Isaías 49:6.
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Y es así que las profecías mesiánicas aluden siempre al retorno de ese remanente de Israel(Efraín) que fue desterrado a las naciones por su infidelidad. El perdón al contumaz ‘Efraín’ y el anuncio de un retorno futuro a su tierra es relatado sucintamente –entre decenas de otros pasajes – en Jeremías 31:9:
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“Irán con llanto,
mas con misericordia los haré volver…
porque yo soy el padre de Israel,
y Efraín es mi primogénito”

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Y también con palabras de impresionante intensidad en Oseas 11:8:
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“¿Cómo he de dejarte, oh Efraín?
¿Cómo he de entregarte, oh Israel? …
Mi corazón se revuelve dentro de mí;
se inflama mi compasión
”.
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Esta compasión angustiosa de YaHWéH por Efraín –el nombre mas común en la profecía para los ‘hijos de Israel’/’casa de Israel’ en el destierro-  tiñe todo el sistema profético. Y, como decimos, una enorme mayoría de los pasajes mesiánicos se inscriben en esta compasión de YaHWéH por ‘Efraín’ y en la promesa de que habrá un retorno a Sión de donde fue echado –en realidad solo retornará un remanente escogido y salvo, aquel que haya recibido la palabra del evangelio en el destierro de las naciones y re-convertido  su corazón al Dios de ISRAEL revelado plenamente por su Hijo-.
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Pero la Sión venidera a la que volverá ese remanente escogido de ‘Efraín’ poco se parecerá, es claro, a las tierras bíblicas de hoy. Habrá sido restaurada, hermoseada en un grado que no podemos comprender y revestida de Gloria en la venida del Hijo de David/Hijo del Hombre y Sumo Sacerdote de nuestra fe. Además, la Palabra se refiere siempre a una Sión futura ampliada para contener los ‘hijos de Sión’/’hija de Sión esto es, la descendencia de Abraham nacida en el destierro llamados en algunos pasajes: ‘hijos de la desamparada’.
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Y esa Sión venidera tendrá un carisma celestial omnipresente ya que si no fuera así el Tabernáculo de YaHVéH -la morada de YaHWéH entre los hombres- no podría estar allí y se nos dice que “Dios morará con su pueblo” (waw). Para esos días serán los  “nuevos cielos y nueva tierra” en los cuales mora la Justicia -”YaHVéH Justicia Nuestra-. Y se nos dice que habrá un dosel de Gloria ‘sobre toda la morada del monte Sión’ (Isaías 4:5), figura del matrimonio de YaHWéH con su pueblo santo.  Este embebimiento celestial de la tierra venidera es una de las razones por la cual los evangelios equiparan a la Sión  del athid lavo con el “reino de los Cielos”, ya que en esos beatíficos días el cielo tocará la  tierra (Oseas 2:21). Y nada quedará  de la Sión herida por mil guerras que hoy vemos en medio del tumulto inacabable de Oriente Próximo. De hecho, la Sión en Gloria venidera será tan diferente de la actual como los cielos lo son de la tierra.
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Hemos estudiado en otra parte que aquellos que fueron alcanzados por el evangelio y lo creyeron –los redimidos de las naciones- son simiente de Abraham, tanto desde el punto de vista espiritual como físico, ya que la simiente de Israel(Efraín)  cubrió toda la tierra según el misterioso Propósito de Dios/Elohim –YaHWéH-  de extender Su Gracia a todas las naciones. Y las “iglesias de Cristo” son el “aprisco” en donde se guardaron/guardan las “ovejas perdidas de la casa de Israel” recatadas por el evangelio, esto es: en donde encontramos la simiente de los israelitas descendientes del reino desterrado de Israel(Efraín), mezclada con las naciones.
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Por otra parte vale recordar que el destierro de alcance planetario de Efraín –inscripto en los Planes del Altísimo– estuvo potenciando por el hecho de que los hijos de José, Efraín y Manases fueron los  líderes de las “diez tribus” y estaban bendecidos proféticamente con una inconmensurable  prole según nos dicen los oráculos del patriarca Jacob (Génesis 35:11). De modo que cuando su descendencia fue “mezclada” con las naciones imprimió en ellas su inmenso caudal genético –“como las estrellas del cielo y las arenas del mar”- y hoy puede decirse que hay simiente de Abraham  en todas las etnias de la tierra. De modo que hay/habrá descendencia de Abraham redimida –perdonada/ rescatada/restituida- “de todo linaje, lengua, pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9) aunque la prueba que vale para Dios/Elohim no es el ADN genético, sino la fe en la capacidad redentora de la sangre del Cordero de Dios: Cristo/Mesías de ISRAEL, como esta dicho en  Gálatas 3:29:
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“si vosotros sois de Cristo,
ciertamente descendientes de Abraham sois,
y herederos según la promesa”

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¿Y porque entonces los creyentes no recuerdan/ recordamos que provienen de una descendencia israelita desterrada? En realidad lo recuerdan en misterio desde el momento en que rinden su corazón a Jesús/Yeshua que es el Hijo del Dios de ISRAEL, de la descendencia de David, Rey de Sión  y Sumo Sacerdote del mundo venidero en Quien habita la plenitud de la deidad. En esa rendición incondicional se unen indisolublemente a la historia pasada y futura de ISRAEL. Sin embargo ese olvido/amnesia fue motivo de muchas confusiones aunque las profecías de Oseas y Amos nos explican porque se produjo. Dice Oseas 2:11:
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“Haré cesar todo su gozo,
sus fiestas, sus nuevas lunas,
sus sábados”

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Es decir, el castigo por la apostasía religiosa de las diez tribus desterradas de Samaria (otro nombre para el reino del norte)  consistió -entre otras cosas- en que olvidaran las fiestas solemnes de ISRAEL cuando estuvieran en el destierro de las naciones. Ellas fueron borradas del recuerdo de los ‘hijos de Israel(Efraín)’  por determinación de YaHWéH. Y estas fiestas solemnes eran/son la “marca” de ISRAEL como nación de modo que al olvidarlas los desterrados tuvieron amnesia también de sus raíces. Y así en su trajinar por las naciones adquirirían otras fiestas nacionales y otros modelos culturales: el de los pueblos con los que fueron “mezclados”.  Por eso  Sofonías 3:18 se refiere al retorno de Efraín mencionando el oprobio del olvido de las fiestas solemnes:
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“Reuniré a los que se afligen
por las fiestas señaladas,
Tuyos son, oh Sión,
El oprobio del destierro
es una carga para ellos”

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Lo llamativo –o quizás no- es que este traumático exilio de los ‘hijos de Israel’/’Efraín’ nunca formó parte de la enseñanza básica de las “iglesias de Cristo”. Esto solo puede deberse al designio expreso de YaHWéH ya que de lo contrario el Espíritu Santo lo hubiera revelado a ‘las iglesias’. Y si Él decidió ocultarlo a Su pueblo escogido, no es de esperar que esa identidad en misterio de la ‘casa de Israel’/’Efraín’ fuera revelada a los profanos. De modo que este misterio fue guardado ‘bajo llave’ hasta el tiempo en que el Guía de la historia decidiera develarlo/revelarlo (y de hecho en estos días lo está haciendo):
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Es por eso que las “iglesias de Cristo” erraron en su interpretación escatológica durante 2.000 años queriendo verse como “sustitutas” de Israel cuando en realidad ellas “son” Israel. Y esto no fue debido a ningún complot de las tinieblas, es que les estaba vedado por YaHWéH percibir la verdad.
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Los creyentes estudiamos mucho el exilio del pueblo judío a manos de Nabucodonosor y el posterior retorno a su tierra 70 años después, pero olvidamos que todavía no hubo retorno del exilio para el norteño reino de Israel -Samaria- que era la parte más numerosa y próspera de ISRAEL y que estaba liderado nada menos que por el “primogénito” de Jacob, Efraín, declarado así por Jacob en sustitución del concupiscente Rubén. Por eso es que ‘tiendas/tribus de Jacob’ es uno de los nombres proféticos para los desterrados del reino de Israel(Efraín).
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¿Olvidaría acaso YaHWéH a esa parte tan sustancial de Su pueblo? ¿Lo dejaría para siempre en el destierro? Por supuesto que no, desde la eternidad fue diseñado un Plan Maestro para su retorno a Sión en el mundo venidero/athid lavo y este es,  como dijimos, el hilo conductor de la profecía. Pero estas preguntas nunca se las hicieron las “iglesias de Cristo”. Y el hecho de que la enseñanza sobre este exilio del pueblo israelita del norte se esté abriendo paso solamente en estos días revela que estamos en los episodios finales de la historia de las naciones. Estos son los tiempos en que el Eterno prepara el retorno a Sión del remanente de Israel(Efraín) al que le será añadido un remanente escogido de Judá para su gozoso reencuentro en el “gran día de Jezreel” (Oseas 1:11).  Gran parte del remanente escogido de Judá está oculto bajo nombres gentiles  desde las persecuciones de la Inquisición española y se congrega en las “iglesias de Cristo” de toda América sin ser conscientes de sus raíces hebreas. Pero aun los judíos que sí son concientes de ellas están comenzando a abrazar a Jesús/Yeshua y reconociéndolo como su Mesías/Meshiaj. De modo que así como esa maduro un remanente de Israel para el retorno, también lo esta un remanente de Judá que de alguna manera esta contenido en el remanente de Israel(Efraín). Dice Jeremías 23:
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“Por tanto, vienen días, dice YaHWéH,
en que no dirán más: ‘¡Vive YaHWéH,
que hizo subir a los hijos de Israel
de la tierra de Egipto!’,

sino:

‘¡Vive YaHWéH, que hizo subir
y trajo la descendencia de la casa de Israel
de tierra del norte y de todas las tierras
adonde yo los había echado!’
Y habitarán en su tierra”

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En este pasaje la “tierra del norte” señala en la dirección por donde los “hijos de Israel”/”casa de Israel”/”Efraín” fueron desterrados –los dominios del imperio asirio- y en donde permanecieron por mucho tiempo antes de migrar a los “cuatro vientos de la tierra” y notoriamente hacia “occidente” cubriendo lo que hoy es Europa. Y se dice en ese pasaje que llegará un día – y ya lo vislumbramos – en que estos israelitas dispersos, el remanente de Israel(Efraín), será restaurado a Sión y luego recordará el portentoso éxodo que los retornó desde el destierro/desierto de las naciones con tanta intensidad y gozo que sobrepasará el recuerdo del también portentoso éxodo de Egipto que dio origen a la nación de ISRAEL en las faldas del Sinaí. Dice Maimónides, el mayor de los sabios judíos:
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“Si él [el Mesías] reúne al remanente
disperso de Israel, él es definitivamente
el Mashíaj”

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Y estamos próximos al día en que el Mesías de ISRAEL –Jesucristo/Yeshuahamashiaj- demostrará a propios y extraños esta definitiva señal y congregará de entre las naciones, en días de tribulación como nunca hubo antes, el remanente santo de Israel –los que “esperan en Él”- para restaurar el Tabernáculo caído de David en Sión, y establecer el bendito Reino de los Cielos que Él prometió a los creyentes. Amen y  amen.

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