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“Entonces acontecerá en aquel día que el Señor
Ha de recobrar… por segunda vez,
al remanente de Su pueblo.”
Isaías 11:11
”Y habrá camino para el remanente de su pueblo,
el que quedó de Asiria,
de la manera que lo hubo para ISRAEL
el día que subió de la tierra de Egipto”.
Isaías 11:16
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En Jeremías 23:3-4 se lee:
“Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas
de todas las tierras adonde las eché,
y las haré volver a sus moradas;
y crecerán y se multiplicarán.
Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten;
y no temerán más, ni se amedrentarán,
ni serán menoscabadas, dice YaHVéH”
Esta pasaje habla de una gigantesca convocación planetaria: es el Éxodo Mayor de Israel que se aproxima. Es la prometida convocatoria final del “remanente de Jacob/Israel” de entre todas las naciones de la tierra. Y será una obra de Él mismo, de YaHVéH, no de hombres. Y luego Él pondrá pastores que apacienten con amor a sus ovejas cuando lleguen a sus moradas definitivas.
En Apocalipsis 11:8 se dice que este mundo – la gran aldea global – es equivalente a “Sodoma y Egipto”. Y es de este ” Sodoma y Egipto” planetario que seremos llamados y congregados a Sion en Gloria los que tenemos el “testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17). Será una tierra restaurada en la venida del Mesías de Israel/Dios con nosotros/León de Judá/VERBO DE DIOS (Apocalipsis 19:13), el Jinete celestial con ropas manchadas de sangre.
Voy a citar algunos otros versículos – entre decenas que se insertan como mojones desde el Génesis al Apocalipsis – que anuncian este convocatoria planetaria del “remanente de Jacob/Israel”:
“El que esparció a Israel lo reunirá y guardará,
como el pastor a su rebaño”
Jeremías 31:10
“Y yo os tomaré de las naciones,
y os recogeré de todas las tierras,
os traeré a vuestro país”
Ezequiel 36: 24
“Y levantará pendón a las naciones,
y juntará los desterrados de Israel,
… de los cuatro confines de la tierra”.
Isaías 11:12
“Por tanto, así ha dicho YaHVéH el Señor:
Ahora volveré la cautividad de Jacob,
y tendré misericordia de toda la casa de Israel,
y me mostraré celoso por mi santo nombre.
… cuando los saque de entre los pueblos,
y los reúna de la tierra de sus enemigos,
y sea santificado en ellos
ante los ojos de muchas naciones”.
Ezequiel 39: 23-27
Todos estos pasajes – y muchos más – se refieren en forma explícita y por demás clara, a un recogimiento futuro de un remanente de “las ovejas perdidas de la casa de Israel”, rescatadas de un destierro mas que milenario por la misericordia de un Dios que para otorgar su perdón y traerlas de vuelta dio a su Hijo a los hombres para que sufriera “muerte de cruz”.
Este grandioso mega-evento histórico – ya cercano – que supone la instalación de un Reino de Justicia y Paz – el Reino de los Cielos/Tabernáculo de David restaurado – en la tierra de la promesa restaurada y llena de Gloria, es el hilo de oro que debemos percibir detrás de la aparentemente confusa y burda trama de la historia contemporánea. Esta trama muy mal explicada por un pensamiento ateo es la expresión dolorosa de una remodelación radical planetaria que supone la demolición del mundo que hoy existe para instalar el venidero: el athid lavo.
Y esta congregación planetaria de “el remanente de mis ovejas” no será obra de pastores humanos, sino del Gran Pastor: Jesucristo/ Yeshuahamashiaj. Él mismo hará la convocatoria de “Sus” ovejas mediante un llamado interior ineludible para sus “elegidos y fieles” (ver: “El llamado del Rey/Pastor”)
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Dice Jeremías 23:7-8:
“Por tanto, he aquí, vienen días- declara YaHVéH -
en que no dirán más: ‘Vive YaHVéH,
que hizo subirá los hijos de Israel
de la tierra de Egipto’, sino:
“Vive YaHVéH que hizo subir
y trajo a los descendientes
de la casa de Israel
de la tierra del norte
y de todas las tierras
adonde los había echado;
y habitarán en su propio suelo”
¡Imposible no maravillarse con esta profecía y ubicarla en el centro de los acontecimientos venideros como fuente de la mayor expectativa de regocijo para los salvos!
Los descendientes de los desterrados y apóstatas -”hijos de Israel”/ “casa de Israel”/” hijos de la desamparada”/ ”Efraín” – volverán. No todos, sino un remanente (Isaías 10: 21-23; Romanos 9:27-28; Jeremías 23:3-4) que son llamados proféticamente “hijos del Dios Viviente” en Oseas 1:10, porque han sido lavados por la sangre del Cordero por la fe en el sacrificio de la cruz de Jesucristo/ Yeshuahamashiaj, Hijo de Dios/Mesías de ISRAEL. Y volverán “de todas las tierras adonde los había echado” a “su propio suelo”, la geografía de la tierra prometida, ampliada, restaurada y pletórica de gloria. ¡Aleluya!.
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