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“Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado:
Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago… vendrá,
y os salvará… Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo;
porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad”
Isaías 35:3-6


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“Entonces acontecerá en aquel día que el Señor
Ha de recobrar… por segunda vez,
al remanente de su pueblo.”
Isaías 11:11


”Y habrá camino para el remanente de su pueblo,
el que quedó de Asiria,
de la manera que lo hubo para ISRAEL
el día que subió de la tierra de Egipto”.
Isaías 11:16

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“Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas
de todas las tierras adonde las eché,
y las haré volver a sus moradas;
y crecerán y se multiplicarán.
Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten;
y no temerán más, ni se amedrentarán,
ni serán menoscabadas, dice YaHWéH”
Jeremías 23:3-4


Todos estos pasajes -y muchos más- hablan de una gigantesca convocación planetaria: el Éxodo Mayor de Israel que se está preparando ahora mismo en el cielo, y esta vez no partirá de Egipto, sino que un remanente de ISRAEL partirá de todas las naciones hacia la Sión en Gloria venidera. Y será una obra de Él mismo, de YaHWéH, no planificada o ejecutada por los hombres. Y luego Él pondrá pastores que apacentarán con amor a Sus ovejas cuando lleguen a sus moradas definitivas.


En Apocalipsis 11:8 se dice que este mundo –la gran aldea global- es equivalente a “Sodoma y Egipto”. Y es de estas “Sodoma y Egipto” planetario que seremos llamados y congregados a Sión en Gloria los que tenemos el “testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17). Una tierra restaurada en la venida del Mesías de Israel/Dios con nosotros/León de Judá/ VERBO DE DIOS (Apocalipsis 19:13), el Jinete celestial con ropas manchadas de sangre. Serán “nuevos cielos y una nueva tierra en donde mora la Justicia” (2 Pedro 3:13).


Voy a citar algunos otros versículos -entre decenas que se insertan como mojones desde el Génesis al Apocalipsis- que anuncian este convocatoria planetaria del “remanente de Jacob/Israel”:


“El que esparció a Israel lo reunirá y guardará,
como el pastor a su rebaño”
Jeremías 31:10


“Y yo os tomaré de las naciones,
y os recogeré de todas las tierras,
os traeré a vuestro país”

Ezequiel 36: 24

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“Voy a sacar a los israelitas de entre las naciones
a donde han ido a parar; los reuniré de todas partes
y los haré volver a su tierra. Haré de ellos
una sola nación en este país, en los montes de Israel,
y tendrán un solo rey. No volverán a estar divididos
en dos naciones, ni separados en dos reinos.
Ezequiel 37:21-22


“Y levantará pendón a las naciones,
y juntará los desterrados de Israel,
… de los cuatro confines de la tierra”.
Isaías 11:12


“Por tanto, así ha dicho YaHWéH el Señor:
Ahora volveré la cautividad de Jacob,
y tendré misericordia de toda la casa de Israel,
y me mostraré celoso por mi santo nombre.
… cuando los saque de entre los pueblos,
y los reúna de la tierra de sus enemigos,

y sea santificado en ellos
ante los ojos de muchas naciones”.
Ezequiel 39: 23-27


Todos estos pasajes -y muchos más- hablan en forma por demás clara y contundente, de un recogimiento futuro de un remanente de “las ovejas perdidas de la casa de Israel”, rescatadas de todas las naciones de la tierra adonde habían sido desterradas, ajenas a las Promesas de ISRAEL, como huesos secos. Y allí estos huesos fueron tocados y revestidos por el Espíritu de Dios, esto es, revividos por la Misericordia para que Su justicia se hiciera coherente con el perdón al contumaz Efraín y así pudiera retornar a la tierra de donde fue echado. Y el fundamento del perdón fue dar a Su Hijo para que padeciera “muerte de cruz” y asumiera la culpa de nuestra rebeldía. Y luego, con Su resurrección nos diera vida eterna. ¡Aleluya!. Pasaremos del cautiverio en el desierto de las naciones a la Vida.


Este grandioso megaevento histórico -ya cercano- supone la instalación de un Reino de Justicia y Paz –el Reino de los Cielos/Tabernáculo de David restaurado- en la tierra de la promesa transmutada por la presencia de Su Gloria, y es el hilo de oro que debemos percibir detrás de la confusa y burda trama de la historia actual. Y la congregación planetaria de “el remanente de mis ovejas” no será obra de pastores humanos -como dijimos- sino del Gran Pastor: Jesucristo/Yeshuahamashiaj. Él mismo hará la convocatoria a “Sus” ovejas mediante un llamado interior (ver: “El llamado del Rey/Pastor“).

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Dice Jeremías 23:7-8:


“Por tanto, he aquí, vienen días- declara YaHWéH -
en que no dirán más: ‘Vive YaHWéH,
que hizo subir a los hijos de Israel
de la tierra de Egipto’, sino:


“Vive YaHWéH que hizo subir
y trajo a los descendientes
de la casa de Israel
de la tierra del norte
y de todas las tierras
adonde los había echado;

y habitarán en su propio suelo”

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¡Imposible no maravillarse con esta profecía y ubicarla en el centro de los acontecimientos venideros como fuente de la mayor expectativa y regocijo para los salvos!


Los descendientes de los israelitas desterrados y apóstatas -”hijos de Israel”/”casa de Israel”/”hijos de la desamparada”/”Efraín”- volverán. No todos, sino un remanente (Isaías 10: 21-23; Romanos 9:27-28; Jeremías 23:3-4) que son llamados proféticamente “hijos del Dios Viviente” en Oseas 1:10, porque han sido lavados por la sangre del Cordero por la fe en el sacrificio de la cruz de Jesucristo/ Yeshuahamashiaj, que es Hijo de Dios y Mesías de ISRAEL. Y volverán “de todas las tierras adonde los había echado” a “su propio suelo”, a su tierra ancestral, la geografía de la tierra prometida, ampliada, restaurada y cubierta por el resplandeciente dosel de Su Gloria. ¡Aleluya!.

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