“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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En Miqueas 2:10 se lee una convocatoria solemne:


“Levantaos y andad,
porque no es este el lugar de reposo,
pues está contaminado,
corrompido grandemente”.


Y dos versículos mas adelante se hace mas explícita esta orden de marcha:


“De cierto te juntaré todo, oh Jacob;
recogeré ciertamente el resto de Israel…
harán estruendo por la multitud de hombres.
Subirá el que abre caminos delante de ellos;
abrirán camino y pasarán la puerta,
y saldrán por ella;
y su rey pasará delante de ellos,
y a la cabeza de ellos YaHWéH”
Miqueas 2:12-13


El pasaje es una convocatoria dirigida al “resto de Israel(Efraín)” o “Jacob”, dos nombres para la desterrada descendencia entre las naciones del norteño reino de Israel(Efraín) y habla del llamado del REY/PASTOR a un Éxodo sin par en la historia de las naciones. Apenas podemos imaginar lo que será este evento por el poder y gloria que serán manifestados en toda la redondez de la tierra cuando este se produzca antes del día de la Ira. Sin duda será el acontecimiento mas portentoso y removedor de la historia de la humanidad, el acto final del drama de las naciones.


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Esta convocatoria solemne del REY/PASTOR es paralela a la de Apocalipsis 18:4:


“Y oí otra voz del cielo, que decía:
Salid de ella, pueblo mío,
para que no seáis partícipes de sus pecados”


Y en Isaías 54:2-4 se nos habla de que serán ampliados los limites de la tierra de la promesa -la “tierra de Canaan” prometida a Abraham y su descendencia, esto es, Sión- para poder recibir a “Jacob” o el “resto de Israel”:


“Ensancha el sitio de tu tienda,
y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas;
no seas escasa; alarga tus cuerdas,
y refuerza tus estacas.
Porque te extenderás a la mano derecha
y a la mano izquierda;
y tu descendencia heredará naciones,
y habitará las ciudades asoladas”.


Y en Ezequiel 34:23.26 se nos cuenta la escena posterior a esta reinstalación del pueblo santo en su tierra:


“Y despertaré sobre ellas un pastor,
y él las apacentará; á mi siervo David:
él las apacentará, y él les será por pastor…
Y estableceré con ellos pacto de paz,
y haré cesar de la tierra las malas bestias; …
Y daré á ellas, y á los alrededores de mi collado,
bendición; .. lluvias de bendición serán.


Ese día habrá un solo Pastor: el Gran Pastor y Rey, y Sumo Sacerdote de ISRAEL, el “Hijo de David”. Y paz, restauraciones y bendiciones sin medida para el remanente salvo de Jacob/Israel(Efraín).


En este llamado/convocatoria del REY/PASTOR a Su pueblo santo que habita en misterio entre las naciones -anunciado en decenas de versículos concordantes– está la mayor fuente de regocijo (Isaías 54:1) y el aliento de los redimidos para soportar los dolorosos días que se avecinan. Se trata de la “restauración de todas las cosas” -el levantamiento del “Tabernáculo caído de David”- el desenlace final de dos mil años de “pesca milagrosa” entre las naciones que a través de veinte siglos llevó a los apriscos de las “iglesias de Cristo” a las “ovejas perdidas de la casa de Israel”. A ellas les fue enviado el anuncio/evangelio del Reino y un remanente de estas ovejas perdidas recibió en su corazón el evangelio de Salvación -el lavado del Espíritu y la sangre del Cordero que nos hacer renacer a una nueva vida-.


En estos pasajes se nos está anunciando que seremos transportados de un lugar “contaminado y corrupto” en donde somos “peregrinos y extranjeros” a la bendita tierra de la promesa, restaurada, rebosante de gloria, y ampliada en sus fronteras. Esto será un poco antes del “día de la Ira” que se desatará sobre el mundo impío. Y viajaremos “por el aire” a la cena y las bodas celestiales del Cordero (Apocalipsis 19:9) y luego retornaremos escoltando el “Jinete del caballo blanco” -el que tiene sus ropas manchadas de sangre- como la ESPOSA eterna de YaHWéH (Isaías 54:5) a Sión en Gloria, así como Oseas tomo de nuevo como esposa a la prostituta Gomer, escenificando y profetizando el reencuentro de YaHWéH con Su pueblo (Oseas 3:5: Oseas 2:19:23).


Y a esta convocatoria final –el  ÉXODO MAYOR DE ISRAEL- también se refiere Jeremías 23:3-4:


“Y yo mismo recogeré el remanente
de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché,
y las haré volver a sus moradas;
y crecerán y se multiplicarán.
Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten;
y no temerán más, ni se amedrentarán,
ni serán menoscabadas, dice YaHWéH.


Y Juan 10:3-4


” …las ovejas oyen su voz; y a sus
ovejas llama por nombre, y las saca.
Y cuando ha sacado fuera
todas las propias,
va delante de ellas;
y las ovejas le siguen,
porque conocen su voz.”

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Y Ezequiel 34:11-12:

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“He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas,
y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor
el día que está en medio de sus ovejas esparcidas,
así reconoceré mis ovejas”

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Y también a ello alude el “silbido” de Zacarías 10:8:


“Yo los llamaré con un silbido,
y los reuniré, porque
los he redimido…”


Y este “silbido” del Rey/Pastor a los redimidos esta profetizado en el episodio de Elías en la cueva de Horeb (1 Reyes 19: 11-13):


“Y tras el fuego
un silbo apacible y delicado.
Y cuando lo oyó Elías,
cubrió su rostro con su manto…”


Ni el viento huracanado, ni los terremotos, ni el fuego devorador que vio Elías son para los redimidos -el “resto/remanente de la casa de Jacob/Israel”- sino que para ellos es el “silbo apacible y delicado” de la voz del REY/PASTOR. Él nos confirmara como redimidos y salvos mediante una profunda e inamovible convicción interior, una donación extra de Su Espíritu.


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