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En Miqueas 2:10 se lee una convocatoria solemne:
“Levantaos y andad,
porque no es este el lugar de reposo,
pues está contaminado,
corrompido grandemente”.
Y dos versículos mas adelante se hace mas explícita esta orden de marcha en este vigoroso pasaje:
“De cierto te juntaré todo, oh Jacob;
recogeré ciertamente el resto de Israel;
lo reuniré como ovejas de Bosra,
como rebaño en medio de su aprisco;
harán estruendo por la multitud de hombres.
Subirá el que abre caminos delante de ellos;
abrirán camino y pasarán la puerta, y saldrán por ella;
y su rey pasará delante de ellos,
y a la cabeza de ellos YaHVéH”
Miqueas 2:12-13
El pasaje es una convocatoria dirigida al “resto de Israel(Efraín) o “Jacob”, dos nombres de la desterrada descendencia entre las naciones del reino de Israel(Efraín) y habla del llamado del REY/PASTOR a un Éxodo sin par en la historia de las naciones. Apenas podemos imaginar lo que será este evento por el poder y gloria que serán manifestados en toda la redondez de la tierra cuando este se produzca antes del día de la Ira. Sin duda será el acontecimiento mas portentoso y removedor de la historia de la humanidad, el acto final del drama de las naciones.
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Esta convocatoria solemne del REY/PASTOR es paralela a la de Apocalipsis 18:4:
“Y oí otra voz del cielo, que decía:
Salid de ella, pueblo mío,
para que no seáis partícipes de sus pecados”
Y en Isaías 54:2-4 se nos habla de que serán ampliados los limites de la tierra de la promesa -la “tierra de Canaan” prometida a Abraham y su descendencia, esto es, Sión- para poder recibir a “Jacob” o el “resto de Israel”:
“Ensancha el sitio de tu tienda,
y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas;
no seas escasa; alarga tus cuerdas,
y refuerza tus estacas.
Porque te extenderás a la mano derecha
y a la mano izquierda;
y tu descendencia heredará naciones,
y habitará las ciudades asoladas”.
Y en Ezequiel 34:23.26 se nos cuenta la escena posterior a esta reinstalación del pueblo santo en su tierra:
“Y despertaré sobre ellas un pastor,
y él las apacentará; á mi siervo David:
él las apacentará, y él les será por pastor…
Y estableceré con ellos pacto de paz,
y haré cesar de la tierra las malas bestias; …
Y daré á ellas, y á los alrededores de mi collado,
bendición; .. lluvias de bendición serán.
Ese día habrá un solo Pastor: el Gran Pastor y Rey, y Sumo Sacerdote de ISRAEL, el “Hijo de David”. Y paz, restauraciones y bendiciones sin medida para el remanente salvo de Jacob/Israel(Efraín).
En este llamado/convocatoria del REY/PASTOR a su pueblo santo que habita en misterio entre las naciones -anunciado en decenas de versículos concordantes– está la mayor fuente de regocijo (Isaías 54:1) y aliento de los redimidos para soportar los dolorosos días que se avecinan. Se trata de la “restauración de todas las cosas” -el levantamiento del “Tabernáculo caído de David”- el desenlace final de dos mil años de “pesca milagrosa” entre las naciones que a través de 20 siglos llevó a los apriscos de las “iglesias de Cristo” a las “ovejas perdidas de la casa de Israel”. A ellas les fue enviado el anuncio/evangelio del Reino y un remanente de estas ovejas perdidas recibió en su corazón el evangelio de Salvación -el lavado del Espíritu y la sangre del Cordero que nos hacer renacer a una nueva vida-.
En resumen: en estos pasajes se nos está anunciando que seremos transportados de un lugar “contaminado y corrupto” en donde somos “peregrinos y extranjeros” a la bendita tierra de la promesa, restaurada, rebosante de gloria, y ampliada en sus fronteras. Esto será un poco antes de la “día de la Ira” que se desatará sobre el mundo impío. Y viajaremos “por el aire” a la cena y las bodas celestiales del Cordero (Apocalipsis 19:9) y luego volveremos escoltando el “Jinete del caballo blanco” -el que tiene sus ropas manchadas de sangre- como la ESPOSA eterna de YaHVéH (Isaías 54:5), así como Oseas tomo de nuevo como esposa a la prostituta Gomer, escenificando -y profetizando- el reencuentro de YaHVéH con Su pueblo (Oseas 3:5: Oseas 2:19:23).
A esta convocatoria final – el ÉXODO MAYOR DE ISRAEL – también se refiere Jeremías 23:3-4:
“Y yo mismo recogeré el remanente
de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché,
y las haré volver a sus moradas;
y crecerán y se multiplicarán.
Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten;
y no temerán más, ni se amedrentarán,
ni serán menoscabadas, dice YaHVéH.
Y Juan 10:3-4
” …las ovejas oyen su voz; y a sus
ovejas llama por nombre, y las saca.
Y cuando ha sacado fuera
todas las propias,
va delante de ellas;
y las ovejas le siguen,
porque conocen su voz.”
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Y Ezequiel 34:11-12:
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“He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas,
y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor
el día que está en medio de sus ovejas esparcidas,
así reconoceré mis ovejas”
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Y también a ello alude el “silbido” de Zacarías 10:8:
“Yo los llamaré con un silbido,
y los reuniré, porque
los he redimido…”
Y este “silbido” del Rey/Pastor a los redimidos esta profetizado en el episodio de Elías en la cueva de Horeb (1 Reyes 19: 11-13):
“Y tras el fuego
un silbo apacible y delicado.
Y cuando lo oyó Elías,
cubrió su rostro con su manto…”
Ni el viento huracanado que recorre el mundo desvastándolo todo, ni los terremotos y tsunamis, ni el fuego devorador que vio Elías es para los redimidos – el “resto/remanente de la casa de Jacob/Israel” – sino que para ellos es el “silbo apacible y delicado” de la voz del REY/PASTOR. Este nos confirmara como redimidos y salvos con una profunda e inamovible convicción interior.
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