“En los días venideros —dice el Señor—, el pueblo de Israel
volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán
llorando en busca del Señor su Dios. Preguntarán por el
camino a Jerusalén y emprenderán el regreso a su
hogar. Se aferrarán al Señor con un pacto
eterno que nunca se olvidará”
Jeremias 50, 4-5

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy:  26  de junio del 2012:

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“Envió desde lo alto y me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi desgracia, pero Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.” (Salmo 18:16-19).


En este salmo, David se encontraba recordando su gran liberación. Él estaba regocijándose porque el Señor lo había rescatado de sus enemigos: “Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,y seré salvo de mis enemigos.” (versículo 3).


David había estado bajo un tiempo de terrible prueba. Saúl había pedido una recompensa por su cabeza y lo había estado cazando incesantemente por lo que David fue forzado a dormir en cuevas, guaridas y campos. David dijo de esos tiempos oscuros, “La pena del infierno me ha rodeado, vivo bajo angustia. Hombres sin temor de Dios me han atemorizado de que mis enemigos son más poderosos que yo. ¡Todos ellos me odian!”


Pero Dios vino rugiente desde los cielos para librar a David: “Inclinó los cielos y descendió, y había densas tinieblas debajo de sus pies…Tronó en los cielos Jehová, el Altísimo dio su voz: granizo y carbones de fuego….Envió desde lo alto y me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo.” (versículos 9,13,16-17).


Poderes demoniacos habían rodeado a David y el enemigo había venido como un río. Sin embargo, David fue capaz de decir, “Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.” (versículo 19).


David pudo decir, “La razón por la cual Dios me libró de todos mis enemigos – de todas mis penas y de las potestades de las tinieblas es porque yo soy preciado para Él.  ¡Mi Dios se delita en mí!”


Amado, si usted necesita liberación, ya sea de lujuria, tentación, prueba; si su problema es mental, espiritual, emocional o físico, la clave es simplemente esto: ¡Dios se deleita en usted! ¡Usted es preciado para Él!
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