“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Uno de los misterios mas grandes de la historia es la conversión, durante los primeros cuatro o cinco siglos de nuestra era, de los pueblos que habitaban la geografía de la actual Europa, a un Dios que es también el Mesías de ISRAEL. Esta aceptación fervorosa del Dios de un pueblo lejano por gentes de poblaciones que habitaban una geografía muy diferente a la tierra de la Promesa es o debería ser una aguda interrogante para los historiadores de la civilización occidental y del mundo todo.

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Este Rey prometido a los israelitas y aceptado por los “gentiles” tenía una característica muy especial según lo declaraban sus enviados/apóstoles: había muerto en sacrificio vicario por los pecados de todos y luego resucitado para abrir camino -a todos- a la vida eterna. Es decir, el anuncio o evangelio del Reino fue también una oferta de una nueva vida, una nueva creacion para cada uno que lo escuchara. Esto es, quienes lo aceptaron en su corazón, lo creyeron, lo confesaron y lo testimoniaron, serían justificados -liberados de sus pecados- y adquirirían vida eterna para disfrutar por siempre del bendito Reino prometido en el mundo venidero/athid lavo. Y al final, la conversión a esta nueva fe -tan diferente a la del panteón grecoromano- de los pueblos llamados celtas/galos y luego de los godos/germanos dio origen a un conglomerado de naciones que ocuparían un lugar protagónico en la historia y guiarían su curso: la cristiandad.

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Nada hacía pensar que los variopintos y multiétnicos pueblos celtas/galos y luego los godos/germanos se convirtieran masivamente a una fe que había nacido en una región marginal y pobre del mundo de entonces y que era perseguida como una atroz herejía por quienes vivían o provenían en esa lejana tierra: los judíos. Una enorme paradoja.

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-> la “casa de Israel” llegó a estar entre las naciones como la “plenitud de los gentiles”

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Vamos a la punta del hilo: la nación de ISRAEL de doce tribus, nacida en las faldas del Sinaí y que ocupó la tierra que le fuera prometida a Abraham por YaHWéH: “Canaan” -mas tarde rebautizada “Sión”- se dividió en dos partes en el año 930 AC: el llamado “reino de Israel” al norte formado por diez tribus lideradas por Efraín,  y el “reino de Judá” al sur con las dos tribus restantes. Y ambas partes o “familias” o “casas” de la única nación de ISRAEL tomaron un camino muy diferente, tanto en la historia corriente como en la profecía.

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Los “judíos” fueron capturados por Nabucodonosor luego de un largo sitio a Jerusalem y llevados cautivos a Babilonia, pero volvieron a su tierra y a Jerusalem 70 años después sin haber perdido su identidad. Pero el “reino de Israel” del norte fue llevado cautivo a Asiria por el emperador Sargon II en el año 722 AC  -mas de 100 años antes del exilio de Judá- y cuando este imperio se desmembró la descendencia del reino de Israel(Efraín) cautiva, también llamada en la profecía “casa de Israel”, fue “mezclada” y “zarandeada” entre las naciones por determinación de YaHWéH pero olvidando su identidad israelita. Leámoslo:

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“Porque he aquí yo mandaré
y haré que la casa de Israel
sea zarandeada entre todas las naciones,
como se zarandea el grano en una criba…”
(Amos 9:9)

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“Efraín se ha mezclado con los demás pueblos;
Efraín fue torta no volteada.
(Oseas 7:8)

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Y el nombre por el cual fueron conocidos los desterrados  “hijos de Israel”/”casa de Israel”/”Efraín” en la historia corriente fue “hijos de Omri” (Ver “El Exilio de los “hijos de Omri”). Este había sido un rey que implantó el modelo de prosperidad económica de asociación con Tiro y fundó la capital del separado reino de Israel: Samaria, en oposición a Jerusalem. Y también hizo algo terrible: determinó el olvido del culto a YaHWéH para separar por completo al reino de Israel del norte del sureño reino de Judá.

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Este olvido del culto a YaHWéH por parte del separatista reino de Israel fue conseguido mediante la importación del culto de los dioses fenicios Baal y Astarté y la ocultación de la Palabra de YaHWéH. Lo cual, unido a la voracidad comercial de Tiro, produjo un enfermizo crecimiento económico acompañado de una feroz corrupción y una manifiesta injusticia que provocó la ira de YaHWéH.

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(Ver: “El Reinado de Jeroboam II, un tipo de nuestros días”)

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Y de este nombre por el cual fue conocida la descendencia de los israelitas del norte: “hijos de Omri”, se derivó “Kimris” y luego “cimerios”. Y estos últimos son el pueblo al que la historia común reconoce como los que migraron sobre los territorios al norte del Danubio derramándose luego mas allá del Rin hacia el oeste, luego a la península “hispánica” y a las “islas británicas”, que los romanos llamaron galos, y los griegos “keltoi” o celtas.

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Fue parte del juicio de YaHWéH por la apostasía y corrupción de las costumbres de los “hijos de Israel”/”casa de Israel”/”Efraín” que su descendencia en el destierro olvidaran su pertenencia al ISRAEL que nació en las faldas del Sinaí. Dice Oseas 2:11: “haré cesar sus fiestas y sus lunas nuevas”. Y así se convirtieron en vastas poblaciones moviéndose entre las naciones, llenas de vigor pero amnésicas de su pasado. Un caso opuesto al exilio del reino sureño de Judá en Babilonia que mantuvo su identidad y costumbres, adorando lejos de su tierra a Su Dios/Elohim -YaHWéH- y llorando amargamente por la lejana Jerusalem. Nada de eso sucedió con el destierro de los los “hijos de Israel”/”casa de Israel”/”Efraín” (aunque el espíritu de las cruzadas y la devoción permanente por la “tierra santa” o los “santos lugares” por parte de las naciones de la “cristiandad” delata algo de su origen ancestral)

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-> la “plenitud de los gentiles”

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El Rabino, Moshe Yoseph Koninchowsky (“Your Arms To Israel”) explica como la expresión: “plenitud de los gentiles” (Romanos 11:25) se refiere en misterio a los “hijos de Israel”/ “casa de Israel”/”Efrain” que había sido “gentilizada” en sus costumbres por haber sido mezclada con las naciones:

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“Podemos mirar a Moisés, el autor de Génesis, para explicarnos un poco mas lo que, de hecho, significa “la plenitud de los gentiles¨. Sabemos, por lo que dice en Romanos 11:25-26 que TODO ISRAEL (EFRAIN Y JUDA) SERA EVENTUALMENTE SALVO CUANDO “LLEGUE LA PLENITUD DE LOS GENTILES.” En Génesis 48:19c, el patriarca Israel (Jacob) colocó su mano derecha cruzada sobre la cabeza de su nieto Efraim y profetizó diciendo: “y su semilla se convertirá en melo hagoyim” o la plenitud de los gentiles. ¿Lo ha captado usted? ¡Esta semilla o esperma de Efraim / Israel, un día se convertirá en “la plenitud de los gentiles” o una “multitud de gentiles.” Si permitimos que las Escrituras interpreten las Escrituras, podremos entender las enseñanzas del Rav Shaúl! ¡El nos enseñó que cuando “la plenitud de los gentiles” o todos los descendientes físicos de Efraim / Israel, los gentiles de los últimos tiempos, sean salvos, entonces todo Israel estará bien y perfectamente a salvo!

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Y también nos explica porqué el termino “Israel” tiene una connotación muy precisa en gran parte de la profecía que lo circunscribe a los descendientes de Efraín y Manases que tuvieron su mayor prole entre las naciones. Refiriéndose a la adopción de Efraín y Manases como hijos (siendo nietos) por el patriarca Jacob dice Moshe Yoseph Koninchowsky:

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“El adopta a estos dos hijos de manera que José, su hijo más querido, pueda recibir una doble porción de bendición a través de ambos hijos (Génesis 48: 22). En Génesis 48:16 él llama a estos dos nietos “Israel”, puesto que él no sólo los adopta sino que declara proféticamente que la promesa física de multiplicidad global vendría a través de ellos. Luego de declarar: dejen que mi nombre sea invocado sobre ellos, significando que ellos son los hijos de Israel, él ora que ellos lleguen a ser una multitud. El Término Hebreo usado aquí para multitud puede leerse como: “una abundante multitud de peces”. Es interesante recordar que no fue sino nuestro Mesías Yehshúa quien declaró que El nos haría pescadores de hombres. ¿Podrían muchos de los hombres a quien El se refería ser la “abundante multitud” de Efrain y Manases?”

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De modo que cuando nuestro Señor llamó y separó a sus discípulos para hacerlos “pescadores de hombres” ya tenia en mente, NO a Judá ni a los gentiles, sino a la “casa de Israel” desterrada y mezclada entre las naciones que era la parte mas numerosa de la única nación de ISRAEL a la cual era necesario rescatar para restaurar el Tabernáculo caído de David de doce tribus en el mundo venidero/ahtid lavo.

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-> las dos visiones del evangelio

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Es natural suponer que al Mesías de ISRAEL le interesara en primer lugar rescatar a los israelitas desterrados y que Su primera encomienda –como Mesías de “todo Israel”- fuera comunicarse con ellos. En Hechos 10:36 se lee:

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“Dios envió mensaje a los hijos de Israel,
anunciando el evangelio de la paz
por medio de Jesucristo;
éste es Señor de todos”.

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(ver también  Isaías 49:6)

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En donde se pueden percibir dos visiones: una, que el evangelio fue enviado a los “hijos de Israel” –haciendo referencia a la “casa de Israel” entre las naciones-. Pero además el evangelio “es para todos” los que quieran escucharlo, lo que hace que sea un mensaje universal que debe de ser escuchado por “toda criatura”. Cuando el Mesías de ISRAEL tomo el nombre griego de “Jesucristo” y respondió por este nombre a quienes quisieran adorarlo durante los últimos veinte siglos, se hizo Señor de todos y de esta forma “escondió” en misterio la visión israelita que hubiera condicionado la dimensión universal del anuncio. Y esta visión universal es la que el mundo recibió sin detenerse mucho a pensar que “Jesucristo” es el “Hijo de David”, el Mesías/Rey prometido a un pueblo específico: ISRAEL.

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Estos son días en que todos los “cristianos” debemos meditar en las consecuencias obvias de que nuestro Señor Jesucristo/YeshuaHamashiaj es el Mesías prometido a un pueblo especifico: ISRAEL. Siempre hemos pasado por encima de esta pregunta por la forma en que recibimos el evangelio pero es tan obvia que no se puede soslayar: si nos declaramos súbditos del Rey de ISRAEL es que somos israelitas a pesar de encontrarnos entre las naciones. ¡No puede haber otra interpretación!

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-> las instrucciones a los doce apóstoles del Cordero

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El misterio entonces de porqué los pueblos “gentiles” se convirtieron al Mesías de ISRAEL nos aparece mas claro ahora: es que entre los “gentiles” estaba la enorme mayoría de ISRAEL a la que Él debía retornar a su tierra para levantar el “Tabernáculo de David que esta caído” (Amos 9:11) compuesto de doce tribus.

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Y esto explica la respuesta que dio Jesús/Yeshua a Sus discípulos ante los insistentes ruegos de la mujer sirio-fenicia:

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“El respondiendo, dijo:
No soy enviado sino a las ovejas perdidas
de la casa de Israel”
(Mateo 15:24)

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Que es confirmado en las instrucciones que dio a sus apóstoles registrada en Mateo 10:5:

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“A estos doce envió Jesús,
y les dio instrucciones, diciendo:
Por camino de gentiles no vayáis,
y en ciudad de samaritanos no entréis”

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De modo que la sorprendente conversión de los pueblos “gentiles” de la geografía de lo que hoy llamamos Europa al Mesías de ISRAEL,  predicado bajo el nombre griego de “Jesucristo”, se debe a que estos pueblos en su enorme mayoría contenían contingentes de la desterrada “casa de Israel” que fue esparcida entre las naciones con la marca profética de “olvidar” sus raíces israelitas. A ella fueron extendidos los brazos amorosos de su Redentor y Marido para limpiarlos del pecado de rebeldía por el que habían sido juzgados y convertirlos así en una virgen espiritual -la “virgen de Sión”- para poder volver a desposarse con su primer marido: YaHWéH (según lo expresa el drama profético de Oseas y Gomer). Es decir, los que participen de este Nuevo Pacto/Matrimonio podrán ser retornados a la “tierra de donde fueron echados” que no será la que hoy vemos en las noticias sino una Sión cubierta por el dosel de Su Gloria y brillando con el resplandor de una belleza inefable en el mundo venidero/athid lavo.

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En medios rabínicos siempre tuvieron conocimiento de donde se encontraban las llamadas “tribus perdidas”, las diez tribus que formaban el desterrado reino de Israel. Y también lo sabía nuestro Señor Jesucristo, de tal modo que planeó la “operación rescate” mas grande y demorada de la historia mediante la predicación mundial del evangelio del Reino, que es el Plan de Redención extendido a todas las naciones de la tierra.

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Y recordemos que en el primer éxodo cuando Moisés guió a la libertad a las doce tribus de ISRAEL lo siguieron una “grande multitud de toda clase de gentes” (Éxodo 12:38). Es decir, en aquellos días el Dios/Elohim de Abraham, Isaac y Jacob  fue  también el Guía de muchos NO-israelitas. Y la Ley concedió mas tarde a los extranjeros que habían acompañado a Su pueblo la nacionalidad israelita, con todos sus derechos.  Esto fue sombra de lo que vendría en la “plenitud de los tiempos”, esto es, el anuncio de un Reino israelita a todas las naciones para elegir un “remanente” de ellas -el remanente de Israel, los redimidos- que volverán a una Sión gloriosa en el mundo venidero/ahtid lavo, bajo el reinado de un REY del linaje de David, Aquel que conocimos en Su primera venida como Yeshua -YaHWéH es Salvación- y que llamaremos en Su segunda venida ‘YaHWéH Justicia Nuestra’.

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