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“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén
y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente… “Pues yo os digo que
a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”
Lucas 19, 11, 26


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“Ayudó al pueblo de Israel
y no se olvidó de tratarlo
con misericordia
así lo había prometido…
a Abraham
y a sus futuros
descendientes”
Lucas 1:54-55

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EN LA PROMESA que le hiciera YaHWéH a Abraham, que es piedra fundamental de la historia de las naciones, leemos:


“Estableceré un pacto contigo
y con tu descendencia después de ti,
de generación en generación:
un pacto perpetuo,  para ser tu Dios
y el de tu descendencia después de ti.


“Te daré a ti y a tu descendencia
después de ti
la tierra en que habitas,
toda la tierra de Canaán,
en heredad perpetua;
y seré el Dios de ellos”.
Génesis 17:7-8


Aquí se nos habla de dos cosas:


1) de un Pacto de YaHWéH con la descendencia de Abraham que podría renovarse generación tras generación,

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2) de que quienes renovasen ese pacto recibirían como herencia perpetua “toda la tierra de Canaan” (que recibe después el nombre profético de Sión).


Y de acuerdo a esto en algún lugar debe de haber hoy un pueblo que renueva generación tras generación el Pacto de Dios/Elohim –YaHWéH- con Abraham  (nota 1) y ese pueblo debe de ser numerosísimo,  y por tanto no puede ser solo el pueblo judío ya que este, si bien es numeroso, no lo es tanto como para contener la enorme descendencia que le fue prometida a Abraham por YaHWéH, y confirmada a Isaac y Jacob/Israel. Pero hay más: el pueblo que buscamos debe de abarcar a muchas naciones, porque la descendencia prometida a Abraham, según vimos, formaría “naciones” y “reyes” –en plural-.


¿Y dónde esta ese pueblo que renueva generación tras generación el Pacto con el Dios/Elohim de Abraham? La respuesta la encontramos  en el libro de Gálatas que en tres pasajes –por lo menos- nos saca por completo de dudas:


“Sabed, por tanto, que los que tienen fe,
estos son hijos de Abraham”.
Gálatas  3:7


“De modo que los que tienen fe son bendecidos
con el creyente Abraham”.
Gálatas  3:9


“Y si vosotros sois de Cristo,
ciertamente descendientes de Abraham sois,
y herederos según la promesa”.
Gálatas  3:29


Estos pasajes nos dicen que la descendencia de Abraham que renueva generación tras generación el Pacto con el Dios de Abraham –YaHWéH– es el pueblo cristiano, que es multinacional y multiétnico. Estos son  -somos- los “hijos de Abraham”, los bendecidos “con” Abraham que reciben la Promesa de YaHWéH a Abraham “y su descendencia”.


Y en el tercer pasaje se nos dice en forma muy clara: “si somos de Cristo somos descendencia de Abraham”, y, por lo tanto,  agregamos, recibiremos la herencia perpetua que nos fue prometida: Sión. ¡Que bendición!


Esto es un perfil profético que no hemos puesto en evidencia los cristianos aunque siempre estuvo en la Biblia: somos descendencia de Abraham y un día regresaremos a Sión, según la Promesa.


Por eso se dice en Hebreos 2:16:


“Ciertamente no socorrió a los ángeles,
sino que socorrió a la descendencia
de Abraham”.


Y en Ezequiel 37:21-22

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“Yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones
a las cuales fueron; los recogeré de todas partes y los
traeré a su tierra. Haré de ellos una sola nación en…
los montes de Israel, y un mismo rey será el rey
de todos ellos. Nunca más estarán divididos
en dos reinos”

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(los dos reinos a que aquí se hace referencia son: Israel , disperso entre las naciones a partir del año 722 a.C de donde proviene el remanente santo que llamamos “cristianos”,  y Judá, en parte en la diáspora y en parte viviendo hoy en el Estado de Israel. Ambos reinos se re-unificarán bajo un mismo Rey, YaHWéH Justicia nuestra, en la Sión del mondo venidero/athid lavo transmutada por Su Gloria.

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nota 1): leamos en el salmo 105:8-11 -entre otros muchos pasajes- respecto a este pacto/promesa asombroso con Abraham y su descendencia -a través de Isaac y Jacob-:


“Ni aunque pasen mil generaciones
se olvidará de las promesas de su alianza,
de la alianza que hizo con Abraham,
del juramento que hizo a Isaac
y que confirmó como ley para Jacob,
como alianza eterna para Israel cuando dijo:
‘Voy a darte la tierra de Canaán (Sión)
como la herencia que te toca.’”

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ver también: “La Promesa a Abraham y su descendencia multitudinaria”