“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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tomado del libro:
“EL REY DE REYES YAHWÉH-TSIDKENU
Y SU REINO DE SACERDOTES
GOBERNARÁ TODA
LA TIERRA”

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-> El Pantocrátor es el Cristo Rey resucitado y puesto sobre todo por el Padre y a Quien en aquellos tiempos esperaban con anhelo para poner orden en un mundo caotizado. Es el Gran Rey y Juez entronizado en los cielos que había afirmado a Sus discípulos, luego de Su resurrección, que volvería en Su Reino –el Reino de ISRAEL restaurado (Hech 1, 6)-. Y solo después de que el evangelio fuera predicado para testimonio a todas las naciones hasta los extremos de la tierra (Mat 24, 14). Fue entre otras cosas el deseo de un pronto cumplimiento de este prerrequisito lo que impulsó la obra evangelizadora de los misioneros por medio de la Palabra, pero también la espada de reyes ansiosos de sujetar todo a Cristo -que a veces era también usaba para la defensa contra el avance de los enemigos de la fe-. Estos reyes de entonces eran tan impulsivos como el apóstol Pedro cuando recurrió a la espada para defender a Su Señor sin entender los tiempos que aun debían cumplirse (Juan 18, 10-11).


->  el Pantocrátor estaba inscripto muchas veces en una figura que la tradición llama “mandorla” (almendra) a la cual nos referiremos mas adelante. Y por fuera de ella en ocasiones se ven los cuatro seres vivientes o “tetramorfos” que rodean al Trono del Dios Altísimo radiante de Gloria eterna (Apo 4, 6-7; Eze 1, 5-10). Estos han sido identificados muchas veces con los cuatro evangelistas a los que se refiere la definición de más arriba, pero en realidad hacen mención a seres celestiales del más alto de los coros angélicos.
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-> Y finalmente este conjunto se completa -a veces- con los veinticuatro ancianos que rinden sus coronas ante Su Trono celestial (Ap 4, 4-10).

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Vamos analizar cada uno de estos elementos -fundacionales de la cristiandad-. Veamos arriba -en el inicio- la figura pintada del Pantocrátor  y para mayor abundancia una esculpida:
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Y se observa claramente un detalle no menor: la mano derecha (dextera domini) claramente nos enseña dos dedos -los otros tres están recogidos- y esto no es una actitud de bendición. Para quitarnos toda duda veamos otros ejemplos de la dextera domini con dos dedos extendidos en este código visual de la Palabra:

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Aun en la estatua de San Pedro en el Vaticano –fechada en el 1300-  podemos ver esos dos dedos extendidos y los otros tres recogidos. Y esta no es la forma como el Papa –o cualquier obispo o sacerdote- bendice al pueblo de Dios. Y podemos agregar otros ejemplos –entre muchos- esta vez de figuras pintadas del Pantocrátor:

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No hay ninguna duda: la figura mayestática de Cristo en Su Trono está mostrándonos dos dedos, y esto no es una actitud de bendición aunque Cristo nos bendice siempre.  Y hay que tener siempre presente que en esos días –como referimos antes- las imágenes tomaban el lugar de la Palabra escrita y se apegaban estrictamente a ella, no era posible una licencia artística en partes tan visibles del Pantocrátor. Una explicación obvia del significado de esta señal lo encontramos en una de las figuras esculpidas que mostramos más arriba:

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en donde los dos dedos están superpuestos al circulo que indica reinado universal. Es decir, anuncian que debemos esperar la segunda manifestación de Cristo como Gran Rey y Juez del mundo venidero, Sumo Sacerdote eterno, habiendo sido la primera –como sabemos- la de Siervo Sufriente, donación de la Misericordia de Dios/Elohim a los hombres que vino a padecer muerte de cruz para obtener nuestra redención.

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-> los dos dedos extendidos de la mano derecha (dextera dominus) anuncian la segunda encomienda de Emanuel. esto es, YAHWÉH-TSIDKENU. Y es una parte fundamental de este código visual fundacional de la era cristiana.

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Pasemos a la otra mano, en la ilustración de más arriba la mano izquierda del Pantocrátor sostiene un libro de los evangelios cerrado. Otras veces este aparece abierto y con una frase sobreimpresa. Por ejemplo EGO SUM LUX MUNDI (Yo soy la Luz del mundo):

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Esto anuncia que en el libro de  los evangelios esta escrito que Él es la Luz que resplandecerá sobre todos los pueblos de la tierra. También generalmente se puede ver a ambos lados de la figura central las letras griegas “alfa” y “omega” –o una referencia a ellas en latín- según (Ap 1, 8; 22, 13).

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Recordemos de nuevo que al no existir a nivel popular la Palabra escrita, estas imágenes debían de ser fieles a ella –inerrantes-. Y pasemos ahora a la figura geométrica en donde generalmente se inscribe el Pantocrátor y que generalmente es llamada “mandorla” (almendra). En realidad este es un nombre poético para una vesica piscis, figura que se obtiene por la intersección de dos círculos tocando cada uno de ellos el centro del otro:

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Los dos círculos representan las dos naturalezas de Dios, el Padre y el Hijo –el Espíritu Santo da testimonio de ambos-. Y la figura de la vesica piscis o intersección de ambos círculos se remonta a los inicios de la expansión del cristianismo –la encontramos  muy tempranamente en la fuente de  Glastonburry- y hace referencia por un lado el cuerpo del pez que fue seña universal en tiempos de persecución:

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Y por otro es representación del sexo femenino –cuando es vista en forma vertical como en el caso de la llamada “mandorla”-. Esto es una ilustración de  Gálatas 4, 4: “Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer…”. Es decir la “mandorla” hace explicíta la encarnación de la segunda  Persona de Dios que es el misterio fundacional de nuestra fe. Nos habla de la concepción en el vientre virginal de una jovencita hebrea -María/Myriam- del Hijo de Dios que estaba desde antes de la fundación del mundo en el seno del Padre para venir a ser descendencia de David y de Abraham, además de Cordero expiatorio.
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-> de modo que queda claro que el Pantocrátor (Cristo Todopoderoso) es “nacido de mujer”, verdadero hombre y verdadero Dios, como lo establece el credo niceno. De carne y hueso (Luc 24:39) pero en cuerpo glorioso, semejante al que tendremos los redimidos en la resurrección. A tal punto que Él mismo se refiere a Su Persona como el Hijo del Hombre en los evangelios. Y es primogénito de entre los muertos.
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Y así completamos el análisis de este código visual de la Palabra profética. Habría que esperar a la imprenta de Gutemberg para que la Palabra escrita lo hiciera innecesario. Mientras, en estos primeros siglos del cristianismo, el Pantocrátor ordenaba las ideas del mundo –por lo menos el protoeuropeo-, hoy diríamos que era lo “políticamente correcto” de aquel entonces. En el próximo capitulo analizaremos sucintamente –por fin- la peculiar forma de administración del imperio carolingio para ver si esto nos informa algo –aunque sea como detrás de un vidrio oscuro- del Reino sacerdotal mundial venidero de YAHWÉH-TSIDKENU, Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec.

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