“Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel…
Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las
escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y
ellos serán mi pueblo”
Jeremías 31, 33

MANTENIÉNDONOS FIRMES
(Devocional de D. Wilkerson)

ir a página principal

…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

+
+

tomado del libro “MAHANAHIM”

viene de: EL “PEQUEÑO SANTUARIO” DE YAHWÉH (I)+


+
+

Pero veamos: ¿puede subdividirse la Única Gloria de YaHWéH en ‘glorias’ menores que habiten en “pequeños testimonios” del Dios Altísimo? Por supuesto que no, Su Gloria es Una e indivisible y en cada “pequeño santuario” debe de habitar la totalidad de la Gloria de YaHWéH, no pequeñas partes de ella. Dice el pasaje citado: “les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde llegaren”. Es decir que Él mismo se manifestará en toda Su Magnificencia allí adonde llegaren los desterrados según se lo permite Su cualidad de omnipresencia. Y en efecto, la Iglesia Católica -e iglesias apostólicas milenarias- afirman desde siempre que en el memorial de la Última Cena el pan y el vino se transustancian en el cuerpo y la sangre de Cristo/Hijo de Dios/Mashíaj de ISRAEL. Leemos en Catholic.net:


“En la Eucaristía permanecen el olor, color y sabor del pan y del vino; pero su substancia se ha convertido en el Cuerpo y en la Sangre de Jesucristo. Esta conversión se llama transustanciación. Es el tránsito de una cosa a otra. Cesan las sustancias del pan y el vino porque suceden en su lugar el cuerpo y la Sangre de Cristo”.


Y decía el santo cura de Ars:


“somos más dichosos que los santos del Antiguo Testamento…  poseemos a Dios en la grandeza de su inmensidad, en virtud de la cual se halla en todas partes… más afortunados aun que los primeros cristianos, quienes hacían cincuenta o sesenta leguas de camino para tener la dicha de verle; nosotros le poseemos en cada parroquia… ¡Oh, pueblo feliz!”.


Y además de esto también existe un ‘altar’ en los “pequeños santuarios” que es el lugar en donde se escena –de ahí el nombre de ‘misa’ (nota 1)- el sacrificio de Cristo a través de los elementos consagrados -Pan y Vino-  que Él nos indicó para hacer memoria de Él repitiendo las Palabras:


« Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo… Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre…”


Y en 1 Corintios 11, 27-29 se hace esta severa advertencia/amonestación para aquellos que por ventura no reconozcan el Cuerpo de Cristo en la ceremonia de Partición del Pan:


“…cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor…  El que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí”


Ahora bien observemos que Quien nos invita a participar de Su Cuerpo es israelita, algo que los cristianos sabemos pero quizás no entendemos en todas sus consecuencias: Cristo es israelita, es el Mashíaj de ISRAEL. Aquel que precedió por medio de Su Santo Espíritu a los apóstoles en la búsqueda entre los gentiles de “un pueblo para Su Nombre” (Hech 15, 14). Y lo hizo porque sabía que una gran parte de Su pueblo –los “hijos de Israel”/“casa de Israel”- estaba viviendo desterrado en los naciones y mezclado con ellas. Es decir, el cristianismo es inseparable de la historia de ISRAEL. Los cristianos somos JEZREEL (DIOS SIEMBRA), el pueblo que restaurará el Tabernáculo caído de David (Am 9, 11) ¡Despertemos a esta verdad! Si nuestro Señor y Dios es el Mashíaj de ISRAEL los cristianos no podemos ser otra cosa que israelitas. En este mundo tenemos diversas nacionalidades pero en el siglo venidero será restaurada nuestra nacionalidad original.  En Apocalipsis 22, 16 se lee: “Yo… soy vástago y estirpe de David” y Él es Quien habita en los “pequeños suntuarios” del destierro. Y cuando por fin regrese levantará un nuevo Templo en una nueva Jerusalem en donde ejercerá como Gran Rey y Sumo Sacerdote eterno de ISRAEL resplandeciendo sobre las naciones que hubieren sido salvas (Ap 21, 24). Y los que fuimos llamados ‘cristianos’ por los profanos de Antioquia por ser gente que solo hablaba de Cristo –Mashíaj de ISRAEL- seremos reyes y sacerdotes en ese venidero Reino restaurado de ISRAEL que será JEZREEL.

+

+

+

+