“Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel…
Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las
escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y
ellos serán mi pueblo”
Jeremías 31, 33

MANTENIÉNDONOS FIRMES
(Devocional de D. Wilkerson)

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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YaHWéH salió a buscar entre las naciones gentiles, mediante la misión apostólica y la Iglesia, “un pueblo para Su Nombre” (Hech 15, 14). Un pueblo y no individualidades. Un Pueblo Santo que tendrá un rol a cumplir en el siglo venidero según leemos en Daniel 7, 27:

 

“Entonces se dará al pueblo santo del Altísimo la soberanía, el poder y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo. El reino del Altísimo permanecerá para siempre y todos los gobernantes le servirán y obedecerán»

 

Declaración solemne si las hay. Aquí se habla de un pueblo que recibirá el dominio de todas las naciones en el mundo venidero (y sabemos que a pesar de ser un pueblo sera multinacional). Esto excede a una salvación personal, y es lo que debemos comenzar a discernir ahora, cuando sentimos cercano el fin de este siglo.

 

Una forma de entender este tránsito del plano individual al plano nacional y mundial es analizar estos dos versículos en los que se nos habla de un velo que será quitado:

 

⇒ plano individual –actual-:

 

“Pero cuando una persona se vuelve al Señor,
el velo se le quita. Porque el Señor es el Espíritu;
y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Por eso, todos nosotros, ya sin el velo… somos
como un espejo que refleja la gloria del Señor…”
2 Corintios 3, 16-18

 

⇒ plano nacional y mundial –venidero-:

 

“En el monte Sión, el Señor todopoderoso
preparará para todas las naciones un banquete
con ricos manjares y vinos añejos…
En este monte destruirá el Señor
el velo que cubría a todos los pueblos,
el manto que envolvía a todas las naciones”
Isaías 25, 6-7

 

con la conversión personal a YaHWéH se nos quita el velo que entenebrece nuestro entendimiento superando así el pensamiento del hombre natural y adquiriendo la “mente de Cristo” (1 Cor 2, 16) que exede todo entendimiento. Pero, cambiando de escala, cuando se establezca un Reino en la Sión gloriosa venidera, se quitara el velo que actualmente cubre el entendimiento de todas las naciones. Y entonces ellas andarán al resplandor de Su Gloria (Isa 60, 3; Ap 21, 24). Esto es hoy imposible de imaginar y por cierto una de las instituciones más entenebrecidas son las Naciones Unidas. No vemos a las naciones andar a su luz, porque ni brilla ni puede hacerlo. Más bien refleja y distorsiona las tinieblas mundiales. Sin el levantamiento del velo o cobertura que opaca el entendimiento de las naciones la paz mundial es imposible. Y esto solo lo hará ‘YaHWéH Justicia Nuestra’ –YaHWéH Tsidkenu- en el Monte Sion venidero, en Su Reino.

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