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“¡Pero la Porcion de Jacob no es ningún ídolo! Él es el Creador de todo lo que existe,
incluido Israel, su posesión más preciada. ¡El Señor de los Ejércitos
Celestiales es su nombre!”
Jeremias 10, 16


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson del 20 de abril del 2011:

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David nos da una idea clara de la actitud de Jesús frente a la tormenta que se avecinaba. El habla proféticamente de Cristo, diciendo: “Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido” (Hechos 2:25). El significado literal aquí es, “yo estaba siempre en Su presencia, contemplando su rostro.” David citará a Jesús diciendo: “Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, aun mi carne descansará en esperanza” (2: 26).


Aquí está el secreto: ¡Jesús mantuvo siempre al Padre delante de su rostro! Jesús continuamente buscó lugares secretos para estar a solas con su Padre. Y fue sólo después de estar en la presencia de Dios que Cristo salió a ministrar, plenamente convencido de que su Padre siempre estaba con él. “Él está a mi mano derecha y nada en esta tierra me podrá mover.” Aquí la palabra griega para mover significa “agitado, sacudido o alterado.” Jesús decía: “Ninguno de estos problemas, males o acontecimientos que vienen podrán destruirme o sacudir mi confianza. Mi Padre está en completo control”.


Amados, si vamos a enfrentar la tormenta que se avecina, entonces tenemos que estar preparados para que nada perturbe nuestro espíritu; y la única manera de hacerlo es pasar tiempo en la presencia del Padre contemplando su rostro. Tenemos que estar a solas con Él – de rodillas, experimentando su presencia, buscándole a Él- hasta que estemos completamente convencidos de que Él está a nuestra mano derecha.


Dios nos está diciendo claramente: “No seas movido o agitado por nada de lo que ves. Mantén tus ojos enfocados en mí y conserva tu gozo”. Y, de acuerdo con David, Jesús declaró, “Tú me llenas de alegría con tu rostro” (Hechos 2:28). Es como si Cristo nos estuviera diciendo, “Yo afronté todo lo que vas a enfrentar en los últimos días de los tiempos. Tuve los mismos sentimientos de presagio, porque vi la tormenta que se avecinaba. Pero corrí a la presencia de mi Padre, y Él quitó de mí todas mis preocupaciones. Él me mostró el resultado de todo ello; y en su presencia encontré todo el gozo, la esperanza y el descanso que necesitaría para el final. Tengo paz y alegría porque he estado con Él.”


“Mi carne descansará en esperanza” (2:26).


Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/13083

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