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“Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre
de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para la gente en el futuro lejano, es
decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios”
Hechos 2, 38-39


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó el  24  de enero de 2013

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Ten la seguridad de que si estás tratando de andar rectamente ante el Señor, estás siendo probado. De hecho, mientras más íntimamente camines con Cristo, más intensa será la prueba. Las Escrituras dejan esto bien claro:


“El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará…y en su caída serán ayudados de pequeño socorro…También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.” (Daniel 11:32-35)


Un gran tiempo de prueba que viene sobre “algunos de los sabios”. ¿Y quiénes son los que van a ser probados? Son los justos, aquellos que hacen las obras del Señor, que caminan con Dios y tienen la sabiduría de Cristo.


En estos momentos te preguntarás: “¿Por qué estoy siendo probado? ¿Por qué me está pasando esto a mí?”


¿Recuerdas tus días de estudiante? Cuando dabas un examen en la escuela, éste revelaba cuánto habías aprendido de lo que te habían enseñado. Sin embargo, Pablo hablaba de una escuela diferente, una donde estamos “aprendiendo a Cristo” y donde estamos “siendo enseñados por Él, conforme a la verdad que está en Jesús” (vea Efesios 4:20-21). Si perteneces a Jesús, estás en Su escuela. Puedes haber pensado que ya te habías graduado, pero eso no sucederá hasta que estés en la gloria.


Cuando estaba en la escuela, odiaba las “pruebas sorpresa”. Sin embargo, el Señor nos ha dicho que estemos listos para ser probados en cualquier momento, y que estas pruebas continuarán hasta que Jesús regrese. Todos los que aman al Señor van a pasar por el fuego de las pruebas y serán purificados de todo aquello que no es como Cristo, en preparación para las bodas del Cordero.


David hablaba a menudo de que estaba siendo probado y escudriñado: “Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada” (1 Crónicas 29:17). “Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no haga transgresión” (Salmo 17:3).

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