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“¡Pero la Porcion de Jacob no es ningún ídolo! Él es el Creador de todo lo que existe,
incluido Israel, su posesión más preciada. ¡El Señor de los Ejércitos
Celestiales es su nombre!”
Jeremias 10, 16


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson del 28 de marzo del 2011:

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He leído esta declaración del misionero George Bowen, escrita hace más de 150 años:


“TODAS LAS EXPERIENCIAS HUMANAS DE LOS CRISTIANOS DEBEN SER PUESTAS A PRUEBA EN LAS ESCRITURAS”.


A través de esta declaración, Bowen estaba por ejemplo cuestionando, ¿pueden nuestros más profundos temores justificarse en las Escrituras? ¿Acaso se respalda nuestra fe vacilante en éstas? ¿Puede igualmente ampararse algún tipo de duda ente las Escrituras?


Cuando las circunstancias se vuelven abrumadoras y la duda entra a nuestros corazones, tenemos la tendencia de justificarla debido a lo difícil de las experiencias que estamos viviendo. Sentimos dolor, contamos con aflicciones de todo tipo y pruebas apabullantes. La pregunta es: ¿Cómo reaccionar ante todo esto? ¿Se justifica nuestra reacción en las Escrituras?


¿Qué está enfrentando en su vida hoy?, ¿problemas financieros?, ¿desempleo? ¿problemas de salud?, ¿ataques de ansiedad?. ¿Cómo trata usted con ello?, ¿acaso su reacción presente ante estos problemas se justifica en Escrituras? Por ejemplo, las Escrituras establecen que: “El que duda es semejante a un barco sacudido por las olas.” ¿Lee usted por encima de esta Escritura y continúa dudando debido a las duras experiencias que le aquejan?


He dudado muchas veces cuando mi situación parecía irremediable. Sin embargo, cada vez confío más en que el Espíritu Santo conformará mi experiencia a lo que dicen las Escrituras. Las Escrituras triunfan sobre la experiencia.


Dios nos ayude a examinar todos nuestros sentimientos con base en la Palabra de Dios. Pregúntese: “¿Esta reacción es bíblica? ¿Están mis emociones a la altura de la Palabra?”. Si no es así, ore por la fuerza para admitirlo y hacer los cambios pertinentes. ¡Mantenga la fe!

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Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/12811

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