“En el occidente, la gente respetará el nombre del Señor; en el oriente,
lo glorificará. Pues él vendrá como una tempestuosa marea, impulsado
por el aliento del Señor. «El Redentor vendrá… para rescatar…
a los que se hayan apartado de sus pecados”
Isaías 59:19-20

“…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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El cauce profundo del plan profético revelado en la Biblia  habla de cómo un remanente escogido de la descendencia del norteño ‘reino de Israel’ –compuesto por las diez tribus llamadas ‘perdidas’ por la historia corriente- será retornado a la tierra de sus antepasados. Este retorno en el mundo venidero/athid lavo de un remanente de las diez tribus norteñas -que son llamadas en la profecía con diferentes nombres:  ‘Israel’, ‘casa de Israel’, ‘hijos de Israel’, ‘Efraín’, ‘tribus de Jacob’, ‘casa de José’, es imprescindible para el establecimiento de lo que el AT llama “Tabernáculo  de David restaurado” (Amos 9:11)  y el Nuevo Testamento ‘Reino de Dios’/ ’Reino de los Cielos’ en la tierra prometida  a Abraham y su descendencia: para siempre.


Esa es la trama casi excluyente de la profecía bíblica: el retorno de un remanente del desterrado  Israel(Efraín) a la Sión en Gloria del mundo venidero/athid lavo. También se habla de Judá de donde vendría/vino el Mesías/Meshiaj de ISRAEL. Y tanto es así que las profecías mesiánicas se hacen dentro de un contexto de salvación y retorno de un remanente de Israel(Efraín) desterrado. Esto es declarado sucintamente –entre decenas de otros pasajes – en Jeremías 31:9:


“Irán con llanto,
mas con misericordia los haré volver…
porque yo soy el padre de Israel,
y Efraín es mi primogénito”.


Y  también con palabras de impresionante intensidad en Oseas 11:8:


“¿Cómo he de dejarte, oh Efraín?
¿Cómo he de entregarte, oh Israel? …
Mi corazón se revuelve dentro de mí;
se inflama mi compasión”.


Esta compasión angustiosa de YaHWéH por Efraín –el nombre mas común en la profecía para los ‘hijos de Israel’/’casa de Israel’/’Israel’ (nota 1)-  tiñe todo el sistema profético. Y, como decimos, una enorme mayoría de los pasajes mesiánicos se inscriben en esta compasión/ misericordia de YaHWéH por Efraín y en la promesa de que habrá un retorno de un remanente a Sión, esto es, aquellos que hayan recibido la Palabra del evangelio y convertido/re-convertido su corazón al Dios de ISRAEL abandonado por sus antepasados.


Pero la Sión a la que volverá ese remanente escogido de Efraín poco se parecerá, es claro, a las polvorientas y ajadas tierras bíblicas de hoy. Ella habrá sido transmutada, restaurada y hermoseada por Su Gloria en un grado que no podemos comprender ahora. Además, la Palabra se refiere siempre a una Sión futura ampliada para contener los ‘hijos de Sión’, esto es, la descendencia de Abraham nacida en el destierro que es llamada en algún pasaje: ‘hijos de la desamparada’.


Y la Gloria que revestirá a esa Sión venidera nos dice que ella será el cielo en la tierra ya que si no fuera así el Tabernáculo de YaHWéH -la morada de YaHWéH entre los hombres- no podría estar en ella.  Y la palabra profética nos anuncia que en ese futuro venturoso “Dios morará con su pueblo” (waw). Serán esos los  “nuevos cielos y nueva tierra” en los cuales mora la Justicia -”YaHWéH Justicia Nuestra-.  Y nada quedará en el athid lavo de la Sión herida por mil guerras que hoy sigue inmersa en un tumulto inacabable. De hecho, será tan diferente de la actual como los cielos lo son de la tierra.


Por otra parte vale recordar que el destierro de dimensión planetaria de Efraín estuvo marcado por el hecho de que los hijos de José –Efraín y Manases-, líderes de las “diez tribus”, eran portadores de la bendición dada a Abraham de una prole inconmensurable. Esto lo leemos en los oráculos del patriarca Jacob (Génesis 35:11) que declaro a Efraín -que significa ‘muy fructífero’- su primogénito en sustitución del concupiscente Rubén. De modo que cuando la descendencia liderada por Efraín fue “mezclada” con las naciones imprimió en ellas su inmenso caudal genético –“como las estrellas del cielo y las arenas del mar”- y hoy puede decirse que hay simiente de Abraham  en todas las etnias de la tierra. De modo que hay/habrá descendencia de Abraham redimida “de todo linaje, lengua, pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9) aunque la prueba que vale para Dios/Elohim no es el ADN sino la fe en la capacidad redentora de la sangre del Cordero de Dios: Cristo/Mesías de ISRAEL, como esta dicho en  Gálatas 3:29:


“si vosotros sois de Cristo,
ciertamente descendientes de Abraham sois,
y herederos según la promesa”.


¿Y porque entonces los creyentes no recuerdan/recordamos que provienen de una descendencia israelita desterrada? En realidad lo recuerdan en misterio desde el momento en que convierten su corazón a Jesús/Yeshua  el Hijo/Siervo de YaHWéH dado a los hombres para salvación. De este modo se unen  a la historia pasada y futura de ISRAEL. Y en las profecías de Oseas y Amos se explica la razón para este olvido. Dice Oseas 2:11:


“Haré cesar todo su gozo,
sus fiestas, sus nuevas lunas,
sus sábados”


Es decir, el castigo de YaHWéH por la apostasía a las diez tribus desterradas de Samaria (otro nombre para el reino del norte) consistió -entre otras cosas- en el olvido de las fiestas solemnes de ISRAEL. El recuerdo de estas fiestas ceremoniales de impresionante carga emotiva y determinantes de su identidad nacional fue borrado de su memoria. Y estas fiestas eran/son la “marca” de ISRAEL como nación de modo que, al olvidarlas, los desterrados olvidaron su origen nacional. Y entonces adquirieron otras fiestas nacionales y otros modelos culturales: el de los pueblos con los que fueron “mezclados”.  Por eso  Sofonías 3:18 se refiere al retorno de Efraín mencionando el oprobio del olvido de las fiestas solemnes:


“Reuniré a los que se afligen
por las fiestas señaladas,
Tuyos son, oh Sión,
El oprobio del destierro
es una carga para ellos”


Lo llamativo es que este traumático exilio de los israelitas del norte –las diez tribus- nunca haya formado parte de la enseñanza básica de las “iglesias de Cristo”. Esto solo puedo haber sido por designio expreso de Dios/Elohim -YaHWéH-. Y si Él decidió ocultarlo a las “iglesias de Cristo” a pesar de que en ellas está el Espíritu Santo, mas oculta estaría las raíces nacionales hebreas de la “casa de Israel” a los profanos. Este es un misterio de  YaHWéH que solo Él puede develar/revelar a su tiempo -y de hecho ya lo está develando-.

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Es por eso que las “iglesias de Cristo” erraron  en su interpretación escatológica durante 2.000 años queriendo verse como “sustitutas” de ISRAEL cuando en realidad ellas “son” Israel/ISRAEL. No fue ningún complot de las tinieblas lo que cubrió con un velo su entendimiento, es que les estaba vedado por YaHWéH  percibir esa verdad hasta nuestros días.

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Los creyentes estudiamos el exilio del pueblo judío a manos de Nabucodonosor y el posterior retorno a su tierra 70 años después. Pero olvidamos el exilio/destierro del reino del norte/reino de Israel del cual todavía no hubo retorno.  Y esta parte que permanece en el destierro es la más numerosa y próspera  y  estuvo liderada por el “primogénito” de Jacob: Efraín.

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¿Olvidaría acaso YaHWéH a esa parte tan sustancial de Su pueblo? ¿Lo dejaría para siempre en el destierro? Vimos que NO, que fue diseñado desde la eternidad un Plan para el retorno de un remanente a Sión en forma portentosa en el mundo venidero/athid lavo. Pero estas preguntas nunca se hicieron en las “iglesias de Cristo”. Y esto revela que hubo un Propósito oculto para  ese “olvido”. Es que YaHWéH administra Su Enseñanza según los tiempos para el cabal cumplimiento de Su Propósito. Y estos son los tiempos en que el Eterno prepara el retorno a Sión del remanente de Israel(Efraín) al que le será añadido un remanente escogido de Judá para su gozoso reencuentro en el “gran día de Jezreel” (Oseas 1:11).  En realidad, gran parte del remanente escogido de Judá está ya oculto bajo nombres gentiles desde la Inquisición española y muchos se congregan en las “iglesias de Cristo” de toda América sin ser conscientes de sus raíces judías.

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Y en cuanto a  los judíos que son conscientes de sus raíces –que no cambiaron su nombre para zafar de la Inquisición- están comenzando a abrazar a Jesús/Yeshua y reconociéndolo como su Mesías/Meshiaj. Esto es un anuncio claro de que el fin del mundo impío esta cerca y el Mesías/Meshiaj viene por Su pueblo que es Israel(Efraín) más Judá. ¡Aleluya!

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nota 1): a ‘Efraín’ se refiere también el Señor en estos dos pasajes muy conocidos ya que “ovejas perdidas de la casa de Israel” es igual a decir “Efraín”:


->  primero:


“A estos doce envió Jesús,
y les dio instrucciones diciendo:
‘Por camino de gentiles no vayáis,
y en ciudad de samaritanos no entréis,
sino id antes a las ‘ovejas perdidas
de la casa de Israel’
Y yendo, predicad, diciendo:
“El reino de los cielos se ha acercado”.
Mateo 10:5-7


-> segundo:


“El respondiendo, dijo:
No soy enviado sino a las ovejas perdidas
de la casa de Israel”
Mateo  15:24


Los dos son concluyentes sobre la determinación de YaHWéH por alcanzar lo antes posible a la parte desterrada y mezclada entre las naciones de Su pueblo: Israel(Efraín). También el Señor se refiere a ‘Efraín’ cuando habla de “las ovejas que no son de este redil’ que ‘debe traer” para que haya ‘un rebaño y un pastor’ (Juan 10:16). Y es que las estas ‘ovejas perdidas’ en el destierro/desierto de las naciones son/fueron los principales destinatarias del evangelio/anuncio del Reino. Vale repetirlo: el evangelio fue enviado en primer lugar a Israel(Efraín) – no a Judá o los gentiles- y sin esta perspectiva no se puede entender cabalmente el desarrollo del Propósito de YaHWéH en la historia que es restaurar ISRAEL.
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