Sus descendientes serán famosos entre las naciones; todos los que los vean reconocerán
que son un pueblo que el Señor ha bendecido”
Isaías 61:9

UN NUEVO MUNDO ESTA EN CAMINO

“…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén.
Hará que se llenen de miedo,
y que empiecen a pelear entre ellas mismas;
¡aun en vida se les pudrirán la carne,
los ojos y la lengua!”
Zacarías 14:12

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El eje principal del plan profético revelado en la Biblia  habla de cómo un remanente escogido de la descendencia del norteño ‘reino de Israel’ –compuesto por las diez tribus llamadas ‘perdidas’ por la historia corriente- será retornado a la tierra de sus antepasados. Este retorno en el mundo venidero/athid lavo de un remanente de las diez tribus norteñas -que son llamadas en la profecía con diferentes nombres:  ‘Israel’, ‘casa de Israel’, ‘hijos de Israel’, ‘Efraín’, ‘tribus de Jacob’, ‘casa de José’- es necesario para el establecimiento de lo que en el AT se llama “Tabernáculo  de David restaurado” (Amos 9:11)  y el Nuevo Testamento ‘Reino de Dios’/ ’Reino de los Cielos’ en la tierra prometida para siempre a Abraham y su descendencia: Canaan/Sión.


Esa es la trama casi excluyente de la profecía bíblica: el retorno de un remanente del desterrado  Israel(Efraín) a la Sión en Gloria del mundo venidero/athid lavo. También se habla de Judá de donde vendría/vino el Mesías/Meshiaj de ISRAEL. Y en ese contexto se anuncia al León de Judá -inscripto en los cielos- para el fin de los tiempos. Pero el Plan de Redención de las naciones se focaliza en el rescate/redención/congregación de un remanente de Israel(Efraín) de entre las naciones para retornarlo a la Sión en Gloria del mundo venidero/athid lavo.


Y tanto es así que las profecías mesiánicas se hacen dentro de un contexto de salvación y retorno de este remanente de Israel(Efraín) desterrado. Esto es declarado sucintamente –entre decenas de otros pasajes – en Jeremías 31:9:


“Irán con llanto,
mas con misericordia los haré volver…
porque yo soy el padre de Israel,
y Efraín es mi primogénito”.


Y  también con palabras de impresionante intensidad en Oseas 11:8:


“¿Cómo he de dejarte, oh Efraín?
¿Cómo he de entregarte, oh Israel? …
Mi corazón se revuelve dentro de mí;
se inflama mi compasión”.


Esta compasión angustiosa de YaHVéH por Efraín –el nombre mas común en la profecía para los ‘hijos de Israel’/’casa de Israel’/’Israel’ (nota 1)-  tiñe todo el sistema profético. Y, como decimos, una enorme mayoría de los pasajes mesiánicos se inscriben en esta compasión/misericordia de YaHVéH por ‘Efraín’ y en la promesa de que habrá un retorno a Sión de un remanente, esto es, aquellos que hayan recibido la Palabra del evangelio y convertido/re-convertido su corazón al Dios de ISRAEL (abandonado por sus antepasados).


Pero la Sión  a la que volverá ese remanente escogido de ‘Efraín’ poco se parecerá, es claro, a las polvorientas y ajadas tierras bíblicas de hoy. Ella habrá sido transmutada por su Gloria, restaurada y hermoseada en un grado que no podemos comprender ahora. Además, la Palabra se refiere siempre a una Sión futura ampliada para contener los ‘hijos de Sión’ esto es, la descendencia de Abraham nacida en el destierro llamado en algun pasaje: ‘hijos de la desamparada’.


Y la Gloria que revestirá a esa Sión venidera nos dice que ella será el cielo en la tierra ya que de lo contrario el Tabernáculo de YaHVéH -la morada de YaHVéH entre los hombres- no podría estar en ella.  Y la palabra profética nos anuncia una y otra vez que en ese futuro venturoso “Dios morará con su pueblo” (waw). Serán esos los  “nuevos cielos y nueva tierra” en los cuales mora la Justicia -”YaHVéH Justicia Nuestra-.  Y nada quedará en el athid lavo de la Sión herida por mil guerras que hoy sigue inmersa en un tumulto inacabable. De hecho, será tan diferente de la actual como los cielos lo son de la tierra.


Hemos estudiado en otra parte que aquellos que fueron alcanzados por el evangelio y lo creyeron –los redimidos de las naciones- son simiente de Abraham, tanto desde el punto de vista espiritual como físico, ya que la simiente de Israel(Efraín) cubrió toda la tierra según el misterioso Propósito de Dios/Elohim –YaHVéH- de extender Su Gracia a todas las naciones. Esto es lo que se dice tempranamente en Deuterenomio 32:8:


“…estableció los límites de los pueblos
según el número de los hijos de Israel”.


Y las “iglesias de Cristo” son el “aprisco” en donde se guardaron/guardan las “ovejas perdidas de la casa de Israel” recatadas por el evangelio esto es: en donde encontramos a los israelitas descendientes del reino desterrado de Israel(Efraín) que reconvirtieron su corazón a su Dios/Elohim.


Por otra parte vale recordar que el destierro de dimensión planetaria de Efraín estuvo marcado por el hecho de que los hijos de José –Efraín y Manases-, líderes de las “diez tribus”, eran portadores de la bendición dada Abraham de una prole inconmensurable según leemos en los oráculos del patriarca Jacob (Génesis 35:11) que declaro a Efraín -que significa ‘muy fructífero’- su primogénito en sustitución del concupiscente Rubén. De modo que cuando la descendencia liderada por Efraín fue “mezclada” con las naciones imprimió en ellas  su inmenso caudal genético –“como las estrellas del cielo y las arenas del mar”- y hoy puede decirse que hay simiente de Abraham  en todas las etnias de la tierra. De modo que hay/habrá descendencia de Abraham redimida “de todo linaje, lengua, pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9) aunque la prueba que vale para Dios/Elohim no es el ADN de su ascendencia genética, sino la fe en la capacidad redentora de la sangre del Cordero de Dios: Cristo/Mesías de ISRAEL, como esta dicho en  Gálatas 3:29:


“si vosotros sois de Cristo,
ciertamente descendientes de Abraham sois,
y herederos según la promesa”.


¿Y porque entonces los creyentes no recuerdan/ recordamos que provienen de una descendencia israelita desterrada? En realidad lo recuerdan en misterio desde el momento en que convierten su corazón a Jesús/Yeshua que es el Hijo/Siervo de YaHVéH dado a los hombres para salvación uniéndose así indisolublemente a la historia pasada y futura de ISRAEL. Pero en las profecías de Oseas y Amos se explica la razón de este olvido. Dice Oseas 2:11:


“Haré cesar todo su gozo,
sus fiestas, sus nuevas lunas,
sus sábados”


Es decir, el castigo por la apostasía religiosa de las diez tribus desterradas de Samaria (otro nombre para el reino del norte) consistió -entre otras cosas- en el olvido de las fiestas solemnes de ISRAEL en el destierro de las naciones. El recuerdo de estas fiestas ceremoniales de impresionante carga emotiva y determinantes de su identidad nacional fue borrado de su memoria por determinación de YaHVéH. Y estas fiestas solemnes como decimos eran/son la “marca” de ISRAEL como nación de modo que, al olvidarlas, los desterrados olvidaron a la nación santa de donde procedían. Y así adquirieron otras fiestas nacionales y otros modelos culturales: el de los pueblos con los que fueron “mezclados”.  Por eso  Sofonías 3:18 se refiere al retorno de Efraín mencionando el oprobio del olvido de las fiestas solemnes:


“Reuniré a los que se afligen
por las fiestas señaladas,
Tuyos son, oh Sión,
El oprobio del destierro
es una carga para ellos”


Lo llamativo –o quizás no- es que este traumático exilio de los israelitas del norte –las diez tribus- nunca formó parte de la enseñanza básica de las “iglesias de Cristo” de todos los tiempos. Esto solo puedo haber sido así debido al designio expreso de Dios/Elohim -YaHVéH-. Y si Él decidió ocultarlo a los miembros de las “iglesias de Cristo” a pesar de que en ellas se mueve/movió el Espíritu Santo, mas oculta estaría estas raíces nacionales hebreas de la “casa de Israel” a los profanos. Este es un misterio de  YaHVéH ,  el Guía de la historia,  que solo Él puede develar/revelar a su tiempo (y de hecho ya lo está develando):


Es por eso que las “iglesias de Cristo” erraron tanto en su interpretación escatológica durante 2.000 años queriendo verse como “sustitutas” de Israel cuando en realidad ellas “son” Israel. No fue ningún complot de las tinieblas, es que les estaba vedado percibir la verdad.


Los creyentes estudiamos mucho sobre el exilio del pueblo judío a manos de Nabucodonosor y el posterior retorno a su tierra 70 años después. Pero olvidamos el exilio/destierro del reino del norte y que todavía no hubo retorno de ese exilio de una parte de ISRAEL que era la más numerosa y próspera  y que estaba liderado nada menos que por el “primogénito” de Jacob: Efraín (declarado “primogénito” en sustitución de Rubén, su hijo concupiscente). ¿Olvidaría acaso YaHVéH a esa parte tan sustancial de Su pueblo? ¿Lo dejaría para siempre en el destierro? Vimos que NO, que fue diseñado desde la eternidad  un Plan para su retorno a Sión en el mundo venidero/athid lavo.


Pero estas preguntas nunca se hicieron en las “iglesias de Cristo”. Y el hecho de que la enseñanza sobre este exilio y destierro del pueblo israelita del norte se esté abriendo paso en estos días  revela que hubo un Propósito oculto para  ese “olvido” y que los días del fin de la historia de las naciones se aproximan con la misma velocidad con la que este misterio es revelado y aceptado por los creyentes. Es que YaHVéH administra su Enseñanza según los tiempos para el cabal cumplimiento de Su Propósito. Y estos son los tiempos en que el Eterno prepara el retorno a Sión del remanente de Israel(Efraín) al que le será añadido un remanente escogido de Judá para su gozoso reencuentro en el “gran día de Jezreel” (Oseas 1:11).  En realidad, gran parte del remanente escogido de Judá está oculto bajo nombres gentiles  desde la Inquisición española y una buena parte se congrega en las “iglesias de Cristo” de toda América sin ser conscientes de sus raíces hebreas. Y aun los judíos que son conscientes de sus raíces –que no fueron obligados a cambiar su nombre- están comenzando a abrazar a Jesús/Yeshua y reconociéndolo como su Mesías/Meshiaj.


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nota 1): a ‘Efraín’ se refiere también el Señor en estos dos  pasajes muy conocidos ya que “ovejas perdidas de la casa de Israel” es igual a decir “Efraín”:


>  primero:


“A estos doce envió Jesús,
y les dio instrucciones diciendo:
‘Por camino de gentiles no vayáis,
y en ciudad de samaritanos no entréis,
sino id antes a las ‘ovejas perdidas
de la casa de Israel’
Y yendo, predicad, diciendo:
“El reino de los cielos se ha acercado”.
Mateo 10:5-7


> segundo:


“El respondiendo, dijo:
No soy enviado sino a las ovejas perdidas
de la casa de Israel”
Mateo  15:24


Los dos son concluyentes sobre la compulsión de YaHVéH por alcanzar lo antes posible a la parte desterrada y mezclada entre las naciones de Su pueblo: Israel(Efraín). También el Señor se refiere a ‘Efraín’ cuando habla de “las ovejas que no son de este redil’ que ‘debe traer” para que haya ‘un rebaño y un pastor’ (Juan 10:16). Y es las estas ‘ovejas perdidas’ en el destierro/desierto de las naciones son/fueron los principales destinatarias del evangelio/anuncio del Reino. Vale repetirlo: el evangelio fue enviado en primer lugar a Israel(Efraín) – no a Judá o los gentiles- y sin esta perspectiva no se puede entender cabalmente el desarrollo del Propósito de YaHVéH en la historia.
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