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“Por fin han llegado la salvación y el poder, el reino de nuestro Dios, y la autoridad
de su Mashiáj. Pues el acusador de nuestros hermanos —el que los acusa
delante de nuestro Dios día y noche— ha sido lanzado a la tierra.
…Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…
Apocalípsis 12, 10-12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson que nos llegó hoy: 2 de agosto del 2011:

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¿Favorece nuestro Padre celestial a algunos de sus hijos? ¿Dice la Biblia que Dios no hace acepción de personas? Cuando se trata de la salvación y de sus maravillosas promesas, Dios trata a todos por igual, pero también Dios pone su especial favor sobre aquellos que responden sin reservas a su llamado y le entregan sus vidas por completo.


Job dijo: “Me diste vida y me favoreciste con tu amor” (Job 10:12). David dijo: ” Tú, Señor, bendices al hombre justo; tu favor lo rodea, como un escudo.” (Salmo 5:12).


Nuestro Padre celestial pone una prenda especial sobre aquellos que le entregan su corazón por completo: “me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque él me vistió con vestiduras de salvación, me ha cubierto con el manto de la justicia “(Isaías 61:10).


José respondió al llamado del Espíritu entregando todo, y como un favor de parte de su padre, él recibió una túnica que lo distinguía de los demás. Pero, ¡el favor de su padre fue muy costoso! Le costó sus relaciones personales y trajo rechazo, incomprensión y burla: “Todos sus hermanos… lo odiaban…” (Génesis 37:4).


¿Por qué los hermanos de José estaban contra él? La clave está en el versículo 11: “Sus hermanos le tenían envidia.” Al ver la túnica que José llevaba, ellos sabían que ésta representaba favor y rectitud. Sus hermanos lo odiaban pues José les recordaba el llamado del Espíritu que ellos habían rechazado. ¡José era un reproche a su mediocre estilo de vida!


Los hermanos de José holgazaneaban complaciéndose en chismorreos y charlas egocéntricas. Sus corazones estaban ocupados en las tierras, posesiones, el futuro, pero José estaba en otra parte. Él hablaba de las cosas de Dios, de las cosas sobrenaturales. Dios le había dado sueños que, en aquel tiempo, eran sinónimo de escuchar la voz de Dios.


Creyentes tibios alrededor suyo querrán hablar de sus autos, casas y empleo, pero usted preferirá hablar de las cosas eternas, acerca de lo que Dios está diciendo. Pronto usted se convertirá en un reproche a su indiferencia. Ellos le envidiarán porque usted representa el llamado del Espíritu Santo que ellos apagaron.


Sí, José vestía una túnica diferente y esa diferencia hizo que fuera odiado y envidiado entre sus hermanos. Amado, ¡lo mismo le pasará si usted le pertenece por completo a Jesús!


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