“En los días venideros —dice el Señor—, el pueblo de Israel
volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán
llorando en busca del Señor su Dios. Preguntarán por el
camino a Jerusalén y emprenderán el regreso a su
hogar. Se aferrarán al Señor con un pacto
eterno que nunca se olvidará”
Jeremias 50, 4-5

ir a página principal

…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

*

*

Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson del 7 de febrero del 2011:

*

*

José tuvo la visión de que su vida sería poderosamente usada por Dios. Pero esa visión pareció ser sólo una ilusión cuando sus hermanos celosos lo vendieron como esclavo. Para José, los años siguientes estuvieron llenos de penalidades e injusticias. Entonces, cuando parecía que volvía a estar nuevamente de pié, José fue acusado falsamente de intento de violación y enviado a la cárcel.


Sin embargo, durante todo ese tiempo, Dios estaba cuidando la vida de José. Finalmente, después de años de confusión, José terminó sirviendo en la casa de Faraón. Eventualmente, el Faraón lo posesionó como gobernante de todo Egipto.


Amados, así es como Dios trabaja: Él estaba preparando un hombre para salvar un remanente. Ciertamente, en cada generación Dios levanta una “Compañía José”. Él lleva a estos siervos devotos a través de años de problemas y tribulaciones para probar y fortalecer su fe.


¿Qué significa esto? Las Escrituras dicen lo que José soportó: “Envió a un hombre delante de ellos; a José, que fue vendido como esclavo. Afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó” (Salmo 105:17-19).


También hoy El Señor tiene una Compañía José, hombres y mujeres devotos a los cuales Él ha llamado y tocado. Ellos no buscan fama o fortuna, lo único que quieren es vivir y morir cumpliendo el llamado de Dios para ellos. El Señor ha prometido que sus vidas serán usadas para su Reino.


José dijo a sus hermanos, “Dios me envió delante de vosotros, para que podáis sobrevivir sobre la tierra, para daros vida por medio de una gran liberación. Así pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón, y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto” (Génesis 45:7-8).


José pudo mirar hacia atrás, a todos los años de sufrimiento, y testificar, “Dios me envió por este camino. Él tenía un propósito en hacerme pasar por todas estas dificultades. Ahora veo, que todo lo que he soportado ha sido para llegar a este momento. Hermanos, el Señor me ha estado preparando para ministrarlos a ustedes. Él ha orquestado todas estas cosas, para traerlos a ustedes bajo su gracia guardadora como lo hizo conmigo.”


¡Que increíble revelación para José! Pero, ¿Cuál es la lección para el pueblo de Dios hoy? Es esta: Nuestro Señor nos ha guardado en el pasado y nos guardará en los días venideros. Lo más importante es que Dios tiene un propósito eterno detrás de todo. Él lo ha guardado porque tiene un propósito para usted. Él ha preparado de antemano un trabajo divino para usted; sólo un creyente que ha sido probado, examinado y comprobado puede llevar a cabo ese trabajo.


Este no es tiempo para una fe tímida. Es el tiempo para que cada cristiano, que ha soportado grandes pruebas, se levante. Nuestro Capitán nos está llamando a ponernos de pié en medio de una sociedad temerosa y actuar en “poderosa fe”. Tenemos que hacer la declaración de José: “Dios me envió delante de nosotros…para daros vida por medio de una gran liberación” (Génesis 45:7).

*

Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/12235

*