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“No oyes el alboroto que hacen tus enemigos? ¿No ves que tus arrogantes adversarios se levantan?
Inventan intrigas astutas contra tu pueblo; conspiran en contra de tus seres preciados.
«Vengan —dicen—, exterminemos a Israel como nación; destruiremos hasta el
más mínimo recuerdo de su existencia”
Salmo 83: 2-4


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Un economista norteamericano –contemporáneo de Carlos Marx, Adam Smith y Ricardo- describió con elocuencia la “experiencia americana”:


“El objetivo final de todo esfuerzo humano, es la producción de ese ser que sabemos que es el hombre, capaz de las mas altas aspiraciones”


Se llamaba Henry Charles Carey y los economistas ingleses Adam Smith y Ricardo y su economía sin ética lo ponían furioso. Curiosamente era el único economista de su época al que Marx respetaba. Lo que Carey describió en la cita es lo que veía ante sí en los comienzos de la “experiencia americana”. Sin embargo ahora se vive allí una debacle económica fruto de la codicia, cosa que hubiera escandalizado no solo a Henry Charles Carey sino que a los patricios fundadores.


Los valores judeocristianos que fueron columna vertebral de la gran nación americana cayeron en descrédito. El feminismo radical, los “derechos homosexuales”, el aborto libre, la permisividad sexual nacieron allí –principalmente en la usina de Hollywood – y contaminaron el mundo.  Y así, los que nacieron con brazos alzados adorando a YaHWéH han reproducido los antivalores del reino apóstata de Jeroboam II. Y Oseas –boca de YaHWéH- definía así la actitud de aquellos israelitas rebeldes:


“Le escribí las grandezas de mi ley,
y fueron tenidas por cosa extraña”
Oseas 8:12


Hoy se le da la espalda a la Palabra de Dios en amplios sectores de la población norteamericana. Aunque, naturalmente, no en todos. Hay un resto que resiste, pero parecen ser los “malos de la película”. Es que los valores bíblicos son vistos como un “obstáculo” al progreso, a pesar de que fue con ellos que los EE.UU. alcanzaron el primer lugar entre las naciones. Hay otra amonestación de YaHWéH por boca de Oseas para los días de Jeroboam II que tiene vigencia hoy:


“También os detuve la lluvia
tres meses antes de la siega;
e hice llover sobre una ciudad,
y sobre otra ciudad no hice llover;
sobre una parte llovió, y la parte sobre
la cual no llovió, se secó.
…con todo, no os volvisteis a mí,
dice YaHVéH”.
Amós 4:7-9


Esto es, YaHWéH afirma que alteró el ciclo climático de una sociedad rebelde para llamarles la atención, pero que no hubo ninguna reacción. Y se dice más en Amós 9:6:


“…él llama las aguas del mar,
y sobre la faz de la tierra las derrama;
YaHWéH es su nombre”.


¿No es esto algo parecido a lo que ha sucedido en EE.UU. y amenaza al mundo todo?: invasiones del mar, huracanes. lluvias torrenciales inundaciones y sequías cuyos frutos desoladores son -entre otros- cosechas arruinadas y graves daños en las poblaciones. ¿Emergencia climática? Si, y de creciente peligrosidad. Similar a la que sufría el reino de Jeroboam II por su rebeldía, pero a escala global.

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Veremos crisis políticas y naturales en una sucesión estresante, además de una recurrente crisis financiera, al final de las cuales se hundirá la maravillosa y sorprendente “experiencia americana”. Los EE.UU. “dejarán de ser” así como el reino apóstata israelita del norte desapareció de pronto en el año 722 A.C. a pesar de la prodigiosa comodidad y prosperidad de la que disfrutaba. Nos tocará ver los días mas amargos y trágicos de la historia. En los EE.UU. está gran parte de la descendencia de Israel(Efraín) que se desplazo a “las costas”, “las islas” y “los extremos de la tierra” cruzando el océano. Pero ahora son la Gran Ramera:


“¡Ay, ay, de aquella gran ciudad de Babilonia,
aquella fuerte ciudad;
porque en una hora vino tu juicio!
Y los mercaderes de la tierra lloran
y se lamentan sobre ella,
porque ninguno compra más
sus mercaderías”.
Apocalipsis 18:10-11


Como dijimos, la palabra profética llama a los territorios que fueron el centro de la cristiandad: “costas”, “islas” y “lo postrero de la tierra”, visto todo desde Sión. Así por ejemplo se dice:


“De lo postrero de la tierra oímos cánticos:
Gloria al justo”.
Isaías 24:16


Y se profetiza que habrá un momento de gran agitación de los creyentes y adoradores que allí vivirían al final de los días:


“Las costas vieron, y tuvieron temor;
los confines de la tierra se espantaron;
se congregaron, y vinieron”
(Isaías 41:5)


Es que cuando los cristianos fieles –el remanente salvo de Israel– sean convocados a volver a Sión de una manera portentosa, estarán “espantados”, en angustia extrema, esto es, en la “angustia de Jacob”. Pero serán salvos del fuego como los amigos de Daniel del horno “siete veces” avivado a que los condenó Nabucodonosor.

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(escrito en 2007)

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