“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy:  5 de marzo del 2012:

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Isaías 4 empieza con una concisa y trágica descripción de lo que yo llamo,“la iglesia solamente del perdón.”


“En aquel tiempo, siete mujeres echarán mano de un hombre, diciendo: «Nosotras comeremos de nuestro pan y nos vestiremos de nuestras ropas. Solamente permítenos llevar tu nombre. ¡Quita nuestra deshonra!»” (Isaías 4:1).


Creo que estamos viviendo en los últimos días y que este capítulo en Isaías es una de las profesías más claras acerca de cómo será la iglesia previa a la venida del Señor.


Las siete mujeres que Isaías menciona son claramente un tipo de los muchos congregantes que habrán en la iglesia de los últimos tiempos. Ellos buscan echar mano de un hombre, quien yo considero ser Cristo. Sin embargo, estas mujeres no están interesadas en amarle. Por el contrario, ellas solamente tienen una cosa en sus mentes – ¡quitar el reproche! “Nosotras comeremos de nuestro pan y nos vestiremos de nuestras ropas. Solamente permítenos llevar tu nombre. ¡Quita nuestra deshonra!»”


El número siete es empleado para referirse a estas mujeres con la finalidad de recordarnos que en cada iglesia existe esta clase de personas. Ellas intentan “echar mano de un hombre” -Cristo- para obtener solamente alivio de su culpa y condenación por sus pecados. Ellas no desean tener intimidad con Él. Ellas no quieren nada más que perdón, que remover la deshonra del pecado. A esto le llamo “la iglesia solamente del perdón.”


Estas mujeres centradas en sí mismas no tienen el deseo de someterse a la autoridad de su esposo. Ellas no quieren conocer Su corazón y no tienen cuidado de las preocupaciones de su cónyuge. De la intimidad con Jesús, nosotros recibimos discernimiento, dirección, un conocimiento de lo que es correcto e incorrecto -y de lo que es santo y puro. La intimidad con Cristo nos da la firmeza para no ser movidos por cada viento doctrinal. Permanezca cerca de Él para que usted tenga discernimiento acerca de la insensatez que nos rodea.
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