“En los días venideros —dice el Señor—, el pueblo de Israel
volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán
llorando en busca del Señor su Dios. Preguntarán por el
camino a Jerusalén y emprenderán el regreso a su
hogar. Se aferrarán al Señor con un pacto
eterno que nunca se olvidará”
Jeremias 50, 4-5

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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tomado del libro: “MAHANAIM”

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La primera del alfabeto hebreo expresa el misterio matriz del continuum entre Cielo/tierra. Leemos en una web orientada al estudio del significado místico de las letras hebreas -“El significado místico de las letras hebreas”- lo que sigue:


“La alef está formada por dos iud, una en la parte superior derecha, y la otra en la inferior izquierda, unidas por una vav en diagonal”


A lo que añade:


“Esto representa las aguas superiores e inferiores con el firmamento entre ellos… el agua superior es agua de alegría, la experiencia de estar cercano a Di-s, mientras que el agua inferior es agua de amargura, la experiencia de estar lejano de Di-s”


Guardemos en nuestra comprensión espiritual la composición de la alef: dos iud separadas/unidas por una vav. Son entonces tres partes y la vav expresa la idea de firme conexión entre las dos iud, de similar modo que el Espíritu Santo da testimonio del Padre y el Hijo. En la página antedicha se sugiere que uno de los posibles significados -las letras hebreas son polisémicas- para el arriba y el abajo representados por las dos iud, es la alegría arriba y la amargura abajo. Tomemos este posible significado y veamos que una de las oraciones católicas más conocidas habla de un “valle de lágrimas” refiriéndose a este mundo que está sujeto a las manchas del pecado y el dolor que esto conlleva en justos y pecadores –unos conocen el origen de la angustia y otros no-. El “valle de lagrimas” es entonces una alusión a la aguas de amargura. Y en cuanto a la alegría que existe en los cielos ya la hemos visto reflejada en la danza de los ángeles. Ellos siempre están gozosos ya que frecuentan el Trono del Altísimo. De modo que para aliviar el valle de lagrimas de este mundo debemos de intentar alcanzar la iud de arriba, la de la alegría, los dones celestiales. Leamos en Hebreos 1, 8 –citando el salmo 45-:


“Por eso, oh Dios, tu Dios te ha ungido derramando el aceite de alegría sobre ti más que sobre cualquier otro”


El salmista está hablando al Mashíaj de ISRAEL/JEZREEL y dice: “oh Dios, tu Dios”. Es que se está dirigiendo a cada una de las dos iud, la de abajo y la de arriba, y ambas son Dios. Y se dice que el Padre –la iud superior- ha derramado “oleo de alegría” sobre el Hijo –la iud inferior- luego de Su misión como Siervo Sufriente. En el milenio habrá Gloria arriba y Gloria abajo ya que en la futura tierra restaurada “no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor, todas esas cosas ya no existirán más”. (Ap 21, 4). Las aguas de amargura habrán sido purificadas por Su Gloria (Eze 47, 9-12) y disfrutaremos de la gloriosa libertad de los hijos de Dios y de una Creación restaurada (Rom 8, 19-23).


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Veamos el valor numérico de la alef que nos habla de un importante misterio. Es 26 según vemos:



que es el mismo valor que el del nombre de Dios/Elohim: YaHWéH o YHWH -el Tetragramatón-  iud, hei, vav, hei:


Y H W H = Y(10) + H(5) + W(6) + H(5) = 26


De modo que la alef –que expresa el misterio de los ‘dos campamentos’ superpuestos o mahanaim- tiene el mismo valor numérico que el nombre de Dios/Elohim.  Esto es otra demostración de que nuestro Dios no es un punto autosuficiente y narcisista en el espacio sino que Se encarna en nuestra sufriente dimensión terrenal y se compromete con ella como se dice Filipenses 2, 6-8:


“aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo… haciéndose semejante a los hombres”


Es el tránsito de la Gloria arriba al sufrimiento abajo siendo el Mismo Dios el de arriba y el de abajo. Dice Isaías 57, 15:


“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad…: «Yo habito en la altura y la santidad, pero habito también con el quebrantado y humilde de espíritu, para reavivar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados”


Dios/Elohim tiene dos habitaciones: una en las alturas y otra en el corazón quebrantado del hombre justo, para vivificarlo. Si no tenemos una revelación correcta de Dios no tendremos una revelación correcta del hombre y muy posiblemente vamos a engendrar pesadillas –nazismo, comunismo, humanismo sin Dios, islamismo-. El es el Hijo de Dios y también el Hijo del Hombre, la iud de Arriba y la iud de Abajo. Y el creyente también participa de estas dos naturalezas celestial y terrenal.

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