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“Pon tu esperanza en el Señor y marcha con paso firme por su camino. Él te honrará al darte la tierra…
He visto a gente malvada y despiadada florecer como árboles en tierra fértil. Pero cuando volví
a mirar, ¡habían desaparecido… no pude encontrarlos! El Señor rescata a los justos;
él es su fortaleza en tiempos de dificultad… Él salva a los justos,
y ellos encuentran refugio en él”
Salmo 37, 34-40


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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-> la Promesa principal del Plan de Redención a las naciones


Casi todo en el plan de Dios/Elohim para las naciones se origina en la promesa/pacto de YaHWéH a Abram –luego Abraham– que encontramos en el capitulo 17 de Génesis. ¿Qué dice esta Promesa -pongámosla con mayúscula porque es madre de muchas promesas– en su primera parte?:


” Este es mi pacto contigo:
serás padre de muchedumbre de gentes.
No te llamarás más Abram,
sino que tu nombre será Abraham,
porque te he puesto por padre
de muchedumbre de gentes.
Te multiplicaré en gran manera,
y de ti saldrán naciones y reyes”.


Entendamos bien este versículo:


YaHWéH cambia el nombre de Abram –“padre enaltecido”- a Abraham –“padre de una muchedumbre de gente”-. Reparemos que “padre enaltecido” parecería suficiente para cumplir cualquier objetivo humano pero es poco para lo que YaHWéH tenía en mente para Abraham. Ël tenía objetivos sobrenaturales para la descendencia de Abraham. ¿Y que entiende el Altísimo por “padre de una muchedumbre de gente”?. Lo dice enseguida: “te multiplicare grandemente y de ti saldrán reyes y naciones”.


De Abraham surgirían entonces “reyes y naciones” –¡en plural!-. Y por si quedara alguna duda esto lo confirma en la promesa a su mujer Sarai –luego Sara-:


“- A Sarai, tu mujer,
no la llamarás Sarai,
sino que su nombre será Sara.
Yo la bendeciré, y también te daré un hijo de ella.
… y vendrá a ser madre de naciones;
reyes de pueblos nacerán de ella”.

(versos 15 y 16)


Sarai –“mi princesa”– es cambiado por Sara –“princesa”- que expresa un ámbito indefinido y amplio. Y se reitera la Promesa pero en clave femenina: “vendrá a ser madre de naciones” -en plural-.


Si seguimos adelante nos encontramos con Génesis 22:16-17 en donde YaHWéH promete al obediente Abraham ¡jurando por Si mismo!:


“…de cierto te bendeciré
y multiplicaré tu descendencia
como las estrellas del cielo
y como la arena que está a la orilla del mar;
tu descendencia se adueñará
de las puertas de sus enemig
os”.


Así YaHWéH ratifica que de Abraham saldría una prole tan numerosa como “las estrellas del cielo y… la arena que está a la orilla del mar”. ¡Inmensa!. Es obvio que esta comparación habla de una población que excede a una sola nación como lo indica su comparación con las estrellas del cielo y las arenas del mar, que, por lo demás, son universales y se encuentran en todas las latitudes del planeta.


De Isaac la Promesa pasa a su hijo Jacob, que luego de su “lucha” con el Ángel a la orilla del Jaboc, recibe esta promesa/bendición:


“Tu nombre es Jacob;
pero ya no te llamarás Jacob,
sino que tu nombre será Israel”


También le dijo Dios:


- Yo soy el Dios omnipotente:
crece y multiplícate;
una nación y un conjunto de naciones saldrán de ti,
y reyes saldrán de tus entrañas”.
(Génesis 35:11)


Nuevamente el cambio de nombre: de Jacob –“risas”– a ISRAEL –“Dios/Elohim lucha”– nombre que inspira temor -¡quien puede luchar contra Dios- y tiene un significado universal. Y de nuevo la pluralidad de naciones, y esta vez es mas claro: “una nación” y “un  conjunto de naciones”.


Y este nombre -ISRAEL- vendrá a ser el nombre de la nación separada por YaHWéH para ejecutar su plan de redención mundial y estaría formada por doce tribus descendientes de Jacob/Israel. ¿Pero sería una sola nación la que se formaría a partir de las  doce tribus de ISRAEL?. Repitamos: sería “una nación y un conjunto de naciones”. Y podemos leer Génesis 48:4:


“y me dijo: “Yo te haré crecer,
te multiplicaré y te pondré por estirpe de naciones;
y daré esta tierra a tu descendencia
después de ti por heredad perpetua”
.


Jacob será “estirpe de naciones”, de su prole saldría “una nación”, y además “un conjunto de naciones”. Ambas cosas son ISRAEL, instrumento del Propósito de Dios/Elohim con las cuales Él teje con paciencia que cruza milenios Su Propósito en la historia. Y el pasaje afirma que -de un modo misterioso- esta enrome multitud tendría como heredad perpetua a Canaan.

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-> La vara y el cayado en el Propósito de YaHWéH para las naciones.

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El plan establecido desde antes de la fundación del mundo para redención de las naciones tuvo/tiene dos perfiles. La “vara” de los pastores en esos días era para imponer disciplina en la manada, y el “cayado” para rescatar a una oveja que se salio del redil o simplemente para acariciarla. La “justicia” y la “misericordia”. Tomemos estas dos acepciones y tenemos:


-> el perfil de la vara -el pueblo de la ley- “la nación” judía – el que cuida los oráculos de Dios – “el pueblo del Libro” -.


-> el perfil del cayado -el pueblo de la gracia–  “la plenitud de los gentiles” – el “conjunto de naciones” – el Israel del destierro que iba a ser/será recogido de los cuatro vientos de la tierra mediante la predicación del evangelio, así como el cayado recoge a las ovejas que están en peligro y las vuelve al redil.


En hechos 10:38 se lee:


“Dios envió mensaje a los hijos de Israel,
anunciando el evangelio de la paz
por medio de Jesucristo;
este es Señor de todos”
.


Estos “hijos de Israel” son los descendientes del desterrado reino norteño de Israel y tiene el mismo significado que “casa de Israel” en la profecía. Y es en la búsqueda de esta simiente desterrada de Abraham esparcida entre todas las naciones y sin memoria de su pasado israelita/hebreo, es decir sin memoria de la pertenencia al ISRAEL nacido en las faldas del Sinaí que “toda criatura” tendría oportunidad de escuchar la Palabra del evangelio y experimentar la “pura gracia” derramada sobre todo aquel que cree. Así el Dios/Elohim del pueblo custodio de la ley separado de las naciones  – Judá -  se hizo “de todos” por la oferta universal de su gracia a todas las naciones (porque en todas había descendencia de Abraham). ¡Oh sabiduría de Dios!


De esta forma “toda criatura” –israelita gentilizado o no- pudo recibir en su corazón al Mesías de ISRAEL por la fe  y entrar así en el Reino de Dios: la Sión venidera, la Canaan de la profecía a Abraham. Este es el ISRAEL DE DIOS/JEZREEL formado por “gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación” (Apo 5:9), a la vez descendencia de Abraham que sería restaurada a su tierra en el mundo venidero/ atid lavoh.


Y así la vara y el cayado de YaHWéH –la ley y la gracia- congregó un pueblo para su Nombre de entre todas las naciones. Este es el grandioso plan de redención a partir de la Promesa de una simiente superabundante a “Abraham mi amigo”, que fue dividida en dos familias –la casa de Judá(David) y la “casa de Israel(Efraín)- que cruzaron en forma muy diversa pero obedeciendo a un solo Propósito Redentor la historia de las naciones.


¡Aleluya!