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“No oyes el alboroto que hacen tus enemigos? ¿No ves que tus arrogantes adversarios se levantan?
Inventan intrigas astutas contra tu pueblo; conspiran en contra de tus seres preciados.
«Vengan —dicen—, exterminemos a Israel como nación; destruiremos hasta el
más mínimo recuerdo de su existencia”
Salmo 83: 2-4


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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En 2 Corintios 4:7-11 se lee:


“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos”.

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esto que tan bien describe este trecho de la Palabra es para muchos cristianos en el mundo de hoy “la vida cristiana normal”: “atribulados en todo, mas no angustiados”… “perseguidos mas no desamparados” …”derribados, pero no destruidos”…  “para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal”.


La vida cristiana esta llena de paradojas y una es esta: para que se manifieste el Espíritu Santo en nuestro interior debe de estar guardado en “vasos” de barro, no en contenedores de acero o en bunkers de concreto. Y el vaso de barro, cuando lo golpean, se agrieta. Pero es a través de esas grietas que se percibe su Precioso Contenido. ¿De que nos valdría tener en nuestro interior el Espíritu de lo Alto si no se puede manifestar en plenitud?


Dice Pablo en 1 Tesalonicenses 3:3:


“a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos”.


“Para eso estamos puestos” los cristianos dice Pablo:  para las tribulaciones. Y también en 1 Tesalonicenses 1:6 se lee:


“Y vosotros vinisteis a ser imitadores
de nosotros y del Señor,
recibiendo la palabra en medio
de gran tribulación,
con gozo del Espíritu Santo”.


Por eso en los días finales abundará el Espíritu entre los que “han de ser salvos” para que la tribulación de esos días parezca “leve y momentánea”. Esa es la revelación del apóstol Pablo a los hermanos  que estaban siendo sometidos a duras pruebas -durísimas- en sus días. Y es que las iglesias de Cristo crecen en la persecución y se enfrían en la bonanza.

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Watchman Nee – un hermano chino que si apóstoles hubiera en estos días sería uno de los pocos que habrían dado la talla – escribió el libro: “La Vida Cristiana Normal” de donde tomamos el titulo de esta meditación. Este hermano murió en las mazmorras del comunismo chino luego de 10 años de prisión por causa de su testimonio cristiano. Era químico de profesión, con grado universitario, podría haber tenido una vida razonable según los parámetros de este mundo. Pero eligió ser testigo – que es la misma palabra en griego que mártir – de la Palabra, en un país con un régimen impío militante. Porque también esta escrito en Romanos 8:36 :


“Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero”


Pero aún así somos “mas que vencedores” porque nuestra vida esta escondida en Cristo. Y Él es eterno.


La vida cristiana nos da momentos de inefable gozo y paz. Pero no temamos a la aflicción y persecución si ella llega. Tal vez sea una oportunidad permitida por Dios para que el Precioso Contenido que Él ha depositado en nosotros se manifieste al mundo a través de nuestro agrietado vaso de barro. Y es esperable que en Su Misericordia sintamos que Él acrecienta nuestro Tesoro Interior como galardón inmerecido mediante las tribulaciones.

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