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“No oyes el alboroto que hacen tus enemigos? ¿No ves que tus arrogantes adversarios se levantan?
Inventan intrigas astutas contra tu pueblo; conspiran en contra de tus seres preciados.
«Vengan —dicen—, exterminemos a Israel como nación; destruiremos hasta el
más mínimo recuerdo de su existencia”
Salmo 83: 2-4


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Viene de: “La mujer rodeará al varón”

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Cuando un cristiano coloca una cruz en un lugar en donde se rinde culto al Crucificado no esta adorando a un madero sino la obra expiatoria que en el fue realizada. Así también la imagen de la virgen encinta hace énfasis no en la mujer –aunque es una señal que debemos discernir- sino en la obra que Dios/Elohim -YaHWéH- hizo en ella. Cuando María/Myriam grávida del Niño visitó a su prima Elizabet sucedió algo muy impresionante:


“Y aconteció que cuando oyó Elisabet
la salutación de María,
la criatura saltó en su vientre;
y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,
y exclamó a gran voz, y dijo:
Bendita tú entre las mujeres,
y bendito el fruto de tu vientre.
Lucas 1:41 -42


Esto es: Elizabet discernió por el Espíritu no solo a su joven prima, sino a la divina Presencia dentro de su vientre. Y desde ambos vientres, el de Elizabet y el de María/Myriam, Juan y Jesús -el anunciador y el Anunciado- se comunicaron (¡que mensaje para los que dicen que el feto no es una criatura!). Discernimos entonces cuatro personas en esta escena (o tal vez cinco, porque el Espíritu Santo -que proviene del Padre y del Hijo- estaba allí).


Se nos dice que Elizabet llena del Espíritu Santo exclamó “a gran voz”:


“Bendita tu entre las mujeres”.


Y enseguida meditó en éxtasis:


¿Por qué se me concede esto a mí,
que la madre de mi Señor venga a mí?
Lucas 1:43


Esta es una declaración que expresa un enorme reconocimiento y un santo temor de Elizabet hacia su joven prima a la que llama bajo unción del Espíritu Santo: “la madre de mi Señor”. María/Myriam era mucho mas joven que Elizabet -una adolescente- pero su prima estaba reconociendo en ella una elección especial entre las mujeres de todas las épocas: ser el vehículo de una obra única e impensable, la cosa nuevaque había prometido YaHWéH para conmover al contumaz Efraín en Jeremías 31:22, encarnar a Dios/Elohim.


No sé en que momento los evangélicos decidieron reducir a María/Myriam a la posición de ”una mujer como pudiera haber sido otra” -así me lo enseñaron a mi-. Dice Jeremías 1:5:


“Antes que te formase en el vientre te conocí,
y antes que nacieses te santifiqué,
te di por profeta a las naciones.”

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y Isaías 49:1:


“El Señor me llamó desde antes de que yo naciera;
pronunció mi nombre cuando aún estaba yo
en el seno de mi madre”

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Y en Efesios 1:3-4 se lee:


“Bendito sea el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo,
que nos bendijo con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo,
según nos escogió en él
antes de la fundación del mundo,
para que fuésemos santos
y sin mancha delante de él”


Esto es: Dios/Elohim –YaHWéH– conoce a sus siervos desde antes de su nacimiento: antes de que sea formado en el vientre de su madre pronuncia su nombre, nos elije y nos prepara para una misión especifica desde la eternidad. No actúa al azar. Y sin duda conoció el espíritu de María/Myriam desde antes de la fundación del mundo y la eligió para ejecutar la tarea mas preciosa en la historia de la redención junto con la muerte expiatoria en la cruz: la encarnación en su vientre del Hijo de Dios.


Dios/Elohim no usa a las personas y luego las desecha, así actúan algunos hombres, pero NO Dios/Elohim -YaHWéH-.  Él pesa cada uno de nuestros cabellos y, por supuesto, las obras de justicia que realicemos en Su Nombre. No es de Su Carácter usar el vientre y la persona de María/Myriam para Su Santa Obra y luego “olvidarse” de ella sin otorgarle un lugar muy especial -un reconocimiento único- en Su plan de Redención eterno. De hecho dos veces -por lo menos- la Palabra afirma que María/Myriam es “bendita entre todas las mujeres”. Una es la ya citada declaración de su prima Elizabet. Y la otra la encontramos en el anuncio del arcángel Gabriel, el mensajero personal de Dios/Elohim  -YaHWéH- a los hombres:


“Entrando el ángel a donde ella estaba,  dijo:
-¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo;
bendita tú entre las mujeres.”
Lucas 1:28


¿Desmentiremos al Espíritu Santo y al mensajero personal de YaHWéH diciendo que en realidad María/Myriam no tiene una distinción especial entre todas las mujeres?¿creemos en realidad que cualquier mujer hubiera podido estar en el lugar de María/Myriam y que la obra realizada en su vientre no fue registrada muy especialmente en su récord celestial? Y añadimos la ya mencionada declaración que recoge Lucas de labios de Elizabet:


¿Por qué se me concede esto a mí,
que la MADRE DE MI SEÑOR venga a mí?
Lucas 1:43


¿Cuan lejos está la expresión “madre de mi Señor” de “madre de Dios”? ¿No era el Niño que se estaba gestando en el vientre de María/Myriam Dios Mismo hecho carne? Recordemos de nuevo que YaHWéH prometió atraer de nuevo al díscolo Efraín obrando una “cosa nueva” para conmoverlo: “la mujer rodeará el varón”. Acertijo santo que ahora entendemos completamente: una mujer, criatura de carne, rodeará y llevará en su propio seno a Dios, Espíritu Eterno. Lo finito rodeando lo infinito, lo creado rodeando lo Increado. No debemos privarnos de la riqueza de la contemplación de este misterio que envuelve una santa paradoja mucho mas alta que nuestros pensamientos, tan alta “como los cielos son mas altos que la tierra”.


Por sorprendente que nos parezca, el escamoteo doctrinario de María no fue una enseñanza de Lutero. Éste refriéndose a la concepción de la propia virgen María/Myriam escribió:


“… de modo que mientras que el alma le era infundida, ella al mismo tiempo era limpiada del pecado original… y entonces, en el momento mismo en que ella comenzó a vivir, fue libre de todo pecado”. (Martin Luther’s Works, vol 4, pg 694) (nota 1)


Lutero se refiere aquí al dogma católico de la Inmaculada Concepción -recordemos que él mismo fue sacerdote católico- uno de los mas rechazados por la doctrina común evangélica. Sé que muchos se sorprenderán con esta declaración del reformador -¡como me sorprendí yo!- pero el hecho es que en la concepción sin pecado de María/ Myriam hay un hilo conductor que relaciona a la virgen con el Crucificado al que nos referiremos con detenimiento en el próximo estudio.

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(nota 1) tomado de PuenteCatolico.com

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ver:

LA VIRGEN Y EL CRUCIFICADO

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