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“No oyes el alboroto que hacen tus enemigos? ¿No ves que tus arrogantes adversarios se levantan?
Inventan intrigas astutas contra tu pueblo; conspiran en contra de tus seres preciados.
«Vengan —dicen—, exterminemos a Israel como nación; destruiremos hasta el
más mínimo recuerdo de su existencia”
Salmo 83: 2-4


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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En la Didajé -la enseñanza de los doce apóstoles- se llama al Crucificado con una expresión que tal vez nos parezca chocante: el Maldito. Porque esto es lo que Jesús/Yeshua fue en ese momento de insondable entrega que traspasó los siglos y aún la eternidad:


“…hecho por nosotros maldición
(porque está escrito: Maldito todo el que
es colgado en un madero)”
Gálatas 3:13


Tal vez los cristianos no siempre reparemos que el emblema mas reconocido de nuestra fe -la cruz- señala con maldición a quien en ella es colgado.  Y en este caso, como sobre Quien allí colgó pesa todo el hediondo pecado de la descendencia de Adam, señala al clímax mas dramático de la historia de la humanidad, esto es: la mayor maldición acumulada que ya hubo sobre este planeta. Y tal es el peso de esta maldición que, para equilibrar, Dios/Elohim puso en la otra punta del ministerio terrenal del Hijo de Dios/Cordero de Dios, lo opuesto a este momento de cerrada oscuridad.  Esto es: el lugar de encuentro del cielo y la tierra, la concepción del Hijo de Dios/Cordero de Dios hubo de ser de una tal Santidad que preservara la pureza inmarcesible de Quien es Dios y vino a ofrecerse como Cordero Pascual eterno a favor de todos. Y entonces tenemos que afirmar que el vientre de María/Myriam no pudo de ningún modo manchar de pecado Lo que el Espíritu Santo en el sembró.

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Esto tuvo que ser así, entre otras cosas, porque de lo contrario el Cordero no sería sin defecto en el grado sumo necesario como para absorber todo el pecado del genero humano. Pero además porque Dios no puede habitar en un tabernáculo impuro. El Hijo del Hombre no puede ser concebido en impureza. Veamos esto en profundidad:

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David dice de sí mismo refriéndose a la característica impresa en todo ser humano:


“He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre”.
Salmo 51:5


y otra versión dice mas brevemente:

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“Yo nací culpable; mi madre me concibió pecador”
Salmo 51:5

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Pero del Hijo de David/Hijo del Hombre –Dios hecho carne- de ninguna forma podría llegar a decirse que “fue concebido en pecado” (y menos que nació culpable). Él es “sin pecado” desde la eternidad a la eternidad y no pudo ser manchado en su ministerio terrenal salvo en el momento de Su sacrificio vicario en la cruz cuando se convirtió en Cordero expiatorio, que según la Ley debía de ser perfecto y sin mácula alguna.

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Ahora bien, el Señor dividió en dos elementos el sacrificio expiatorio que estaba a punto de aceptar sobre Sí mismo: Su cuerpo y Su sangre (Corintios 11:24-25). ¿Eran ambos sin mancha de pecado?  Esta es la pregunta que une el sacrificio de la cruz con el nacimiento en el vientre virgen de María/Myriam.

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Analicemos estos dos elementos:

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1) -> María/Myriam y la sangre de Jesús/Yeshua.

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En lo que se refiere a la sangre hay dos temas que debemos analizar con la ayuda de informes médicos: a) como genera la biología natural la sangre del feto y b) como era la la sangre preciosísima de Jesús/Yeshua según nos lo dicen descubrimientos recientes.

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-> la ciencia parece estar de acuerdo que durante la gestación la sangre del feto no se mezcla con la de la madre. Leamos por ejemplo este comentario de un médico (1):


El feto está en contacto con la madre, a través de un órgano muy vascularizado llamado “placenta”. Esta cumple funciones respiratorias, de nutrición hacia el feto y de excreción de productos de desecho del feto hacia la madre como el dióxido de carbono. La placenta cumple prácticamente la función de 3 órganos que no están en función en la etapa intrauterina del feto: pulmones, hígado y riñones. El cordón umbilical que une al feto con la madre sale de la placenta y lleva dos arterias fetales y una vena umbilical materna. A través del cordón umbilical se trasladan hacia el feto de parte de la madre: oxigeno, nutrientes como aminoácidos, lípidos, glucosa, vitaminas, acido fólico, minerales como hierro necesarios para el buen desarrollo del feto.


Pero algo fundamental: ¡¡La madre No da sangre suya al feto!! ¡¡El feto va formando su propia sangre!! Y la forma utilizando la genética tanto del padre como de la madre, pero no recibe ni un gramo de sangre de la madre, ya que esta no atraviesa la barrera placentaria. La sangre fetal y la sangre materna no se mezclan, salvo en una pequeñísima cantidad durante el parto, por eso es que los médicos tratamos rápidamente al momento de nacer el bebe, de clampear el cordón y poner un poco en alto al bebe para que no siga pasando sangre de la madre al feto.” (nota 1)

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-> estudios recientes nos dicen que la sangre de Jesús/ Yeshua no tenía 46 cromosomas ¡sino 24! (abajo anexo un link a un video de una conferencia de Ron Wyatt que se refiere a este tema). Y, de nuevo, por tratarse de un tema que incluye conceptos médicos precisos voy a transcribir un informe sobre un examen realizado a una muestra de sangre de Jesús/Yeshua:


“Toda persona tiene 46 cromosomas, 23 de la madre, 23 del padre. 22 autosomas de tu madre y 22 de tu padre. Un cromosoma “X” de tu madre y un cromosoma “X” o “Y” del padre, La sangre de Jesús tenia 23 cromosomas de la parte materna y un cromosoma “Y” del padre. El niño en el vientre de la madre no podría haberse desarrollado si no hubiera tenido las autosomas de la madre. Entonces todas las características físicas fueron determinadas por el lado de la familia de se madre, sus autosomas. Su masculinidad fue determinada por el cromosoma “Y” que provino de una fuente no humana.”


Las muestras de sangre de Jesús/Yeshua fueron obtenidas de dos fuentes: el Santo Sudario y aquella que provino de las investigaciones que Ron Wyatt hizo en el lugar de la crucifixión. Y estudios científicos separados llegaron a la misma conclusión: esa sangre tiene solo 24 cromosomas. De esto concluimos:


-> que el cromosoma “Y” de la sangre de Jesús/Yeshua, que es el que determina la masculinidad de la criatura, fue provisto directamente por Dios (waaw). Y esto es lo que hace que las muestras secas de sangre puedan ser liquidificadas para su análisis ¡luego de 2000 años!.


-> que todas las características somáticas de Jesús/Yeshua fueron provistas por María/Myriam, de lo cual deducimos que Jesús/Yeshua fue en Su ministerio carnal un ¡Clon masculino de su madre! ¿no coloca esto a María/Myriam en una posición especial en nuestra consideración?

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2) -> María/Myriam y el cuerpo de Jesús/Yeshua

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En Isaías 53 leemos:


“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades,
y sufrió nuestros dolores…
él herido fue por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados…
y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 53:4-5


Este pasaje se refiere al cuerpo del Siervo Sufriente de YaHWéH -Jesús/Yeshua-, No a Su sangre tema estudiado anteriormente. Se dice que fue “molido por nuestros pecados” y Su cuerpo es representado por un “pan sin lavadura” en el memorial de la última cena, es decir, libre de toda mancha de pecado. Y esto hace ineludible que el cuerpo de María/Myriam fuera “sin pecado”, sin mácula. Es decir que para que Jesús/Yeshua se mantuviera libre de la mancha adámica durante la concepción, el cuerpo de María/Myriam tendría que haber sido limpio del pecado adámico. De lo contrario lo impuro hubiera convertido en impuro a lo Puro, según la Ley (nunca a la inversa). Este es un vacío de la actual doctrina evangélica (no de la católica, ni la de los reformadores) que es necesario llenar. A esto se refiere Martín Lutero en la cita que trajimos en el estudio anterior:


“… de modo que mientras que el alma le era infundida, ella al mismo tiempo era limpiada del pecado original….. y entonces, en el momento mismo en que ella comenzó a vivir, fue libre de todo pecado”. (Martin Luther’s Works, vol 4, pg 694)

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Este es link del impresionante testimonio de Ron Wyatt sobre la composición de la sangre de Jesús:

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http://www.youtube.com/watch?v=6HbjVpxOZp0

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(1): Dr. César Garavito

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Ver también:

MILAGROS PARA RESTAURAR LA FE

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