“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy: 21  de octubre del 2011:

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Creo que Dios necesita hacer primeramente una obra en nosotros antes de que podamos reclamar alguna promesa del pacto. ¿Cuál es esta obra de la que dependen todas la demás? Jeremías nos dice: “…pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.” (Jeremías 32:40). La obra de Dios precedente al pacto es poner temor en nuestros corazones a través del Espíritu Santo.


Aquí, Jeremías está hablando de las provisiones de Dios en el nuevo pacto, no del antiguo. Dios nos dice claramente cómo esta primera obra del pacto es ejecutada: “Pondré mi temor en el corazón de ellos.” Él nos permite saber que nosotros no tenemos que crear un temor santo a través de la imposición de manos o de la lucha contra nuestra propia carne. No -el único camino por el cual esta obra santa es lograda en nosotros depende de que el Espíritu de Dios la lleve a cabo.


Dios nos dice a través de este pasaje, “Yo haré maravillosas cosas en tí. Yo enviaré mi propio Espíritu para que habite en tí y te dé un nuevo corazón. Él te dará el poder para humillar todas las acciones de la carne y te guiará hacia una total libertad del dominio del pecado. Finalmente Él causará en tí el querer como el hacer de mi buena voluntad.”


“Pero existe una obra que el Espíritu debe realizar en tí antes que ninguna otra. Él va a poner en tí un temor verdadero de Dios respecto al pecado. Él implantará en tí un profundo asombro de mi santidad para que nunca te apartes de mis mandamientos. De otra forma, tu pecado siempre te dominará.”


En suma, el Espíritu Santo cambia la forma en que vemos a nuestro pecado. Él sabe que entre más continuemos tomando nuestra lujuria a la ligera, nunca seremos libres. ¿Cómo hace esto el Espíritu Santo? A través de la convicción que nos da la Palabra de Dios – las flechas penetrantes de la santa verdad.

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