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“Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre
de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para la gente en el futuro lejano, es
decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios”
Hechos 2, 38-39


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Hay dos eventos/misterio que están en la agenda cercana de las “iglesias de Cristo”, luego de que se haya completado el número de la “plenitud de los gentiles” (Romanos 11:25) o “los que han de ser salvos” (Hechos 2:47):


1) la separación del “trigo” de la cizaña es el primero de ellos. La profecía afirma claramente que esta habría de hacerse al final del siglo (Mateo 13:37-40):


“Respondiendo él, les dijo:
El que siembra la buena semilla
es el Hijo del Hombre.
El campo es el mundo;
la buena semilla son los hijos del reino,
y la cizaña son los hijos del malo.
El enemigo que la sembró es el diablo;
la siega es el fin del siglo…
De manera que como se arranca la cizaña,
y se quema en el fuego,
así será en el fin de este siglo”.


Y este es el evento que deben esperar “las iglesias de Cristo” de estos días: la separación en sus miembros de los de naturaleza trigo, de los de naturaleza de cizaña. Y las gavillas de trigo resultantes de esta separación se organizarán de una forma muy diferente a las “iglesias de Cristo” de hoy y de todos los siglos de la gracia. En ese momento se “confirmará el pacto a muchos” del que habla la profecía de las 70 semanas (Daniel 9:27) y se manifestará el ISRAEL DE DIOS. Entonces no habrá mas pastores terrenales, ni maestros, ni evangelistas ni –por supuesto– apóstoles. Las gavillas de trigo, separadas ya del “suelo” en que fueron plantadas estarán prontas para ser trasladadas rumbo a Sión. Habrá solo santos “grandes y pequeños” y “profetas” (Apocalipsis 11:18) en esos días. Y el silbo apacible del Gran Pastor hablará en los corazones de los santos y los guiará, confirmará y dará coraje cuando llegue la persecución pura y dura.


2)  las bodas celestiales del Cordero a la que los santos serán llamados ¿qué significan?.


Recordemos que los que serán arrebatados de este mundo en esos días finales para asistir a esas bodas son el remanente de Israel (Romanos 9:27).  Este es otro nombre para el ISRAEL DE DIOS/JEZREEL. Y si bien los últimos integrantes de este colectivo santo serán arrebatados de este mundo en el momento final, antes de la Ira, muchos ya están en el cielo y serán unidos a este último resto. Son los que “durmieron en Cristo”, los que recibieron la palabra del evangelio durante los siglos de la gracia, ejercieron fe en ella y murieron creyendo en la “viva esperanza” prometida para el mundo venidero/atid lavo.


Todos ellos son un resto fiel de la descendencia del norteño reino de Israel/”casa de Israel”/Efraín, que fue “divorciado”/ excomulgado de la comunidad de ISRAEL por su rebeldía. Esta expulsión del pueblo santo fue expresada por boca de sus profetas Amos y Efraín, en el año 722 a.C.. Y estos “divorciados” –“hijos de la desamparada”– tienen que volver a casarse con su antiguo Marido para poder volver a ser “pueblo santo”. Este es la dimensión principal del Nuevo Pacto, que es un pacto matrimonial entre YaHWéH y su pueblo santo, elegido esta vez por la fe en la sangre redentora de su Hijo, de entre la descendencia de Abraham repartida por el mundo. Las nuevas bodas con el mismo Marido celestial son necesarias para que la descendencia de los excomulgados y desterrados de ISRAEL puedan ser aceptados nuevamente como pueblo santo, y por tanto herederos de la tierra que YaHWéH prometió a Abraham, Isaac y Jacob: Canaan/Sión. Leamos en Oseas 2:19-20 un episodio que hace alusión a esta boda celestial del fin de los días:


“Y te desposaré conmigo para siempre;
te desposaré conmigo en justicia,
juicio, benignidad y misericordia.
Y te desposaré conmigo en fidelidad,
y conocerás a YaHWéH”.


Aquí se habla de un nuevo casamiento del profeta Oseas con la misma mujer que había sido ya su esposa y fuera rechazado por su prostitución –Gomer- ¡pero que ahora es pura y fiel!. Esta es la profecía dramatizada mas célebre del relato bíblico. Y lo que profetiza es que YaHWéH se casará nuevamente con el remanente fiel del pueblo que Él mismo rechazó llamándolo Lo-ruhama = “no-mi pueblo”, y que a partir de estas bodas será llamado nuevamente Lo-ammi = “pueblo mío” y llamará a YaHWéH: “Dios mío” (ver. 23).


Naturalmente que el ISRAEL DE DIOS -que la Palabra llama en su llegada a la Sión venidera JEZREEL- lo integrarán también un remanente salvo de Judá y los justos del AT, aquellos que tuvieron la fe pura de Abraham, porque la ley no salva a nadie (Heb 7:19). El llamado al Reino no hace exclusión de personas, es para todos, pero el énfasis de la profecía está en el rescate de un remanente de la “casa de Israel”/Efraín desterrada para así poder restaurar el “Tabernáculo de David” al que se refirió Amos (Amó 9:11). Ese era el propósito del evangelio según la interpretación profética del primer concilio de la iglesia naciente, en Jerusalem. Así lo refirió Jacobo ilustrando las palabras de Pedro:


“Y con esto concuerdan las palabras
de los profetas, como está escrito:
‘Después de esto volveré y reedificaré
el tabernáculo de David, que está caído;
y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar,
para que el resto de los hombres busque al Señor,
y todos los gentiles, sobre los cuales
es invocado mi nombre, dice el Señor,
que hace conocer todo esto
desde tiempos antiguos’”.
Hechos 15:16-18


Y “Tabernáculo de David” es otro nombre para el Reino de Dios que vendrá a Sión en Gloria.

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Estos  misterios: la separación del trigo de la cizaña que sembró el enemigo en las “iglesias de Cristo” y su reagrupamiento en “gavillas” que son otra forma de organización de los santos diferente a las iglesias de Cristo; y la manifestación del ISRAEL DE DIOS/ VIRGEN DE SIÓN/NOVIA del Cordero pronta para acudir a las bodas celestiales, son eventos proféticos que debemos esperar luego de que se complete la entrada en el Nuevo Pacto “plenitud de los gentiles”, en un tiempo cada vez mas próximo. Serán días difíciles que deberemos atravesar con la actitud de Moisés cuando salio de Egipto: “porque se sostuvo como viendo al Invisible” (Heb 11:27).


Vamos de nuevo rumbo a Sión -como en el primer éxodo- pero esta vez con una parada en el cielo para arreglar nuestra situación legal con YaHWéH, nuestro Marido, Hacedor y Redentor (Isaías 54:5) rota por la infidelidad de las dos familias del único ISRAEL (Jer. 11:10; 31:32). Y luego heredaremos una Sión transmutada por Su Gloria en donde se cumplirá siempre la Voluntad de nuestro Marido celestial: “como en los cielos así también en la tierra”. El primer Pacto/Matrimonio fue en el desierto, en las faldas del Sinaí. Hoy lo que nos convoca es el Monte Sión: la “congregación de los primogénitos” (Heb 12: 22-24) que esta en el cielo. Y mientras esperamos ese nuevo Éxodo en tiempos difíciles, que será mayor y mas portentoso que el primero, debemos recrear aquella actitud de Moisés cuando salio de Egipto –figura del mundo– “teniendo por mayores riquezas el oprobio de Cristo  que los tesoros de los egipcios, porque tenía puesta la mirada en la recompensa” (Heb 11:26).

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