“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

ir a página principal

…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

+

+

+

+

“De manera que como se arranca la cizaña,
y se quema en el fuego así será
en el fin de este siglo”
(Mateo 13: 40)

*

+

+

¿Qué es lo que nuestro Señor ve cuando contempla a las “iglesias de Cristo” de estos días y de todas las épocas?. Pues que están formadas por dos naturalezas opuestas: “trigo” y “cizaña”, y esta última no puede heredar las promesas que solo son para sus “escogidos y fieles”. Como esta dicho también en Mateo 3:12:


Su aventador está en su mano
para limpiar su era. Recogerá
su trigo en el granero y quemará
la paja en fuego que nunca se apagará”


Por tanto lo que genéricamente llamamos “iglesia” en los estudios escatológicos corrientes no nos sirve para describir lo que va a suceder a los santos en los últimos días. Es necesario limpiar las palabras para poder discernir la profecía. En los mensajes a las “siete iglesias”, en la introducción del Apocalipsis, nuestro Señor deja bien claro a quien dirige sus palabras:


“…y todas las iglesias sabrán que yo soy
el que escudriña la mente y el corazón;
y os daré a cada uno según vuestras obras.”
Apocalipsis 2:23


Y en su ultima mención a “las iglesias” en Apocalipsis 22:16 leemos:


“Yo Jesús he enviado mi ángel
para daros testimonio de estas cosas
en las iglesias. Yo soy la raíz
y el linaje de David, la estrella
resplandeciente de la mañana”


Es decir, nuestro Señor se refiere a las congregaciones que confiesan su nombre en plural: “las iglesias”. Y a todas y a cada una de “las iglesias” nuestro Señor les avisa que esta escudriñando “la mente y corazón de cada uno“. De modo que “la iglesia” no es la destinataria final del mensaje de nuestro Señor sino “la mente y corazón de cada uno” aunque el testimonio del Ángel se haga en “las iglesias”. Y esto es hay “trigo” y “cizaña” juntas y esta última si bien puede llegar a entender livianamente el evangelio, no puede re-generar su corazón.

+

Y nuestro Señor agrega que juzgara a cada uno “según… sus obras” (las obras que Él preparó de antemano para que nosotros anduviésemos en ellas). Es cierto que “cada uno” se halla inmerso en una entidad que se llama “iglesia”/ congregación local,  que a su vez integra el conjunto mayor de lo que el apóstol Pablo llama: “las iglesias de Dios” o “las iglesias de Cristo” (Romanos 16:16, 1 Corintios 11:16).


De modo que es necesario advertir que nuestro Señor afirma que en el fin de los tiempos lo que Le interesa es lo que pasa con el testimonio de “cada uno”, independiente de la “iglesia”/ congregación local en que se encuentre. “Las iglesias” son los “apriscos” de las ovejas que “oyen su voz”, pero junto con ellas hay otras que tienen aspecto de ovejas pero no lo son. Y Él –y solo Él- distingue las “ovejas que oyen su voz” de las que no (Juan 10:3-4, Ezequiel 34:11-13).

+

Tenemos también este tipo de afirmación profética que confirma lo anterior:


“Al que venciere y guardare
mis obras hasta el fin,
yo le daré autoridad
sobre las naciones”
Apocalipsis 2:26


En los mensajes a las “siete iglesias” los galardones están dirigidos “al que venciere…” o a “cada uno” como ya dijimos. Ahora bien, ¿que es aquello que tenemos que vencer ,los creyentes para ganar el galardón?. La respuesta es dura: “el fuego de la prueba que viene en el fin de este siglo”. Esto es lo que afirma el versículo que citamos en el acápite de este artículo. Y en Mateo 13:20 encontramos una confirmación:


“Y el que fue sembrado en pedregales,
éste es el que oye la palabra,
y al momento la recibe con gozo;
pero no tiene raíz en sí,
sino que es de corta duración,
pues al venir la aflicción o la persecución
por causa de la palabra, luego tropieza”.


La “aflicción y la persecución” es la forma de separar el trigo de la cizaña y probar la “perseverancia de los santos”. Es necesario que ”cada uno” sea sometido a prueba, “cada uno” de los miembros de los “apriscos” que se llaman por Su nombre. Solo después de esto pueden hacer parte de la NOVIA del Cordero.


Solo después de haber pasado la prueba el creyente estará pronto para las “bodas del Cordero” -que la convertirán en Esposa eterna de YaHWéH- ya que la cizaña de “las iglesias de Cristo” no forma parte de la NOVIA y los creyentes no pueden presentarse en convivencia con ella a las bodas celestiales.


Por esto no se habla de “la iglesia” en el Apocalipsis sino que se describe una feroz persecución sobre quienes tienen el “testimonio de Jesucristo y guardan sus mandamientos”. Estos son los descendientes de la “mujer” de la cual se habla en el capitulo doce (Apocalipsis 12:17). Y en otro sentido distinto son también descendencia de la que en otros pasajes se llama “la desamparada” (Isaías 54:1) que dio de su seno hijos redimidos -el remanente- nacidos en el desierto de las naciones. Y este remanente salvo habitará eternamente el Reino de los Cielos/Tabernáculo de David restaurado (nota 1).

+

+

RESUMEN: El “trigo” de “las iglesias de Cristo” es el colectivo invisible a nuestros ojos aunque muy visible para Dios/Elohim llamado en las Escrituras: la NOVIA del Cordero. Este colectivo que atraviesa los siglos estuvo siempre mezclado con “la cizaña” que no participa de la elección. De modo que “las iglesias de Cristo” están destinadas -hoy y siempre- a sufrir el “fuego de la prueba” para separar el “trigo” de la “cizaña”.

+

Las pruebas de estos días postreros darán fin a la dispensación de “las iglesias de Cristo” sustituyéndola por la dispensación final el ISRAEL DE DIOS/ JEZREEL cuya forma de congregación todavía es un misterio.

+

La NOVIA ya fue ESPOSA de Su “Marido” YaHWéH -”tu Hacedor y tu Redentor” (Isaías 54:5)- porque es un remanente de los desterrados “hijos de Israel”/”casa de Israel(Efraín)” a los que YaHWéH dio carta de divorcio por su infidelidad y fueron expulsados de ISRAEL en el año 722 a,C.. Pero Dios/Elohim halló un modo acorde con Su Justicia de revertir ese Juicio dando a Su Hijo como Cordero de holocausto Quien tomó sobre Sí para siempre el pecado de todos quienes crean en Él. Así YaHWéH podrá volver a desposar un remanente redimido de Su norteño pueblo apóstata. Este es el “rebaño pequeño” -aunque es una gran muchedumbre- también llamado  Pueblo Santo/Novia del Cordero y futura Esposa de YaHWéH a quien le fue prometido un Reino.  Y de el se dice:


“Y te desposaré conmigo para siempre;
te desposaré conmigo en justicia,
juicio, benignidad y misericordia.
Y te desposaré conmigo en fidelidad,
y conocerás a YaHWéH”.
Oseas 2:19:20

+

Amen y amen

+

+

+

nota 1): Vemos también en el Apocalipsis un dúo siniestro: la Bestia y el falso profeta. Ellos son los fogoneros del “fuego de la prueba”  en “el fin de este siglo” (aunque es necesario tener presente que en todos los tiempos hubo persecución pertinaz para separar el trigo” de la “cizaña”). Y después de este periodo de prueba extraordinario, antes de desatar el terrible “día de la ira” sobre los impíos, se producirá el “rapto” de “los que hayamos quedado” (1 Tesalonicenses 4:17), pero antes resucitarán los “muertos en Cristo” de todos los siglos. Y todos juntos -justos o justificados de todos los tiempos- asistirán a la cena y las bodas celestiales del Cordero mientras en la tierra vendrá juicio definitivo -el “día de la Ira”- sobre los impíos que lo sufrirá también la “cizaña”: “salieron de nosotros, pero no eran de nosotros” (1 Juan 2:19).

+

+

+

+