“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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En 2 reyes 17:24-26 se cuenta una extraña historia: luego de que toda la población del reino norteño de Israel(Efraín) fue llevado a la cautividad, el emperador asirio decidió repoblar Samaria -otro nombre para el reino de Israel(Efraín)- con gentes de otras naciones. Y entonces sucedió algo extraño:


“Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia,
de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim,
y los puso en las ciudades de Samaria,

Y aconteció al principio…
que no temiendo ellos a YaHVéH,
envió YaHVéH contra ellos leones
que los mataban”.


Y sigue contando la Palabra:


“Dijeron, pues, al rey de Asiria:
Las gentes que tú trasladaste…
no conocen la ley del Dios de aquella tierra,
y él ha echado leones en medio de ellos,
y he aquí que los leones los matan…”


Es decir, YaHWéH mandó leones entre los nuevos habitantes del ex reino de Israel(Efraín) -Samaria- porque seguían a dioses extraños y no temían al Dios de ISRAEL. Y estos leones atacaban y mataban a la población. Y la forma en que se solucionó el problema es igualmente llamativa (versículos 27 al 40):


“Y el rey de Asiria mandó, diciendo:
Llevad allí a alguno de los sacerdotes
que trajisteis de allá, y vaya y habite allí,
y les enseñe la ley del Dios del país.
Y vino uno de los sacerdotes
que habían llevado cautivo de Samaria…
y les enseñó cómo habían de temer
a YaHWéH”.


¡Todo bien! Pero se agrega:


“Pero cada nación se hizo sus dioses,
y los pusieron en los templos
de los lugares altos que habían
hecho los de Samaria;

Así temieron a YaHWéH aquellas gentes,
y al mismo tiempo sirvieron a sus ídolos…”


Repasemos: el emperador asirio hizo volver algunos de los sacerdotes de YaHWéH –en realidad volvió uno solo- para que enseñaran la ley de Dios/Elohim a los nuevos habitantes de Samaria. Y estos aprendieron a temer el Dios/Elohim de ISRAEL… pero no abandonaron sus dioses y sus ídolos, sino que cohabitaron con ellos en los lugares que habían sido dedicados a YaHWéH.


La cristiandad de hoy –como la apóstata Samaría de aquellos días- se ha poblado de samaritanos espirituales: temen a YaHWéH -en el mejor de los casos- pero no abandonan a sus dioses y a sus ídolos. Por eso siempre tienen sed y es necesario predicar el evangelio una y otra vez. Pero como no abandonan a los dioses ajenos no nunca sanan. Se lee en Jeremías 15:18-19:


“¿Por qué fue perpetuo mi dolor,
y mi herida desahuciada no admitió curación?
¿Serás para mí como cosa ilusoria,
como aguas que no son estables?

Por tanto, así dijo YaHWéH:
Si te convirtieres, yo te restauraré,
y delante de mí estarás…
Conviértanse ellos a ti,
y tú no te conviertas a ellos”.


Hoy se dice adorar en muchas iglesias a nuestro señor Jesucristo, pero al mismo tiempo muchos “fuegos extraños” se han introducido en ellas. Por eso hay heridas que no sanan. Se teme a YaHWéH, pero no se abandonan las fascinaciones del mundo. Se habla del mundo venidero, pero se pide prosperar y disfrutar de éste como si nunca lo fuéramos a abandonar. Sin embargo sabemos que “no tenemos aquí morada permanente” y nuestra morada definitiva tiene ciudadanía celestial. Dice YaHVéH al profeta Jeremías en el pasaje citado:


“Si te convirtieres, yo te restauraré,
si entresacares lo precioso de lo vil,
serás como mi boca”.


No sabemos cual habrá sido su debilidad pero ¿somos nosotros mas que el profeta Jeremías? ¿No precisaremos ser restaurados?


La verdad es que vemos todos los días que parte de lo que se llama “cristiandad” se convierte al mundo, mientras el mundo le da la espalda a la Palabra y la fe se enfría y deja de tener influencia en los comportamientos sociales básicos. Entonces la herida que se produce en la sociedad es perpetua, desahuciada y no admite curación. Es que la fe de esta “cristiandad” samaritana es como “aguas que pasan”. Hasta el próximo horóscopo, hasta el próximo “adelanto tecnológico” que nos seducirá, hasta el próximo llamado del consumo que seguramente  nos va a rendir, hasta la próxima “profecía” samaritana que prometa prosperidad sin vida sacrificial.


Y  por eso – como en aquellos días – el temor al Dios/Elohim de ISRAEL languidece, y aparecen los leones de YaHWéH: violencia terrorista, tornados, terremotos, tsunamis, inundaciones, pestes, violencia domestica, violencia en las calles, violencia en los niños… Y   la “cristiandad” samaritana esta siendo destrozada por ellos. Esto es lo que se dice también en Jeremías 5:4-6:


“Yo pensé:
Solo los pobres se comportan como tontos,
porque no saben lo que el Señor quiere…
Me dirigiré a la gente importante y les hablaré.
Ellos, sin duda, sabrán lo que el Señor quiere…

Pero todos se habían rebelado contra Dios,
se habían negado a obedecerle.

Por eso saldrán leones de la selva y los matarán,
los lobos del desierto los despedazarán,
los leopardos los atacarán junto a sus ciudades
y los harán pedazos cuando salgan;
porque han cometido muchos pecados…”


Pobres y ricos, gente simple e importante, abandonaron la Palabra de YaHWéH. Por eso las ciudades de la “cristiandad” pronto serán tan llenas de peligros que se volverán inhabitables.

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